Una de las obras cumbre de la literatura española del último siglo, La Regenta, sigue generando rechazos eclesiales 140 años después de su publicación. La historia de Fermín de Pas y Ana Ozores escrita por Leopoldo Alas Clarín y ambientada en Oviedo vuelve a toparse con una nueva negativa para convertir el interior de la catedral de la capital del Principado en el escenario para algunas de las secuencias de La Regenta, dirigida por Mar Coll, con Ester Expósito, Oriol Pla y Vito Sanz como protagonistas y producida para Netflix por Elastica Films.
Tras analizar una parte del guion, unas 25 páginas, enviado al cabildo, su máximo responsable trasladó a la productora el rechazo al permiso solicitado para grabar en el interior del templo asturiano, uno de los escenarios de la novela de Clarín. Los motivos de la negativa los ha explicado a este periódico el deán Benito Gallego: “La decisión ha sido exclusivamente del Cabildo, no del arzobispo. Fundamentalmente, y sin entrar a juzgar la novela, nos pareció absolutamente inapropiado rodar en la catedral determinadas secuencias”.
Aunque el deán reconoce el indiscutible valor literario de la novela, justificó la negativa asegurando que su representación del clero constituye explícitamente “un ataque a la Iglesia”. En declaraciones al periódico regional La Nueva España, Gallego recurrió a un símil de índole familiar para explicar: “Si, por ejemplo, vienen a atacar a mi madre, yo no puedo dejar mi balcón para que lo hagan”.
El canónigo también ha puesto sobre la mesa los problemas logísticos derivados de acoger a un equipo cinematográfico de gran envergadura. “Tener que cerrar la catedral varios días nos pareció que no debíamos hacerlo”. Cabe recordar que el mismo templo sí abrió sus puertas en primavera de 1994 para la adaptación, en miniserie, que dirigió Fernando Méndez-Leite para Televisión Española y que contó con Aitana Sánchez-Gijón y Carmelo Gómez como protagonistas, y que se emitió en TVE en enero de 1995. También se rodó allí la visión de Gonzalo Suárez de 1974, un drama que contó con Emma Penella como doña Ana y con Keith Baxter (Campanadas a medianoche) como Fermín de Pas. Así que la adaptación de Netflix será la primera que no puede filmarse en el templo asturiano.
Según el propio deán, que ya formaba parte del órgano eclesiástico en aquella época, “fueron malas experiencias”, recordando las constantes molestias que ocasionó el rodaje de 1994 sobre el normal desarrollo de la vida y las celebraciones litúrgicas. A ello se suma la masiva afluencia turística actual, un flujo constante de visitantes que, a juicio del Cabildo, colapsaría por completo las instalaciones si se permitieran las labores de grabación de una producción de estas características.
La negativa del Cabildo asturiano, al que la productora había ofrecido un contrato con remuneración económica, como es lo habitual en la industria, no ha parado el rodaje. La película se basa en una versión de la novela realizada por la misma Coll, Anna R. Costa y Diego Vega, con Expósito como protagonista en el papel de Ana Ozores, y Oriol Pla, último Premio Nacional de Teatro y que ha estrenado esta semana Esta soledad en los cines, como Fermín de Pas. La producción, que inició su rodaje el pasado lunes en Pola de Somiedo, adaptará esas secuencias a localizaciones en el País Vasco, comunidad autónoma que ya estaba prevista como escenario de otros momentos. María Zamora, de Elastica Films, es su productora.
Coll, en el comunicado de Netflix que anunciaba el inicio del rodaje, aseguraba: “La novela de Clarín es tan rica que de ella pueden hacerse decenas de adaptaciones diferentes. Yo he tratado de aproximarme al material humildemente, desde un enfoque radicalmente personal, como hago siempre. Me he apropiado de lo que en la novela más me ha conmovido y que explora la soledad y el desamor de esta regenta, que anhela incansablemente darle un sentido a su vida. Un personaje luminoso que habita un universo listo para depredarla. Una mujer cuya sensibilidad y obstinada búsqueda constituyen, en sí mismas, una forma de resistencia”.
En realidad, el cabildo sigue manteniendo el discurso eclesial iniciado en 1885 cuando el entonces obispo de Oviedo, el dominico Ramón Martínez Vigil, calificó La Regenta —en la novela, la ciudad en la que se desarrolla la acción se llama Vetusta, aunque sus escenarios sean fácilmente equiparables a la capital del Principado de Asturias— en una carta pastoral como “un escarnio a las prácticas cristianas”.
Source: El País · Nacho Poncela
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