“Existe la posibilidad de imaginar una buena campaña agrícola, pero falta tanto todavía que lo importante será tomar decisiones parciales que vayan formando un resultado aceptable para cada empresa y no esperar que algún factor externo sea el que salve el partido”.
La frase es de Teo Zorraquín, consultor, y resume un poco la perspectiva para el ciclo 2026/2027. A priori, un año donde El Niño permite visualizar buenos rendimientos. Y una campaña donde habrá que estar atentos a las oportunidades en el mercado, ya muy cambiante de por sí y en poco tiempo. No hay una única receta, hay distintas situaciones para evaluar. El consultor también habla del financiamiento y explica que “se va tomando”, aunque “pateando compras, postergando gastos o inversiones”.
Zorraquín focaliza en esto: “Nunca hay ‘una’ foto que refleje las múltiples situaciones que se presentan en las distintas empresas agropecuarias. Por lo tanto, la idea es dar un marco general y no particular”.
Según recuerda en un intercambio con LA NACION, en la agricultura los factores que juegan son el precio, el rinde y los costos. En ese contexto, hay un escenario para retratar de cada uno de ellos. Zorraquín dice: “A nivel de precios, hay un sube y baja marcado, una volatilidad que hace que las decisiones de cobertura deben ser analizadas rápido en función de la estrategia comercial definida”.
Agrega: “Se observan variaciones de precios de 10 a 20 dólares/tonelada varias veces durante el ciclo del cultivo. Con los precios de hace tres meses, el negocio pintaba regular. Con los precios de hace 15 días el negocio era excelente. Con los precios de esta semana el negocio es aceptable”. Para el experto, según cuándo se saque “la foto” y se tome el precio, o su cobertura, “será muy distinta la expectativa”.
Respecto de la expectativa de rendimiento, coincide con la expectativa general de que habría buenos rindes por las características del año en términos climáticos. “La expectativa es que por ese lado el clima ofrece una oportunidad que hay que gestionar”, sostiene.
Considerando la situación de El Niño, Zorraquín detalla decisiones tomadas o que se ponen en escena ahora. Sobre esto, indica: “Hay decisiones técnicas que se tienen en cuenta al armar el plan de siembra, por ejemplo adelantar fecha de siembra de maíz, evitar suelos de posible anegamiento para girasol o soja, ajustar fertilizaciones por ambiente más defensivas en zonas de mayor riesgo hídrico, potenciar tecnología en las lomas, etcétera. No son cambios estructurales, sino ajustes al escenario posible”. El consultor señala que, por lo que se observa en las recorridas, “el objetivo general es apuntar a aplicar toda la tecnología necesaria”. En este escenario, en su opinión “los costos directos (labores e insumos) no parecieran ser el problema que define el resultado”. Remarca: “Están en valores bastante habituales”. En cuanto a los costos comerciales, los visualiza “algo por arriba”.
Añade: “Los costos de estructura y los impuestos son los que mayor impacto tienen restando al resultado. Ahí se define mucho”. También precisa que los arrendamientos, siempre con un impacto importante, “en pocos casos han bajado respecto al año anterior”.
“Con estas fotos, existe la posibilidad de imaginar una buena campaña agrícola, pero falta tanto todavía que lo importante será tomar decisiones parciales que vayan formando un resultado aceptable para cada empresa y no esperar que algún factor externo sea el que salve el partido”, sostiene.
En este marco, ante una consulta sobre las estrategias de financiamiento señala que la expectativa era contar con tasas más bajas en general. Según detalla, eso no sucede, pero existen oportunidades. Sobre esto explica: “Por ejemplo, compra de insumos con crédito en dólares a tasa cero, promociones con algunas tarjetas agro, descuento de cheques, crédito comercial de las insumeras, y algunos fondos para capital de trabajo. Financiamiento se necesita y se va tomando, pero ‘pateando’ compras o postergando gastos o inversiones cuando se puede”.
“Los bancos tienen pesos disponibles para los productores, el freno a veces es el costo de los mismos. Pero se puede decir que serán pocos los que deban dejar de sembrar por falta de capital o financiamiento. La morosidad, salvo algunos casos puntuales, no es la limitante para acceder al financiamiento”, añade.
Según Zorraquín, las elecciones de 2027 están en la mira de los productores, pero como parte de la conversación, “cuando la mirada es más a mediano plazo y asociada a invertir o no en bienes de capital”. No obstante, sostiene que “pensar en las elecciones de 2027 no condiciona las decisiones de corto plazo”.
Precisa que los productores consultan y analizan sobre la macro en temas como inflación, dólar, cambios fiscales y gestionan y deciden sobre la micro, esto es la situación de cada empresa.
¿Y Visec? De acuerdo al experto, en este tema, que tiene que ver con la plataforma privada para el cumplimiento desde enero próximo con la normativa antideforestación de la Unión Europea, hay muchos productores “analizando o entendiendo el tema”.
“Hay una mirada de tipo práctica que dice ‘por qué no hacerlo, no tiene costo y puede darme algún beneficio’. Y hay una mirada más conceptual que dice ‘no corresponde certificar de esta manera, están obligando al país a someterse al deseo de un mercado, el Estado debería encarrilar el tema’.
Por Fernando BertelloSource: La Nación · Fernando Bertello
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