Un zafiro de los Romanov formará parte de una subasta que se realizará el próximo miércoles en Ginebra sobre joyas históricas de familias reales. Se estima que su valor está entre 850.000 y 1,7 millones de francos suizos, lo que equivale a entre uno y dos millones de dólares aproximadamente.
El zafiro de Ceilán es de un intenso color azul y mide unos 3,5 por 3 centímetros. El presidente de la división de joyería de Sotheby’s contó a la agencia AFP que pasó a formar parte de la colección de los Romanov a mediados del siglo XIX.
Sin embargo, la piedra en sí es más antigua. “Cuando se produjo la revolución bolchevique en 1917, fue una de las joyas incluidas en la lista de piezas que debían venderse y llegó, no se sabe cómo, desde los bolcheviques hasta Cartier”, explicó.
El zafiro fue adquirido en 1927 por Ganna Walska, una gran aficionada a la joyería y cantante de ópera estadounidense de origen polaco. Volvió a salir a subasta en 1971 y, posteriormente, en Ginebra en 1992, antes de que la casa Cartier creara en 2015 su actual engaste, en forma de brazalete con diamantes.
Entre las joyas reales que se ofrecen en esta subasta figura también una tiara de diamantes de la casa Mellerio, presentada por primera vez en la Exposición Internacional de 1862 en Londres, y una joya transformable de Cartier, creada en Londres a fines de la década de 1930 para la duquesa de Devonshire Mary Cavendish.
Los detalles
Desde Sotheby’s describieron las características de la invaluable pieza: en el centro, un zafiro Romanov de forma de cojín de 197,80 quilates, unido a un brazalete de diseño geométrico engastado con diamantes de talla brillante y acentuado por diamantes de talla escalonada en forma de escudo modificado, con un centro de cristal de roca grabado e intercambiable adornado con diamantes triangulares.
Se encuentra firmado por Cartier, numerado, con las marcas del fabricante Cartier, marcas de contraste francesas y suizas para el platino, estuche y dos bolsas con el sello Cartier. Mientras que el zafiro Romanov es del siglo XIX, el brazalete fue realizado en 2015.
“Este excepcional zafiro histórico proviene de la legendaria colección de la familia Romanov, que fue la colección real más opulenta y valiosa jamás reunida, solo superada por los legendarios tesoros de los emperadores mogoles”, aseguraron.
El zafiro fue lucido en particular por la emperatriz viuda María Fiódorovna, nacida princesa Dagmar de Dinamarca, durante el Baile de Invierno de 1903, donde asistió toda la corte con trajes moscovitas del siglo XVII. En ese entonces, lo usó en el panel frontal de su falda con numerosas otras joyas.
Muchos diamantes y gemas importantes de la colección fueron adquiridos por las emperatrices Isabel y Catalina la Grande en el siglo XVIII. “No se conoce la fecha exacta en que este excepcional zafiro pasó a formar parte de las Joyas de la Corona rusa, pero su singular estilo de tallado indica un origen de la época mogol”, explicaron.
El catálogo de las Joyas de la Corona rusa elaborado tras la Revolución de 1924-1926, conocido como catálogo Fersman -que viene junto con el brazalete-, muestra cómo el zafiro formaba un par de broches o cierres junto con un segundo zafiro cuyo peso se registró en 249,25 quilates métricos.
El catálogo se conservó luego de que el gobierno soviético posterior a la Revolución Rusa mandara a inventariar las joyas de la corona rusa en cuatro volúmenes. La comisión encargada del catálogo, el Comisariado del Pueblo de Finanzas, estaba dirigida por Alexander Fersman, de ahí que el catálogo se conozca como el Catálogo Fersman.
Con información de AFP
LA NACION
Source: La Nación · LA NACION
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