Con el inicio de Dakar 2026 y después de ocho años, casi como si fuese una olimpíada eterna, los Juegos Olímpicos de la Juventud vuelven a encender la llama y la ilusión de los atletas del futuro, esos que hoy tienen entre 14 y 18 años y que probablemente sean los que den que hablar en próximas temporadas. O por lo menos, así lo dejan ver los antecedentes en el deporte argentino, que en la primera edición, la de Singapur 2010, vio brillar, por ejemplo, a Braian Toledo; en la de 2014 a Leoncitas que luego se consagraron en mayores, como una muy pequeña Julieta Jankunas; y en 2018 a muchos más, porque fueron en la Argentina y hubo más plazas, sobresaliendo sobre todo la nadadora Delfina Pignatiello y el entonces Pumita Marcos Moneta.

Este sábado 31 de octubre se prende el fuego sagrado en Dakar, la capital de Senegal y sede principal de estos Juegos junto a Diamniadio y Saly hasta el 13 de noviembre, con la presencia de 42 atletas argentinos (34 varones y 8 mujeres) que competirán en 16 disciplinas. Se trata de la primera cita olímpica de cualquier tipo en suelo africano. Y llega ocho años después de Buenos Aires 2018 porque la pandemia por el Covid-19 alteró tanto los planes hasta dilatarlos en cuatro años.

Dakar recibe por primera vez una competencia olímpica; este sábado arrancan los Juegos Juveniles SEYLLOU - AFP

Sin embargo, desde a quienes les compete pensar y planificar el alto rendimiento en el país y que miran el sistema de detección y concentración que se armó para aquellos en casa Juegos, los de la Juventud siguen siendo la base. Sobre ellos, el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard) prepara a los juveniles.

La comparación con 2018 es tentadora, pero tramposa. En Buenos Aires el país era anfitrión, tenía plazas en casi todos los deportes y los atletas llegaron por un sistema tradicional de clasificación. Para Dakar, en cambio, no hubo clasificatorios: fue el Comité Olímpico Internacional (COI) el que asignó las plazas entre los atletas que presentaba cada país. “Nosotros podríamos haber participado en casi todas las disciplinas y participamos en 16 solamente porque el COI determinó eso”, explica Pablo Fuentes, gerente técnico deportivo y de comunicación del Enard. “Esto es atípico y no son comparables”.

Lo que sí se puede comparar es lo que quedó debajo de los resultados. Porque si algo legó Buenos Aires 2018, más allá de las medallas, fue una forma de trabajar con chicos de edades tempranas que todavía hoy organiza el camino hacia el alto rendimiento.

Delfina Pignatiello fue una verdadera "locura" en los Juegos de Buenos Aires 2018; los fanáticos deliraron por verlaRodrigo Nespolo - Canon Digital

Planificar para llegar

Para entender por qué 2018 fue un punto de quiebre hay que volver unos años atrás. El Enard nació por ley a fines de 2009 y empezó a funcionar en 2010, con un esquema mixto entre el Comité Olímpico Argentino (COA) y la Secretaría de Deportes de la Nación. “Lo mejor que tuvo el Enard al principio es que le ayudó a las federaciones a aprender a planificar”, dice Fuentes. Hasta entonces, el deporte argentino se financiaba “con algún privado que le prestaba plata, con la familia que hacía rifas, con el atleta que vendía el auto”. Con el Enard, las federaciones tuvieron que presentar un calendario, justificarlo y rendir cuentas. “El deporte empezó a entender una lógica totalmente diferente”.

Sobre esa base se montó el proyecto juvenil rumbo a Buenos Aires 2018. La detección de talentos empezó años antes de los Juegos y de ahí salieron los programas que el Enard sostiene hasta hoy: el DAR (Desarrollo al Alto Rendimiento) y el TAR (Transición al Alto Rendimiento). “Son los chicos que están en el pico de la pirámide deportiva, los que tienen características que nos permiten ver una proyección de atletas de alto rendimiento a futuro”, explica Fuentes.

El embudo es estricto. El DAR dura cuatro años y trabaja con chicos de entre 14 y 17 años, según el deporte. “Empiezan 3000 chicos, por ejemplo, y terminan el programa en 200”, detalla. De ese grupo, unos 60 ó 70 pasan al TAR, donde ya tienen beca y viajes de competencia todos los años según la planificación de cada federación. En el cuarto año del DAR, además, todos tienen un viaje internacional “para medir niveles y tener roce” antes del salto.

El hombre que armó aquella detección para 2018, cuenta Fuentes, sigue al frente de los programas DAR y TAR. Es decir: la estructura que se creó para ser anfitriones no se desarmó cuando se apagaron las luces del Parque Olímpico.

El ciclismo como ejemplo

El caso del ciclismo muestra cómo funcionó ese proceso en la práctica. Martín “Pampa” Ferrari, director técnico nacional (DTN) de la disciplina en 2018 y también ahora, lo resume en etapas. Primero, la detección: llamar a las federaciones para relevar a los licenciados de las clases 2000 y 2001 de todo el país, sumar una nueva selección en los Juegos Evita y aplicar un estudio de percentiles para medir habilidades técnicas. Después, la fase de citación y concentración, con atletas y cuerpo técnico trabajando juntos en San Luis, San Juan, Rafaela y hasta España.

José “El maligno” Torres Gil ganó medalla dorada en BMX Freestyle en París 2024 Santiago Filipuzzi/ Enviado espe

Mariela Delgado, ciclista paralímpica con medallas mundiales, acompañó ese proceso desde adentro: era la encargada de la logística y de los informes que los técnicos le enviaban al Enard. “Fue un proceso hermoso”, recuerda. El primer campus, en el Cenard, juntó a mountainbike, BMX y ruta. “Vinieron de todos lados, eran como 58 chicos”. Había pruebas físicas, charlas y hasta intercambio de bicicletas: “Ponían al de ruta a probar la de BMX. Y se veía la diferencia de perfil entre las disciplinas”.

La captación, cuenta Delgado, tenía tres vías: los Juegos Evita, los campeonatos argentinos y un censo que se hizo en escuelas de todo el país, donde se medía a los chicos y se les preguntaba qué deporte les interesaba. Los campus después se ampliaron a todos los deportes, con lo que llamaban actividades “extra cancha”: charlas sobre doping, educación sexual y valores olímpicos. Cada fase terminaba con un informe al Enard sobre rendimientos y resultados. “Había un documento madre que decía qué tenía que tener cada fase”, explica. De unos 60 chicos que empezaron, cuatro compitieron en la prueba combinada en Buenos Aires: Agustín Durán y Yoel Vargas en varones, Camila Samso y Valentina Muñoz en mujeres.

Juegos Suramericanos Santa Fe 2026; el velódromo de Rafaela ya es parte del legado

El Sudamericano de 2017 sirvió como prueba de fuego: Argentina ganó el medallero del ciclismo y, según Ferrari, eso marcó un precedente. En los Juegos, la gran alegría llegó en el BMX freestyle, donde Iñaki Iriartes y Agustina Roth se colgaron la medalla dorada en la prueba mixta. Ferrari destaca además el trabajo con los entrenadores y nombra a Carlos Siffredi como una figura central, porque les enseñó a hacer gestión deportiva.

Para Ferrari, el trabajo de los DTN se hace en silencio. Los técnicos están detrás de vidas personales y deportivas, y el objetivo es que los atletas más jóvenes encuentren en el deporte también una forma de ordenarse y sostener los estudios. Por eso pone como modelo a Santa Fe, donde hoy, a partir de los recientes Juegos Suramericanos hay un velódromo techado dentro del predio de la Universidad Nacional de Rafaela (UNRaf): infraestructura deportiva al lado de un centro de estudios, para potenciar las dos cosas a la vez.

Su conclusión es tajante. Para desarrollar un atleta de alto rendimiento hace falta sí o sí una estructura como la que se armó para 2018, o una condición extraordinaria. Y para lo segundo cita a José “Maligno” Torres, campeón olímpico de BMX freestyle en París 2024.

Vivirlo desde adentro

Sol Ordás tiene una de las medallas de oro que Argentina ganó en Buenos Aires 2018. Empezó a remar cerca de los 12 años en San Nicolás y a los 14 tiró un test de 1.000 metros en remo ergómetro dentro de un programa de talentos. Con ese tiempo, su edad y sus medidas, la convocaron a la selección junior a principios de 2015, que es justo cuando, según recuerda, arrancó la detección rumbo a 2018. “Éramos un montón de chicos concentrando y los entrenadores iban viendo diferentes cosas”.

El camino fue exigente. Entre diciembre de 2017 y marzo de 2018 el equipo de remo vivió concentrado, con etapas en Mendoza, en la altura de Tafí del Valle y una gira de tres semanas por Australia. Ordás era la única mujer del grupo y en un momento pensó en dar un paso al costado. Lo resolvió con su entrenador. “Me dijo: ‘Este es el camino. Para el alto rendimiento es esto. Vos tenés las cosas para hacerlo’”. En el Sudamericano de Chile, clasificatorio para los Juegos, ganó con amplia ventaja. Tenía 17 años. “Todo ese proceso y la relación entre entrenador y atleta me enseñaron un montón”.

Sol Ordás fue la primera medallista de oro argentina en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018Buenos Aires 2018

Antes de Buenos Aires hubo más preparación: cuatro semanas en Alemania y el Mundial en República Checa. “No es que llegamos sin conocer a nuestros rivales. Ya habíamos competido todo el año contra ellos”, cuenta. “Hubo tanto apoyo que todos llegamos muy bien preparados físicamente, muy competitivos”.

Y después, los Juegos. “Fueron increíbles en todo sentido: en organización, en la gente, en todo”, dice. “Que el Puente de la Mujer (las competencias de remo fueron en Puerto Madero) esté lleno y que te retumben en los oídos los gritos de gente que no te conoce, que no sabe del deporte, pero te alentaba... fue increíble”. Antes de la semifinal, mientras entraba en calor, se le escaparon las lágrimas. “No era un llanto de no querer, sino de ‘se termina’. Lo volvería a vivir mil veces”.

Los Pumas 7s consiguieron una de las medallas argentinas en Buenos Aires 2018HERNAN BARRIOS / Argentina Sports Pictures

Ordás dejó la selección a principios de 2019, volvió a fines de ese año, se alejó otra vez en 2022 y regresó para el preolímpico rumbo a París 2024, donde terminó tercera en el single. Hoy sigue remando para su club, pero eligió enfocarse en su vida personal, lejos del alto rendimiento. A quienes viajan a Dakar les deja un consejo: “Que disfruten. Esa experiencia va a ser súper enriquecedora en su carrera, los va a marcar como atletas. Más allá del resultado, compartir con otra cultura, con otros atletas, ver cómo entrenan, te abre mucho la cabeza”.

Qué fue de la generación 2018

De aquel grupo salieron nombres que hoy aún son parte del alto rendimiento y brillan o brillaron en distintos torneos. Sebastián Báez y Facundo Díaz Acosta se consolidaron en el top 100 del ranking ATP de tenis, y Báez fue olímpico en París 2024. Marcos Moneta, oro con los Pumas 7s en Buenos Aires 2018, también estuvo en París. Mirco Cuello fue olímpico en Tokio 2020 y en 2025 se consagró campeón mundial de peso pluma. Julián Gutiérrez, de tiro deportivo, fue campeón panamericano, olímpico en París y campeón suramericano también recientemente en Santa Fe 2026, donde también ganó el oro el taekwondista José Luis Acuña. Y Brisa Bruggesser y Victoria Miranda, figuras de las Leoncitas en Buenos Aires 2018, fueron campeona del mundo con Las Leonas este año.

Victoria Miranda y Brisa Bruggesser fueron Leoncitas en Buenos Aires 2018 y hoy son campeonas del mundo con las Leonas ap - AP

No todos los caminos siguieron la línea recta. Fuentes recuerda el caso de Nazareno Sasia, detectado por el programa de talentos y campeón olímpico juvenil en 2018 en lanzamiento, y que después eligió no continuar. “Es muy baja la tasa de campeones mundiales juveniles que después logran insertarse en el alto rendimiento adulto”, reconoce. Con esa experiencia, el Enard hoy acompaña de cerca a la nadadora Agustina Hein: “La estamos súper cuidando para que tenga contención y un seguimiento muy especial”. La particularidad es que Hein no estuvo en los Juegos Olímpicos de la Juventud: la postergación de Dakar 2022 le quitó esa chance.

Dakar, la generación que hubo que rearmar

Los Juegos de Dakar estaban previstos para 2022 y la pandemia los empujó cuatro años. Para Ferrari, eso obligó a reorganizar todo: la camada que se estaba preparando para 2022 ya no iba a tener edad para competir en 2026, así que hubo que buscar atletas nuevos. La estructura, sin embargo, se repitió: detección, campus en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) con actividades extra cancha y concentraciones.

Como las plazas las definió el COI sobre el final, las federaciones no podían incluir Dakar 2026 en su planificación. El Enard resolvió sostener en actividad a un grupo amplio de juveniles, muchos de ellos presentes en los Juegos Panamericanos Junior de Asunción 2025, “para quedarnos tranquilos de que, si eran convocados cualquiera de esos chicos, iban a llegar bien”, explica Fuentes. Una vez confirmados los nombres, armó con cada federación un programa intensivo de campus y entrenamientos.

La presidenta del Comité Olímpico Internacional, Kirsty Coventry, ya visitó la Villa Olímpica de Dakar Misper Apawu - Pool Reuters

De Brian Toledo y Delfina Pignatiello a los que más prometen

Los Juegos Olímpicos de la Juventud son la ventana para los atletas del futuro. Y en el caso particular de la Argentina, fueron varios lo que lo demostraron. Además de los casos citados más arriba, otros ejemplos valen para tomar dimensión.

En la primera edición de esta competencia, la de Singapur 2010, la delegación argentina compitió en 18 de los 26 deportes del programa. Obtuvo seis medallas, la más resonante, la dorada de Braian Toledo en lanzamiento de jabalina. A partir de ahí, la carrera del atleta de Marcos Paz que en el 2020 murió en un trágico accidente de moto, solo creció. El hombre “Infinito”, como le gustaba pensarse, contabilizó muchísimos récords y actuaciones destacadas, pero su final en los Juegos Olímpicos de Río 2016 fue de lo más fuerte de su carrera: entonces solo tenía 22 años y prometía mucho más.

Braian Toledo fue medallista de oro en los primeros Juegos Olímpicos de la Juventud y se convirtió en gran figura del deporte argentino VIVEK PRAKASH - X90042

De esta camada, que llevó apenas cinco atletas, otros tres dieron que hablar, en ese momento y en los años siguientes: Belén Casetta es hoy una de las deportistas más destacadas del país. Es la actual campeona de los Juegos Suramericanos y Panamericanos, mientras se enfoca en alcanzar sus cuartos Juegos Olímpicos en Los Angeles 2028. La entrerriana Betsabé Páez, que aún sigue vigente pese a todas sus lesiones y capítulos de resiliencia, fue finalista en Singapur 2010 y diploma olímpico por su sexto puesto en salto en alto. Federico Bruno, hoy lejos de la disciplina tras dar doping positivo, también tuvo sus marcas destacadas en mayores.

En Singapur también, emergió Agustina Albertario, que luego fue una pieza fija en las Leonas por muchos años. Si bien el hockey en esta cita se juega en formato de cinco jugadores, es una vidriera imprescindible. Al caso ya nombrado de Brugesser, flamante campeona del mundo con las Leonas, se puede sumar el de Julieta Jankunas, quien en Nanjing 2014, con tan solo 14 años fue la goleadora de los Juegos Olímpicos, con 19 goles, lo que llevó a las Leoncitas a obtener la medalla de bronce.

Belén Casetta, que fue a Singapur 2010, hoy es una de las atletas argentinas más destacadas y vigentes@PanamSports

En ese equipo también estaban las otras flamantes campeonas mundiales en las Leonas, el pasado 30 de agosto, Eugenia Trinchinetti, Sofía Toccalino y Cristina Cosentino. En 2014 también brilló Fernanda Russo, la riojana que ya ostenta tres Juegos Olímpicos de mayores, además de ser una de las más destacadas tiradoras del continente.

En Buenos Aires 2018 se destacaron muchos nombres. Aunque el que más ruido hizo fue el de Delfina Pignatiello, quien consiguió dos medallas plateadas en natación y se erigió como la máxima promesa de su deporte, alcanzando su cenit en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, con tres medallas de oro. Aún hoy alejada del alto rendimiento, el caso de Delfina es uno de los más emblemáticos de los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Fernanda Russo es una de las hijas dilectas de los Juegos Olímpicos de la Juventud

En esa misma cita de Buenos Aires, empezó el despegue casi sorpresivo de Marcos Moneta. El Rayo se encendió con ese oro de los Pumitas y no pudieron detenerlo más: tanto, que en su vertiginosa carrera ya fue mejor jugador del mundo en la especialidad de Seven, medallista olímpico en Tokio 2020, otra vez olímpico en París 2024 y abanderado de la Argentina en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023.

Cecilia Dieleke tiene 16 años, es de San Martín, Buenos Aires, y está llamada a ser una de las argentinas más destacadas en Dakar 2026

Para esta edición, la delegación argentina tiene las esperanzas puestas en sus 42 atletas, pero especialmente en lo que puedan hacer sus abanderados, el gimnasta Benjamín Fernández de Landa, campeón panamericano junior de suelo este año y la nadadora Cecilia Dieleke, máxima ganadora de medallas en los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026, con siete.

Por Sofía Enecoiz

Source: La Nación · Sofía Enecoiz

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