El príncipe heredero de Liechtenstein, Alois, ha utilizado este martes su poder de veto por primera vez en su regencia para tumbar una ley que legalizaba el aborto durante las primeras 12 semanas de embarazo. La medida fue aprobada en el Parlamento del país el mes pasado después de una iniciativa ciudadana que recogió firmas de aproximadamente un cuarto del electorado.

La legislación fue aprobada el pasado 2 de septiembre con 13 votos a favor y 12 en contra. También se rechazó, por el mismo margen, que fuese sometida a un referéndum nacional. Aun así, ya desde junio el príncipe heredero había anunciado que vetaría la reforma, incluso si era aprobada por el Parlamento o por referéndum.

En febrero, la iniciativa Fristenlösung für Liechtenstein (Solución a plazos para Liechtenstein) recogió casi 5,000 firmas, lo que equivale a un cuarto de los votantes registrados del país y supera el mínimo requerido de 1,000 para que alcance el Parlamento. Proponía despenalizar el aborto en las primeras 12 semanas de la gestación y levantar la prohibición de proporcionar información sobre el aborto.

Liechtenstein, un pequeño principado alpino de unos 40.000 habitantes, cuenta con un sistema político atípico que combina la democracia directa, basada en referéndums, con una monarquía en la que el príncipe reinante conserva amplios poderes ejecutivos. Alois regenta el país desde que su padre, el príncipe Hans-Adam II, le relegase sus funciones en 2004. El cargo también tiene potestad de disolver el Parlamento y nombrar a jueces.

El derecho de veto absoluto del príncipe fue ratificado en un referéndum celebrado en 2012, después de que Alois advirtiese de que vetaría una ley del aborto que se sometió a votación nacional en 2011. La medida no prosperó.

Llevar a cabo un aborto en el principado es ilegal, a no ser que el embarazo presente un riesgo severo a la salud de la mujer o si ha sido víctima de agresión sexual. La legislación del país es una de las más restrictivas de Europa y fuerza a las mujeres que quieren abortar a viajar a los países vecinos —sobre todo Suiza y Austria— para hacerlo.

Un informe Asociación de Derechos Humanos de Liechtenstein de 2025 estima en 40 el número de mujeres que viaja a Suiza para interrumpir su embarazo, una fórmula para sortear las restricciones del país que fue legalizada en 2015. Ni la Asociación ni la iniciativa ciudadana pudieron compilar datos similares para Austria. Solo Andorra y la Ciudad del Vaticano tienen una legislación más severa en Europa —prohibición total— mientras que Malta, Mónaco y Polonia tienen leyes parecidas.

En un comunicado oficial emitido por la Casa Principesca, el príncipe ha asegurado que “sigue convencido de que la reforma propuesta no es compatible con garantizar una protección adecuada de la vida del no nacido como bien jurídico fundamental”. También asegura que “se muestra abierto a levantar la prohibición de publicidad” sobre la interrupción del embarazo y que “respalda los esfuerzos para mejorar la información, el asesoramiento y el apoyo a las mujeres antes, durante y después del embarazo”.

El comité de la iniciativa a respondido al príncipe a través de una carta publicada por el medio Lie:zeit este viernes en la que caracterizan la decisión como “una demostración de poder a costa de las mujeres afectadas”. También han denunciado que el veto hace que “el pueblo sea ignorado” y degenera la democracia “en una farsa”. Sin embargo, han reconocido que “la iniciativa ha roto un tabú de décadas en Liechtenstein y ha expuesto enormes deficiencias y lagunas en la situación jurídica actual”.

Source: El País

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