A tono con la reacción inicial de Donald Trump, el gobierno de Javier Milei relativizó el impacto de las elecciones de medio término en Estados Unidos, que arrojaron un claro triunfo de los candidatos demócratas y una dura derrota del líder republicano, principal aliado de la administración libertaria.
En un contexto de silencio público, los funcionarios reconocen que la derrota fue más amplia de lo que esperaban, aunque confían en que el vínculo bilateral seguirá como hasta ahora, incluida una eventual ayuda financiera, en caso de necesitarla, para asegurar la reelección del Presidente.
“Fue peor de lo esperado”, admitieron hoy en el Gobierno. Durante los días previos a las elecciones, asumían que una victoria del Partido Demócrata era un resultado posible, aunque no preveían derrotas en distritos históricamente republicanos, como Texas.
Con el presidente Milei y el canciller Pablo Quirno en pleno vuelo hacia España, y dos miembros de la mesa política (el subsecretario de gestión institucional Eduardo “Lule” Menem y el vicejefe de gabinete Ignacio Devitt) en Washington, en la Casa Rosada y despachos libertarios se respiraba un clima de pesimismo, aunque con la esperanza de que la derrota de Trump no afecte la relación bilateral, ni la posibilidad de recibir apoyo en el próximo y decisivo año electoral.
“Trump va a tener que negociar con el Congreso, pero los demócratas no tendrán dos tercios para impulsar un juicio político. En política exterior, va a redoblar la apuesta en Cuba, Irán y Venezuela”, especuló otra voz del oficialismo.
El director de Comunicación Digital, Juan Pablo Carreira, alias Juan Doe, fue uno de los pocos funcionarios en reaccionar públicamente. Lo hizo para pedirle al Partido Republicano que “no se modere” y a sus dirigentes, que “entiendan que tienen que profundizar las políticas exitosas que llevaron a Trump a ganar cuatro elecciones históricas”. Para Doe, “sin 60 senadores demócratas [tendrá 54 a partir de esta elección], la composición del Congreso no cambia nada”, evaluó el responsable de la Oficina de Respuesta Oficial y hombre del esquema de poder del asesor presidencial Santiago Caputo.
¿Y la ayuda a la Argentina? “[Bill] Clinton ayudó a México en 1994 sin pasar por el Congreso; Trump también lo puede hacer, aunque con un límite de fondos”, afirmaron desde el oficialismo.
Cerca de Milei recordaron que contados presidentes de Estados Unidos ganaron elecciones de término medio -George W. Bush fue el último, con el impacto del 11 de septiembre de 2001 todavía fresco- pero reiteran que Trump no dará marcha atrás con sus políticas. “Va a seguir apoyando a Milei porque lo necesita, y más después de la elección en Brasil”, afirmó un allegado al Presidente, en referencia a la derrota del candidato derechista Flávio Bolsonaro, ya refugiado en Estados Unidos, tras su caída en el balotaje del 25 del mes pasado.
En un contexto derrotista que no invitaba al festejo, desde Balcarce 50 daban por terminadas las aspiraciones del vicepresidente JD Vance con su derrota en Ohio, pero rescataban a Marco Rubio, el secretario de Estado y también precandidato presidencial para 2029, que pudo lograr un triunfo en Florida.
Como informó LA NACION, el presidente argentino no tiene en su agenda ningún dirigente demócrata de peso, más allá de aquel lejano almuerzo con el expresidente Bill Clinton, gestionado por el entonces empresario y poco más tarde canciller Gerardo Werthein. Milei llegó a aquel encuentro como presidente electo, a días de asumir su cargo.
La misma estrategia de jugar por un solo candidato, “su” candidato, sin construir lazos con otros referentes del sistema político, se dio en Brasil, donde las diferencias con el reelecto presidente Luiz Inácio Lula da Silva son evidentes. En las elecciones de Israel, Milei apoyó al primer ministro Benjamín Netanyahu y no tejió lazos con la oposición, que podría formar un nuevo gobierno en las próximas semanas.
Algo similar ocurrirá el 29 de este mes, con las elecciones en España, en las que Milei ya expresó en tierra española su apoyo por los candidatos de Vox que responden a Santiago Abascal, en primer lugar, y por los del Partido Popular. Mientras tanto, no tiene contacto alguno con el gobierno del socialista Pedro Sánchez, uno de sus adversarios políticos más usuales, con quien suele trenzarse en reyertas mediáticas.
“Al principio nos va a costar políticamente lo que pasó en Estados Unidos, pero en unas semanas se va a acomodar”, especulaba una voz oficial, con tono resignado.
Por Jaime RosembergSource: La Nación · Jaime Rosemberg
At a glance
- Topic
- World
- Country
- 🇦🇷 AR
- Publisher language
- ES
- Added to Allnira