Rebeca Andrade (São Paulo, Brasil; 27 años) tenía un as bajo la manga. La brasileña, sexta en el orden de salida de la final de salto, contaba con la ventaja de observar a sus principales rivales antes de decidir si aumentaba la dificultad de sus ejercicios. Pero no hizo falta. Tras un año y medio alejada de las competiciones, en una pausa para cuidar su salud física y mental, la campeona olímpica volvió a volar este sábado en Róterdam. Bajo la mirada de su gran rival, Simone Biles, ejecutó dos saltos de una naturalidad casi perfecta que le valieron una media de 14,466 puntos y su tercer título mundial en el aparato. Con este oro, la atleta brasileña alcanza las diez medallas en Campeonatos del Mundo de Gimnasia Artística, a las que se suman otras seis conquistadas en los Juegos Olímpicos, donde ya es la deportista más laureada de la historia de Brasil.

Con la multi campeona olímpica, Simone Biles, como espectadora de lujo, la principal rival de Andrade fue Yeo Seojeong, bronce olímpico en Tokio. La atleta surcoreana abrió la final con la nota individual más alta del Mundial de l4,600 puntos. Pero, en las finales de salto, cada gimnasta realiza dos intentos y una caída en su segundo intento rebajó su media a 13,716 y acabó con sus aspiraciones de subir al podio. La estadounidense Claire Pease se llevó la plata con 14,233 puntos, pese a una penalización en su segundo salto, mientras que su compatriota Skye Blakely, campeona del concurso completo en Róterdam, consiguió el bronce con 14,166 gracias a dos ejercicios de gran precisión.

Cuando llegó el turno de Rebeca Andrade, la campeona olímpica ejecutó un primer salto en el que entró de espaldas al aparato y completó dos giros en el aire antes de aterrizar, con apenas un pequeño paso en la recepción. Recibió 14,400 puntos, la misma nota que había conseguido tanto en la clasificación como en la final por equipos. En su segundo intento, realizó un salto similar, pero con medio giro antes de apoyarse en el aparato y un giro y medio durante el vuelo. La ejecución, también casi perfecta, le valió 14,133 puntos. Con la bonificación de dos décimas, la brasileña alcanzó una media de 14,466 puntos, se colocó al frente de la clasificación y se aseguró un puesto en el podio. Y todo ello sin necesidad de recurrir a su salto más difícil, que exige un giro adicional en el aire y que la brasileña había reservado por si necesitaba aumentar la puntuación.

La calidad técnica de Andrade ha despertado la admiración de Nadia Comaneci. La exgimnasta rumana, que en Montreal 1976 consiguió, con apenas 14 años, el primer 10 de la historia olímpica, considera que la brasileña es una de las pocas deportistas capaces de acercarse a aquella precisión. “Rebeca hace en el salto uno de los movimientos técnicamente más correctos y precisos que he visto en mi vida. Una ejecución perfecta. Muy pocas veces se encuentra a alguien que reúna dificultad, ejecución y dotes artísticas”, ha asegurado Comaneci en una entrevista al telediario brasileño Jornal Nacional.

El oro individual de este sábado, sin embargo, aún no garantiza a Andrade un billete para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Brasil perdió la oportunidad de conseguir una de las tres plazas directas en la final por equipos del miércoles, en la que terminó en quinto lugar, por detrás de China, Estados Unidos y Japón, los tres países clasificados. La brasileña tampoco había logrado acceder a la final de barra de equilibrio, su aparato preferido, por lo que el salto quedó como su única oportunidad de conquistar una medalla individual.

Así como Biles, la brasileña optó por alejarse temporalmente de las competiciones para recuperarse física y mentalmente. “Sentí orgullo porque pensé en mí misma antes que en cualquier otra cosa”, declaró la brasileña. A sus 27 años, y pese a su experiencia, Andrade reconoce que controlar los nervios sigue siendo uno de sus mayores desafíos. “Para mí, la perfección es terminar una competición con la certeza de que he hecho todo lo que podía, que no cambiaría nada. Siempre intento dar lo mejor de mí. Para mí, soy perfecta”, explicó entre risas en entrevista al portal GloboEsporte.

Conocida cariñosamente en Brasil simplemente como Rebeca, la atleta es una de estas figuras deportivas capaz de despertar admiración generalizada, más allá de las divisiones políticas de un país profundamente polarizado. Pertenece a una generación de gimnastas que encontró en los proyectos públicos de iniciación deportiva una puerta de entrada al deporte, inspirada por los éxitos de Daiane dos Santos, la primera brasileña en conquistar un título mundial de gimnasia artística. Comenzó a entrenar a los cuatro años en un proyecto social del ayuntamiento y se convirtió, con seis medallas olímpicas, en la deportista brasileña más laureada de la historia de los Juegos. El Mundial ha marcado el regreso de una campeona que ya tiene la mirada puesta en Los Ángeles 2028.

Source: El País · Lorraine Delorenzo

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