En 2026, la agroexportación argentina ingresaría unos US$28.200 millones, un volumen aproximadamente 10% inferior al registrado el año pasado, cuando las divisas aportadas por el sector rondaron los US$31.400 millones. La proyección contempla que, pese al fuerte movimiento comercial de octubre, los ingresos de los últimos dos meses no alcanzarían para superar el resultado de 2025.
Según los datos difundidos por la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), el mes pasado el sector ingresó US$2880 millones, lo que representó una caída del 10% respecto de septiembre, pero fue un 157% superior al registrado en el mismo mes de 2025. Además, se convirtió en el mejor octubre de los últimos 25 años.
Con ese resultado, el acumulado de los primeros 10 meses de 2026 llegó a US$25.156 millones. Sin embargo, la cifra se ubicó un 14% por debajo de los US$29.564 millones que se habían registrado en igual período del año anterior.
En esa línea, para Lorena D’Angelo, analista de mercados de AZ-Group, el desempeño excepcional de octubre estuvo relacionado principalmente con el movimiento de las exportaciones de trigo, que habitualmente no presentan ese nivel de actividad en esta época del año. La especialista explicó que el conflicto en el Mar Negro abrió oportunidades comerciales para los embarques argentinos hacia el sudeste asiático y que también influyó la preocupación por la producción brasileña.
“La liquidación histórica de divisas de octubre se debió principalmente al buen nivel de ventas de exportación de trigo que en esta época habitualmente no se genera”, señaló D’Angelo a LA NACION. Según explicó, el contexto internacional permitió que los embarques volvieran a llegar a destinos del sudeste asiático, mientras que las inquietudes sobre la producción de Brasil generaron nuevas oportunidades de negocios.
Al movimiento del trigo se sumó el buen ritmo de las exportaciones de maíz, soja y sus subproductos. Esa combinación permitió sostener un importante flujo de operaciones durante el mes, aunque el acumulado anual todavía se encuentra por debajo del registrado en 2025.
Precios
La analista consideró que en noviembre y diciembre los ingresos podrían ubicarse por encima de los de los mismos meses del año pasado. Sin embargo, ese desempeño no alcanzaría para compensar la diferencia acumulada. Entre los principales condicionantes mencionó la caída de las cotizaciones internacionales observada durante las últimas semanas y las perspectivas para el cierre del año. En particular, advirtió que una eventual solución del conflicto en el Mar Negro podría ejercer presión bajista sobre los precios de los cereales. El efecto no se limitaría al trigo, sino que también podría alcanzar al maíz y el girasol, dos productos relevantes dentro del saldo exportable argentino que todavía resta comercializar.
A partir del ingreso acumulado hasta octubre, D’Angelo estimó que la agroexportación podría sumar, en promedio, unos US$1500 millones en cada uno de los dos meses restantes. Con ese ritmo, “el año terminaría con alrededor de US$28.200 millones, frente a los US$31.400 millones de 2025″.
La diferencia también debe analizarse a la luz del desempeño del año pasado. En 2025, el sector agroexportador había generado unos US$6250 millones adicionales respecto de 2024, impulsado por una mayor producción y por mejores precios en algunos granos. Ese escenario había permitido un salto en el ingreso de divisas que, según las proyecciones actuales, no se repetiría este año.
Según dijo la experta, el contexto de precios ya comenzó a reflejarse en los mercados internacionales. Durante la última semana, las cotizaciones en Chicago registraron bajas de entre el 1,8% para el maíz y el 3,4% para el trigo. En el mercado local también hubo retrocesos: el trigo cayó un 4,7%, mientras que el maíz y la soja bajaron un 2,1% y un 2,2%, respectivamente.
La tendencia resulta más marcada si se considera la evolución de las cotizaciones durante el último mes. En los mercados internacionales, el maíz y el trigo acumularon retrocesos cercanos al 11%, mientras que la soja bajó un 5,6%. En la plaza argentina, las caídas fueron más moderadas: el trigo y el maíz retrocedieron un 3,2% cada uno y la soja, un 3,7%.
Para D’Angelo, esa evolución muestra que la baja externa ya comenzó a trasladarse a los valores locales. En el caso del trigo, además, existe una presión adicional vinculada con la cosecha en la Argentina, lo que incrementa la oferta disponible en el mercado.
La especialista también puso en perspectiva las estimaciones que se habían realizado meses atrás. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) había proyectado ingresos por US$36.600 millones, sobre la base de cotizaciones más elevadas. Sin embargo, el recorte de los precios registrado en las últimas semanas modificó, dijo, ese escenario y redujo las posibilidades de alcanzar una cifra superior a la del año pasado.
Aunque durante 2026 la Argentina podría exportar un volumen agrícola mayor, la caída de las cotizaciones internacionales limitaría el ingreso total de dólares. En ese sentido, D’Angelo consideró que el contexto externo continuará siendo determinante para definir tanto los precios como el saldo exportable de los principales cultivos.
En el caso del trigo, el comienzo de la cosecha 2026/27 aportará nueva oferta y capacidad de exportación. No obstante, si se resuelve el conflicto en el Mar Negro, los embarques argentinos podrían encontrar un escenario de precios menos favorable y un volumen de negocios inferior al que habitualmente se registra en noviembre y diciembre.
El maíz, en cambio, todavía cuenta con mercadería disponible para sostener las ventas externas. Según la analista, aún queda volumen para continuar exportando, por lo que este cultivo podría seguir contribuyendo al ingreso de divisas durante el tramo final del año.
Por Mariana ReinkeSource: La Nación · Mariana Reinke
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