El maíz tardío ganó superficie por su capacidad para reducir el riesgo hídrico durante la floración. Pero esa mayor estabilidad no se convierte automáticamente en rendimiento: una de las principales brechas sigue siendo el manejo del nitrógeno (N). El desafío consiste en estimar cuánto aporta el suelo, cuánto demandará el cultivo y en qué momento conviene completar la oferta.
La siembra tardía ocurre después de un barbecho más largo y cálido que la temprana, condiciones que favorecen la mineralización de la materia orgánica. Por eso, el suelo puede llegar a la implantación con mayor disponibilidad de N. Este aporte es valioso, pero también vuelve poco confiables las dosis fijas: fertilizar sin medir puede generar excesos costosos, mientras que subestimar la demanda impone un techo artificial al rendimiento.
El diagnóstico comienza antes de la siembra. La recomendación es medir nitratos (N disponible) en el suelo de 0 a 60 cm y complementar ese dato con nitrógeno mineralizable (Nan) en los primeros 20 cm. Dada la extrema movilidad del nitrógeno en el suelo, es recomendable que la medición de nitratos sea lo más cercana posible al momento de la siembra, siempre considerando el tiempo operativo que implica el análisis y la disponibilidad del fertilizante en tiempo y forma. El Nan ayuda a estimar la fracción que la materia orgánica puede liberar; cada parte por millón (ppm) representa aproximadamente entre 3 y 4,2 kg de N/ha. También deben considerarse el cultivo antecesor y la calidad del rastrojo: los cereales pueden inmovilizar N en forma transitoria, mientras que una leguminosa como vicia, usual en los cultivos de servicio, suele aumentar su disponibilidad.
Como orientación general, los ensayos ubican el umbral de suficiencia cercano a 170-180 kg de N/ha disponibles en presiembra, sumando suelo y fertilizante, cuando el muestreo abarca 0–60 cm. No es una receta universal: el objetivo de rinde, el agua almacenada y el ambiente deben definir la dosis final. Un maíz que apunta a 10.000 kg/ha necesita absorber alrededor de 200 kg de N/ha durante el ciclo, que provienen del suelo y del fertilizante que se aplica.
El momento de aplicación es casi tan importante como la cantidad que se va a aplicar. En campañas con lluvias abundantes al inicio del verano, concentrar toda la dosis en presiembra aumenta el riesgo de pérdidas por lixiviación o desnitrificación. Una estrategia más eficiente, especialmente en zonas y años húmedos, es fraccionar la dosis: aplicar una parte a la siembra y completar entre V6 y V8, cuando la absorción del cultivo se acelera. En planteos y con cuestiones operativas que lo permitan, puede reservarse una fracción para V10–V12 y decidirla según el agua útil, el pronóstico, el estado del cultivo y la relación entre el precio del grano y el fertilizante. El seguimiento durante el ciclo reduce aún más la incertidumbre, siendo los clorofilómetros (tipo SPAD) y los sensores de vegetación las herramientas más difundidas.
Un buen diagnóstico puede aumentar considerablemente la eficiencia de uso y el margen económico de la fertilización nitrogenada en el cultivo de maíz. Por ejemplo, en un sitio de la región núcleo, con un aporte de nitrógeno en el suelo cercano a 80 kg/ha y una dosis adecuada de fósforo, es posible comparar dos estrategias de nutrición que conducen a diferentes márgenes brutos (MB). Para la primera, con una aplicación de 75 kg/ha de N (equivalente a unos 160 kg de urea/ha), se alcanza un rendimiento de maíz tardío de 8 t/ha y un MB de 470 USD/ha en campo propio. Para la segunda, con 110 kg/ha de N (240 kg de urea/ha), se pueden obtener 10 t/ha y un MB de 650 USD/ha, lo que representa una mejora cercana al 40 %. En campo alquilado, mientras la primera alternativa arroja un margen negativo, la segunda logra valores positivos.
En síntesis, el maíz tardío no requiere menos nitrógeno, sino que necesita un diagnóstico más cuidadoso. Medir la oferta del suelo, ajustar la dosis al ambiente, fraccionar las aplicaciones y monitorear el cultivo permite capturar rendimiento sin desperdiciar fertilizante, mejorando la ecuación económica y ambiental del cultivo.
Los autores integran Fertilizar AC
Por Esteban Ciarlo, Franco CórdobaSource: La Nación · Esteban Ciarlo, Franco Córdoba
At a glance
- Topic
- World
- Country
- 🇦🇷 AR
- Publisher language
- ES
- Added to Allnira