Poco antes de las 15.30, el exconsejero Lluís Puig Gordi ha entrado en el hemiciclo del Parlament de Catalunya y se ha dirigido a su escaño donde descansaba desde hace nueve años un lazo amarillo y que solo había visto por televisión. Junto a la butaca del diputado Albert Batet, Puig ha alzado el lazo de cartón en señal de victoria en medio de una ovación de los diputados independentistas de Junts, ERC y la CUP y el silencio de los del PSC y de los pocos que había del PP. Los de Vox no estaban en el Pleno. Tampoco la mayoría de consejeros del Govern salvo Miquel Sàmper, Eva Menor y Esther Niubó. Queda solo ahora en el hemiciclo un lazo amarillo, el que ocupa la butaca de Carles Puigdemont para cerrar la página de la amnistía.
Tras ocupar su asiento, Puig, visiblemente emocionado, se ha dirigido al atril del Pleno donde ha pronunciado un breve discurso en el que ha recalcado que vuelve a la cámara de la que fue expulsado “de forma ilegítima” con el acuerdo de algunos de los partidos, ha dicho, “aquí presentes”. El exconsejero ha agregado que España ha sufrido durante nueve años dos grandes derrotas, primero la judicial, que “aun retumba en Europa”, ha dicho, y la política al fracasar en su intento de “hacer desaparecer nuestras convicciones”. “Dicen que el país ya no es el mismo. ¡Sólo faltaría! Nosotros tampoco”, ha sintetizado el exconsejero que ha citado que hay medio millón de personas que sufren los problemas de Rodalies, que los médicos y maestros se reparten las protestas y que Cataluña se enfrenta a los problemas de la vivienda, de la pagesia o la fragilidad de la lengua.
“Y finalmente president”, ha dicho Puig aclarando que había escrito esas frases pensando que estaría Illa, “ya se lo diré personalmente pero después de nueve encarcelados, siete exiliados y más de 3.000 personas represaliadas no hay ninguna propuesta para poder ser. Es por eso que solo puedo declararme concienzudamente independentista. Nada empieza y acaba hoy. Todo continúa”, ha concluido Puig aplaudido por la mitad del hemiciclo y arropado en la tribuna del público por cinco consejeros del Govern de Puigdemont tanto los de ERC (Oriol Junqueras, Carles Mundó) como los de Junts (Meritxell Borràs, Joaquim Forn) y Santi Vila.
El president Josep Rull ha querido recibir a Puig con toda la solemnidad y le ha aguardado a las puertas del Parlament. Acompañado de su mujer y de Mònica Sales y Salvador Vergès, presidenta y portavoz del grupo de Junts, el exconsejero ha llegado a pie por el Parc de la Ciutadella donde ha sido recibido por Rull y los miembros independentistas de la Mesa de Junts y ERC. Los tres del PSC no han acudido a la puerta, aunque sí han estado en la reunión que han mantenido con el Puig en la sala de audiencias. Antes de acceder a ella, al pie de las escalinatas, una bailarina, descalza, acompañada de un acordeonista, ha bailado una pieza.
La balconada de la planta noble, en el primer piso, estaba atestada de personas que han aplaudido y filmado el momento. Con los ojos llorosos -igual que muchos de los dirigentes de Junts- Puig ha sido ovacionado mientras era saludado. Entre ellos, figuraba, dirigentes y exdirigentes de Junts como las exconsejeras Elsa Artadi o Irene Rigau; la expresidenta del Parlament, Laura Borràs: el expresident Artur Mas. O el mismo rapero Valtònyc con quien coincidió años en Bruselas y con quien se ha fundido en un abrazo.
“Es un momento de trascendencia historia. Es un honor darle la bienvenida al diputado Lluís Puig. Vuelve un servidor público, valiente y honesto, un patriota al que han intentado apartar de manera ignominiosa” ha afirmado Rull recordando que el Parlament no ha reestablecido por completo su normalidad. “Hoy aun no estamos los 135 diputados. El president y diputado Carles Puigdemont sigue aun en el exilio”, ha recordado Rull que ha querido hacer una mirada a la historia apuntando que el exilio es un concepto nada ajeno al subrayar que seis presidentes de la cámara lo sufrieron. Y nueve de los últimos 13 presidentes de la Generalitat han padecido represión. Rull ha querido recordar que Puig vivió desde el exilio -se afincó en Salses, en el sur de Francia, en la Catalunya Nord-, la muerte de sus padres y el nacimiento de su nieta Joana. Tras los didcursos, la sesión ha continuado con la reprobación de los diputados del PP y de Vox y la celebración de los de Comuns y de la CUP, que han recordado que solo conocían a Puig de sus intervenciones a través de videoconferencia en las comisiones de cultura.
Source: El País · Àngels Piñol
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