Casi 159 millones de brasileños están llamados a las urnas este domingo para decidir a su próximo presidente en lo que podría ser la elección más ajustada en la historia del país más poblado de América Latina. En la primera vuelta, el 4 de octubre, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro se impuso con un 47% de los votos válidos (56,1 millones) por un 45% de Lula (53,9 millones), quien calificó el resultado como inesperado. Desde entonces, ambos candidatos han emprendido una intensa campaña tanto en redes sociales como en mitines multitudinarios en las calles con la mira puesta en el domingo 25 de octubre.

Mientras el triunfo de Lula supondría la continuidad y mantendría a Brasil junto con México como el último reducto de la izquierda en el renovado tablero político de Latinoamérica, una victoria de Bolsonaro marcaría el regreso del clan al poder y la consolidación definitiva de la ola ultra en el continente.

Una carrera presidencial en extremo igualada

Tres semanas después de la primera vuelta, la intensa movilización de la izquierda para consumar la remontada ha acortado la distancia entre ambos candidatos al mínimo. Según la encuesta más reciente de Datafolha, publicada la noche del jueves, la carrera presidencial se mantiene empatada con el 50% de preferencia de votos válidos para cada uno.

Se trata tanto de un empate numérico como de uno técnico, en el que la diferencia entre la preferencia efectiva de ambos es menor al margen de error (estimado en dos puntos) y, por lo tanto, resulta imposible inferir estadísticamente al candidato puntero. La más reciente encuesta de Quaest, encargada por Globo y divulgada el miércoles, apunta a tres sectores clave donde el porcentaje de indecisos ha aumentado ligeramente: las mujeres, los electores independientes y los beneficiarios que reciben la ayuda social Bolsa Familia.

El efecto de los debates

Uno de los factores que podría decantar la cerrada elección presidencial hacia un lado u otro está en el par de debates televisados, que los candidatos rechazaron antes de la primera vuelta. Después de protagonizar un primer cara a cara ríspido el domingo pasado, donde primaron las acusaciones de corrupción sobre las propuestas, el segundo debate, este viernes, se presenta como la última oportunidad de Lula y Bolsonaro para hablar al electorado a menos de 48 horas de la apertura de los colegios electorales. Y para atraerse los votos necesarios para sentenciar la disputa.

La jornada electoral y los resultados de la segunda vuelta

Para la segunda vuelta presidencial, los colegios electorales abrirán a las 08.00 de la mañana (hora de Brasilia) y cerrarán a las 17.00, nueve horas más tarde. A pesar de lo reñido de la contienda, el sistema de urnas electrónicas del Tribunal Superior Electoral, adoptado desde 1996, ofrece un escrutinio veloz al término de la jornada electoral sin pasar por conteos rápidos o sistemas de resultados preliminares.

En el papel, el voto en Brasil es obligatorio para los ciudadanos de 18 a 69 años, optativo para las personas de 16 y 17 años, los mayores de 70 y para quienes no saben leer ni escribir, la multa por ausentarse sin justificación ronda los tres reales (60 centavos de dólar); durante la primera vuelta del 4 de octubre el abstencionismo alcanzó un 20% del electorado, unos 33 millones de brasileños que si ahora comparecen podrían decidir la elección presidencial.

Con información de Naiara Galarraga Gortázar.

Source: El País · Alejandro I. López

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