La campaña electoral del 29 de noviembre va a ser muy larga, con imprevistos, éxitos, tropiezos y remontadas, que tocarán alternativamente a todos los grupos políticos. La realidad y las sorpresas —o no tanto— van a provocar que los candidatos electorales tengan que desviarse de sus estrategias para iniciar otras, coyunturales o con vocación más duradera. La violencia callejera que se vio la noche del sábado en Barcelona y los incidentes provocados por grupos sin adscripción directa a un partido político concreto han pasado a formar parte del discurso central del PP, sin que la dirección del PSOE haya incorporado esos hechos al fondo de su campaña. Sí han respondido enérgico el líder del PSC y presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, al igual que miembros de su Gobierno y el alcalde socialista de Barcelona, Jaume Collboni. También las alcaldesas socialistas de las ciudades donde ha habido perturbaciones muy serias del orden público, como A Coruña y Avilés. Los violentos han abierto en todo caso al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, una ventana que no había vislumbrado. “Como han perdido la calle, quieren incendiarla”, dijo este domingo. El candidato popular se presenta como el garante de la paz y la seguridad al frente del Gobierno de España.

“Los socialistas se resisten a dejar el poder y para ello justifican la violencia”, afirmó Feijóo sin desarrollar la tesis. “Se están resistiendo a dejar el poder con violencia”, apostilló en un paso más de la acusación. En estos argumentos se recreó este domingo en Salamanca. Sin embargo, no profundizó en los porqués de esos debates, que se consideraban cerrados en España como los que desveló la semana pasada en la Cadena Ser sobre su plan para cambiar la regulación de la eutanasia y la interrupción voluntaria del embarazo.

Los graves disturbios de Barcelona permitieron al líder del PP llevar el discurso al terreno de la seguridad, extremadamente sensible para amplios sectores de la sociedad. Su inevitable socio de gobierno, Santiago Abascal, presidente de Vox, si la realidad de las urnas se asemeja a las encuestas, le ha antecedido desde hace varios días en ese discurso .

“Las milicias de Sánchez”, dice Abascal en referencia a esos jóvenes, muchos menores, que se movilizan para repudiar los actos del partido ultraderechista, haya o no incidentes durante los mismos. En los últimos días el epílogo de esos actos se escribe con cargas policiales, detenciones, y violencia por parte de algunos manifestantes.

En todo caso, la noche del sábado fue la más grave de toda la precampaña, con actos de vandalismo en Barcelona: hubo saqueos de establecimientos y destrozos de mobiliario urbano. Los Mossos d´Esquadra detuvieron a 128 personas, de las que 73 eran menores. La policía autonómica ha destacado la violencia de los agitadores, varones en más del 93% de los casos. No ha habido contemplación ni justificación alguna por parte del presidente de la Generalitat, que dedicó la mayor parte de un acto público de este domingo a la condena de esta violencia y al compromiso de hacerla frente. La investigación está en marcha para seguir la pista de los mensajes en redes sociales que culminaron con la convocatoria en la capital catalana.

La sospecha de la “injerencia externa” se ha instalado en las fuerzas políticas de la izquierda y en las autoridades. No solo en este caso sino también en los incidentes ocurridos la pasada semana en A Coruña y Avilés. Sus alcaldesas, las socialistas Inés Rey y Mariví Monteserín, expresaron su más rotunda condena a la violentos que actuaron en sus ciudades.

En el terreno del orden público se suman las denuncias de distintos colectivos, estos sí identificados, como son los docentes, por las cargas policiales, algunas extremadamente fuertes, como queda patente en las grabaciones, en sus actos de protesta. En todos los casos, algunos de los sindicatos policiales arremeten contra el gobierno y el ministro del Interior, Fernando Grande– Marlaska. No se consideran apoyados en su tarea y hablan de la “permisividad del gobierno” ante las algaradas. Siempre Abascal va un paso más y habla directamente de “la violencia organizada desde La Moncloa”. Sí ha habido ministros que han condenado todos los actos violentos, siempre con el recordatorio de que desde la derecha nunca se hace cuando son vandalizadas las sedes del PSOE.

No son situaciones cómodas para los partidos de la izquierda y la preocupación se ha incrementado en las últimas horas. El número uno de la lista por Barcelona de ERC, Gabriel Rufián, sí ha puesto voz a la inquietud y a la gravedad de los hechos de violencia. “La izquierda tiene que defender la seguridad y el orden”. El político republicano ha alertado sobre la necesidad de impedir que “la violencia se apodere de la frustración social” . El beneficiario será “la extrema derecha”.

Aunque en España la situación dista mucho de la que existe en las calles de otros países europeos, Francia el más cercano, la seguridad y el orden va a pasar a formar parte del debate de los partidos que forman el bloque que ha gobernado en coalición. “Somos garantes de la paz civil”, ha proclamado Feijóo.

La pretensión del PSOE, del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y de su equipo era la de no salirse del marco de las propuestas socioeconómicas e Igualdad, en contraposición, además, a los primeros anuncios del líder del PP . La evolución de comportamientos de extremistas, sin reivindicación de nada, como se ha apreciado en Barcelona, tendrá que abocar al candidato socialista a pronunciarse sobre seguridad y orden y no dejar todo el campo libre a PP y Vox en su defensa. Además, por supuesto, de investigar quienes están detrás de las llamadas a practicar la violencia en las calles

Source: El País · Anabel Díez

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