El sudoku para encontrar nuevo líder de la ONU se complica, con nuevas variables de luchas geopolíticas y personales. La irrupción en la carrera por la secretaría general de la emiratí Lena Nusseibeh había despertado en los últimos días muchas especulaciones, por sus posibles apoyos y por el controvertido respaldo de su país a los rebeldes de las Fuerzas de Apoyo Rápido en la guerra de Sudán. El bloqueo que mostró la votación del pasado 16 de octubre, en la que los siete candidatos recibieron el veto de al menos dos de las grandes potencias, pareció abrir la puerta a que una figura externa pudiera lograr el consenso. Algunos círculos vendieron que Nusseibeh podía ser esa persona. Pero la votación informal que ha celebrado este viernes el Consejo de Seguridad aleja esa idea: la emiratí ha quedado en cuarta posición en una consulta en la que ha vuelto a ganar la costarricense Rebeca Grynspan.

La ONU no tiene aún futuro líder y todo apunta a que el proceso puede alargarse durante semanas. La única certidumbre es que el actual secretario general, António Guterres, cesa en sus funciones el próximo 31 de diciembre y que a partir de enero estará de vuelta en Portugal. Se abre ahora un periodo de dos meses en el que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad ―Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido y Rusia― deberían buscar una persona que no generara el rechazo de ninguno. Pero esa es una tarea difícil a la luz de las siete votaciones celebradas hasta ahora.

De los siete candidatos oficiales, Grynspan ―secretaria general de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, en excedencia― continúa siendo de lejos la favorita. Este viernes ha recibido el apoyo de 11 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad y el rechazo de 4. El problema es que no se sabe cuántos de estos últimos proceden de una de las grandes potencias, las que tienen la sartén por el mango. En la anterior votación, dos miembros permanentes del Consejo la rechazaron.

Le siguen el argentino Mariano Grossi, con 9 apoyos, y la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, con 8. Se mantiene así la preferencia de los miembros del Consejo de Seguridad por los candidatos de América Latina, región a la que le correspondería en esta ocasión la secretaría general si se respetara el principio de rotación regional, algo que no está escrito en ningún tratado, pero que se considera deseable. Solo en cuarta posición llegó la emiratí Nusseibeh, con 7 síes y 6 noes, un resultado decepcionante para toda la atención que había acaparado su candidatura.

Se abre ahora la posibilidad de que surjan nuevas candidaturas. El periódico Türkiye Today había adelantado el miércoles que Turquía preparaba la candidatura de Feridun Sinirlioglu, secretario general de la OSCE (la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) y antiguo ministro de Exteriores, si la votación informal de este viernes no ofrecía un resultado claro. Y la conclusión de este viernes es que Grynspan continúa en cabeza, pero que no ha conseguido limar las reticencias de algunos países, en los que se encuentran algunos de los cinco con derecho a veto.

[Noticia de última hora. Habrá ampliación]

Source: El País · Luis Doncel

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