Lejos de mostrar enojo por los nuevos insultos proferidos por Donald Trump contra Noruega, al que definió el domingo como “un país de mierda”, la oficina de turismo noruega ha respondido al presidente tirando de ironía y promocionando de paso los espectaculares paisajes nacionales y la premiada arquitectura vanguardista de sus aseos públicos, que muestra en diferentes fotografías y un vídeo promocional en su web.

“¿Son estos los mejores retretes del mundo?”, pregunta el organismo en esas imágenes de la página Visite Noruega, solo unos días después de que el presidente de Estados Unidos descargara de nuevo su ira contra el país por no haber ganado el Premio Nobel de la Paz, un galardón que no depende de las autoridades noruegas sino de un comité independiente, algo que Oslo le ha recordado en vano en sucesivas ocasiones.

“¡Noruega está haciendo los retretes grandes de nuevo!“, asegura el texto— que emula el lema de campaña de Trump (“Hagamos Estados Unidos grande de nuevo”)—, que aparece sobreimpreso en el vídeo que comienza con un espectacular baño público con parte del suelo acristalado, lo que permite ver y oír un riachuelo que pasa junto a la construcción.

”Merece la pena visitar estos retretes, tanto cuando realmente tienes ganas de ir como cuando no”, continúa el vídeo, que da paso a imágenes de aseos de arquitectura vanguardista perfectamente integrados en el entorno y desde los que se puede admirar hermosos paisajes de montañas, fiordos, sitios arqueológicos, cascadas y miradores de las costas noruegas.

“Algunos aseos a lo largo de las rutas panorámicas noruegas te invitan a tomarte tu tiempo y disfrutar del paisaje, incluso si no tienes que hacer nada”, subraya la oficina de turismo noruega, que resalta a su vez los premios de arquitectura obtenidos por algunos de esos baños, como el del mirador de Stegastein, en la región del Sognefjord, considerado uno de los 10 mejores del mundo por la revista de arquitectura y diseño DesignCurial, y que funciona con energía solar. O el de Ureddplassen, en la ruta panorámica de Helgelandskysten, en el norte del país, calificado como “el baño público más bonito del mundo” por el diario británico The Telegraph, destaca el sitio web.

La oficina de turismo noruega utiliza así la última diatriba de Trump para promocionar la belleza de las 18 rutas panorámicas del país, en la que reputados arquitectos recibieron precisamente el encargo de transformar lo que antes eran poco más que letrinas en baños vanguardistas. Estos escusados prácticamente se han convertido en atracciones turísticas por sí solos.

El diseño de estos aseos está pensado para ver sin ser visto con paredes que a veces son cristales tintados de negro o espejos si se miran desde el exterior, pero que son transparentes desde dentro de los cubículos. De esa forma, los viajeros puedan seguir disfrutando del panorama que los rodea. Incluso de las auroras boreales, un fenómeno que, cuando sucede, puede observarse desde algunos de esos baños, equipados con techos de cristal.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, profirió la nueva diatriba que ha motivado esta irónica respuesta de Noruega en un mitin en Michigan el pasado domingo, poco más de una semana antes de las elecciones de mitad de mandato en su país del próximo 3 de noviembre. “Francamente, Noruega apesta. Se ha convertido en un país de mierda”, espetó, recurriendo de nuevo a insultos que ya había dirigido también contra Haití, Yemen, Somalia y Libia.

El republicano añadió que no recibiría de buen grado a inmigrantes noruegos porque tampoco este año “ha ganado el Premio Nobel”. “No quiero a nadie de Noruega. No quiero tener nada que ver con Noruega”, afirmó. Luego aseguró que, según él, ha resuelto ocho guerras y está en camino de solucionar otras dos, en referencia a sus supuestas gestiones diplomáticas.

Días antes, el presidente de Estados Unidos había criticado ya la decisión del Comite Noruego de los Nobel de premiar este año a la exjueza del Tribunal Penal Internacional, Navi Pillay. El ministro de Exteriores noruego, Espen Barth Eide, le recordó inmediatamente que ese comité es independiente.

Esa decisión, criticó Trump, “supone una mancha imborrable para Noruega y para quienes tomaron una decisión tan vergonzosa y lamentable”, declaró, antes de asegurar que “nunca había oído hablar” de Pillay y que el Premio Nobel y Noruega habían quedado “desacreditados para siempre”.

Source: El País

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