Cuando los policías bonaerenses llegaron al Nudo 13, de Fuerte Apache, en respuesta al llamado al número de emergencias 911, en el que un vecino alertó sobre detonaciones de armas de fuego, fueron recibidos a balazos.

Fue el comienzo de una serie de enfrentamientos entre narcos y uniformados en los que, según fuentes oficiales, se dispararon más de 300 balazos. Un testigo, que sobrevivió a la balacera declaró ante la Justicia que los agresores dispararon desde tres lugares distintos.

A partir de la reconstrucción del violento episodio realizada por los investigadores policiales y judiciales, se determinó que el primer enfrentamiento, que originó el llamado al número de emergencias 911, ocurrió en el Nudo 13 y fue entre bandas narco que se pelean por dominio del territorio para vender droga. La violencia y los balazos aumentaron cuando llegaron los uniformados.

Muerto en Fuerte Apache
Muerto en Fuerte Apache

Esas balaceras fueron la prueba cabal de que la venganza por la detención de Guillermo Agustín Jerez, alias “Gordo Tilín”, el narcotraficante que se había convertido en el azote de los vecinos del complejo habitacional Ejército de los Andes, no se hizo esperar.

Fuentes oficiales confirmaron que en los enfrentamientos entre las bandas narco y la policía se dispararon más de 300 balazos. A raíz del tiroteo ocurrido anteayer, minutos después de las 18, hubo un muerto y un herido. Uno de ellos, de 14 años, recibió un balazo en la cara cuando estaba dentro de su casa. Dicha vivienda estaba en medio del fuego cruzado entre las bandas narco que disparaban contra los policías y los uniformados.

Con este nuevo hecho de sangre suman tres los muertos por enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes en doce días en Fuerte Apache. En lo que va del año hubo más de diez víctimas fatales por la guerra narco en la zona, una de las víctimas fue el policía bonaerense Alan Molina.

El menor fue llevado al hospital Ramón Carrillo, de Ciudadela, donde quedó internado en la sala de terapia intensiva en estado reservado. Mientras que, según fuentes de la policía bonaerense, el otro herido es mayor de edad, formaba parte del grupo agresor y murió en el hospital.

Los vecinos ayudan al menor inocente herido

Con respecto al menor, de 14 años, se informó oficialmente que sus padres vecinos lo llevaron hasta un móvil policial. El menor estaba en su casa en el momento de los tiroteos y no tenía ninguna vinculación con las bandas de narcos que se enfrentaron a balazos. Fue una víctima inocente de los enfrentamientos.

Según informaron fuentes policiales, minutos después de las 18, se recibió un llamado en la línea de emergencias 911, en el que alertaba sobre un enfrentamiento en el Nudo 13, de Fuerte Apache.

Un grupo de cuatro policías, dos de ellos de la Jefatura Departamental y los restantes de la comisaría del barrio, llegaron al lugar del tiroteo y fueron recibidos a balazos. Fuentes oficiales informaron que los policías se salvaron de milagro debido a que los narcos dispararon desde tres lugares distintos en el Nudo 13.

Esos cuatro policías con el apoyo de otro grupo de uniformados persiguieron a los agresores hasta la Villa Matienzo, situada entre Fuerte Apache y la avenida General Paz. Allí fueron apresados cuatro sospechosos.

La situación se descontroló cuando los policías detuvieron a cuatro traficantes. Al mismo tiempo siguió el tiroteo. Al aumentar la violencia y debido a que la situación estaba fuera de control solicitaron la presencia de la Gendarmería.

Los efectivos de la fuerza federal de seguridad asignados al patrullaje del barrio Carlos Gardel llegaron a la zona a las 19. El primer objetivo de la patrulla de la Gendarmería fue tratar de evitar que los grupos de vecinos entre los que habría algunos presuntos narcos, atacaran el puesto 4 de dicha fuerza de seguridad y recuperar el control de la zona.

Veinticuatro horas después de las balaceras, luego de tomarle declaración a un testigo, la Justicia ordenó la liberación de los cuatro sospechosos al confirmarse que no tenían antecedentes penales y no estaban relacionados con las bandas narco.

Enfrentamiento en Fuerte Apache
Enfrentamiento en Fuerte Apache

La sucesión de enfrentamientos y muertes ocurridas en las últimas horas estarían relacionadas con la captura del Gordo Tilín, el jefe narco que se había convertido en el azote de los vecinos de Fuerte Apache.

Jerez fue apresado por efectivos de una unidad operativa de la Superintendencia de Seguridad Región AMBA Norte II cuando circulaba por una calle del partido de Moreno a bordo de un auto de una aplicación de viajes. Jerez tenía una orden de captura dictada por el Ministerio Público de San Martín, que lo tiene imputado por homicidio agravado, amenazas coactivas, usurpaciones y venta de drogas.

En abril y julio de este año, Jerez o “Gordo Tilín”, logró escapar de sendos operativos realizados por cientos de policías bonaerenses que irrumpieron en el barrio Ejército de los Andes.

De nada sirvieron en esos momentos los helicópteros que sobrevolaron el complejo habitacional conocido como Fuerte Apache para capturar al “Gordo Tilín”: esa vez, el narco que aterrorizaba a los habitantes del barrio de Ciudadela, donde imponía su dominio para controlar el territorio a fuerza de tiros, logró escapar de los uniformados.

No fue casualidad que la sucesión de enfrentamientos entre narcos y policías finalizara en la denominada Villa Matienzo, un asentamiento de una superficie bastante menor que la de Fuerte Apache, situada cerca de la avenida General Paz.

Allí comenzó la carrera delictiva de Jerez con la instalación de sus primeros puestos de venta de droga. Pero, en el último año, Gordo Tilín, a fuerza de sangre y balas, decidió extender sus redes a los Nudos 12, 13 y 3, en Fuerte Apache.

Uno de los picos de violencia de esa guerra ocurrió entre el 19 y el 20 de abril pasados, cuando a Jerez le sustrajeron una mochila con armas. Ante ese robo, el Gordo Tilín habría convocado a sus soldaditos para recuperar las armas y así comenzó a atacar las viviendas de los integrantes de la banda rival.

Las consecuencias de ese plan de ampliación de búnkeres pergeñado por Jerez, fueron una sucesión de homicidios que, a pesar que el jefe narco fue detenido, siguen desangrando al barrio.

Por Gustavo Carabajal

Source: La Nación · Gustavo Carabajal

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