“Estimadas familias y alumnado: Ante los tres días de luto oficial decretados por la Comunidad de Madrid, del 29 al 31 de octubre, tras el accidente ferroviario ocurrido ayer en Urda, os informamos de que queda suspendida la celebración de Halloween prevista para mañana, viernes”. El mensaje del Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid pasó de emails a grupos de padres y desembocó en conversaciones familiares sobre el luto, la muerte y la gestión de las frustraciones. Sucedió lo mismo en decenas de centros de primaria y secundaria de toda España. Algunas fiestas locales han sido igualmente suspendidas.

En el colegio de Sevilla que dirige Sonsoles Salazar se mantiene la celebración prevista. “Hay una fiesta mañana viernes, pero por la tarde, fuera del horario lectivo, organizada por las familias. Han estado dudando, pero finalmente han decidido no suspenderla”, comenta la docente, que entiende la decisión. “Son niños de primaria, muy pequeños, y no lo van a entender. Hay otras maneras de hacerlos partícipes, desde la tutoría con una actividad de sensibilización, minuto de silencio, mural de recuerdo, cartas… En otras ocasiones los hemos implicado así desde el aula”, explica. Rosa Rocha, presidenta de la asociación de directores de institutos de Madrid y responsable de un centro en Guadarrama, ha llegado a la conclusión opuesta. “No nos ha parecido apropiado mantenerlo, dadas las circunstancias”, afirma. “Creo que es importante que los jóvenes sean conscientes de que el duelo también hay que compartirlo en sociedad”.

Coincide con ella Carmen Morillas, presidenta de la FAPA Francisco Giner de los Ríos en Madrid, la federación de asociaciones de familias de los colegios públicos de la Comunidad de Madrid, donde más y más colegios se sumaron a las cancelaciones a lo largo del día. “Es difícil de transmitir”, admite. En varios centros, por ejemplo, han optado por mantener pequeños talleres o actividades precedidas por un minuto de silencio. En muchos casos, dice Morillas, surgió de forma espontánea después de recibir la comunicación del luto oficial. “Se te queda un cuerpo... Hay cosas que están sucediendo y es algo que los más pequeños también verán en la tele. En los centros se está formando al alumnado y esto forma parte [de ello]”, añade. Para María Avilés, del AMPA del colegio Francisco de Quevedo, en Majadahonda, es cuestión de empatía y de escoger el momento. “Yo se lo he explicado a mi hija [en cuarto de primaria] tal cual lo ha hecho la profesora: que si la mascota de alguien se muere, tal vez al día siguiente esa persona no esté para fiestas. Entiendo que no es lo mismo para los más pequeños, pero yo no sabría qué cara poner a una familia que ha perdido a alguien y me ve de fiesta”, opina. Y añade: “Aun así, hay que ver los dos puntos de vista”.

El accidente de trenes de Toledo ha causado al menos 69 muertos. Los terapeutas infantiles destacan que, al hablar con sus hijos sobre tragedias como la actual, los padres deben abordar la noticia de manera directa y sin demora, permitiendo que sean los propios niños quienes planteen sus preguntas e inquietudes. Los padres ya no pueden controlar a qué información acceden sus hijos simplemente apagando el televisor. Muchos niños se enterarán de lo que está ocurriendo a través de dispositivos móviles y redes sociales. “Por eso es más importante que nunca mantener este tipo de conversaciones”, explica Mar Gallego Matellán, psicóloga infantil especializada en duelo.

Pero muchos padres creen que esa es un tipo de conversación que les compete a ellos, no a los centros. “Es muy difícil explicar una tragedia así a niños de ocho años”, reflexiona Inés, madre de dos. “Ayer, al llegar a casa, les expliqué que había habido un accidente de tren con muchos heridos y muertos, pero sin entrar en detalles. Decirles que mañana no celebren algo que muchos preparan con tanta ilusión y explicarles que es en señal de respeto, creo que lo van a percibir más como un castigo que como un ejercicio de empatía. Y no sé si eso es una ganancia o una pérdida para el proceso de su maduración como personas empáticas y sensibles al dolor de los demás... El luto no se impone”.

Gallego se muestra de acuerdo con esta idea. “Cancelar esa celebración no equivale a educar en el duelo ni ayuda a los niños a comprender la muerte”, opina. “Se van a encontrar con una desconexión de algo que les es ajeno, lejano, que no entienden”. La conversación sobre la muerte, señala la experta, tiene que ser transversal, anterior y duradera. No debería ser algo puntual aprovechando una noticia mediática. Además, hay que adaptar la conversación a la edad del menor. Trasladar las formas de luto de los adultos al mundo de los niños no siempre tiene sentido. Puede ser más efectivo iniciar una conversación complicada que imponerles un minuto de silencio.

Gallego no cree que debamos proteger a los niños de la existencia de la muerte: “Todo lo contrario”, dice. “Antes se integraba en las familias. Y ahora es como si se pasara página y no nos permitimos siquiera vivir el duelo”. Se mantiene a los niños apartados de la muerte. No se les permite ir a los funerales. “Y todo esto, claro, también los deja en un estado de incomprensión, de ansiedad y desinformación”.

Por eso no deja de ser irónico que lo que se cancele ahora, por una muerte trágica y real, sea la celebración de una muerte de susto y telaraña, despojada de su significado. No sucede lo mismo con la festividad del Día de los Muertos mexicano o con la celebración tradicional del día de Todos los Santos español, que todavía en muchos lugares se usa para ir a los cementerios a honrar a los muertos con toda la complejidad que ello conlleva. Antes se llevaba a los niños a los cementerios, a limpiar las tumbas de los abuelos o a recordar historias de los que ya no están. Pero esas tradiciones han perdido vigencia, sobre todo en contextos urbanos. La muerte se ha quedado en Halloween como una máscara. Sirve para asustar y no para iniciar conversaciones, para integrarla de una forma más natural. Hemos convenido en que los muertos dan miedo, pero lo que nos da miedo de verdad es hablar de la ausencia. No es el terror de la muerte lo que nos paraliza, es la pena que la acompaña.

Source: El País · Enrique Alpañés, Ignacio Zafra, Beatriz Olaizola

At a glance

Topic
Health
Country
🇪🇸 ES
Publisher language
ES
Added to Allnira