TOLEDO.- El día después del choque de trenes que enlutó a España, un puñado de familiares que buscan a hijos, padres, hermanos y amigos todavía tiene esperanza en medio de la tragedia que dejó por lo menos 69 muertos. Ninguno se despega del teléfono celular en la Casa Sacerdotal del Buen Pastor, un monasterio toledano que se convirtió en el refugio para contener a cientos de parientes que llegaron de toda España.
Ellos esperan ese llamado de la Guardia Civil que les notifique que encontraron a su familiar internado en algunos de los hospitales de esta ciudad. Saben que el día se irá oscureciendo a medida que pasen las horas.
Beatriz y Manuel San Emeterio buscan a su hermano Pepe, que viajaba este lunes en el AVE que chocó contra un tren Iryo y que ocasionó uno de los accidentes ferroviarios más graves de la historia de España, con 69 muertos y cientos de heridos. “Mi hermano me llamó por teléfono a las 9.05, cuando todavía no había salido nada en las noticias, y me dice: ‘¿Tú sabes dónde está Pepe?’”, recuerda Beatriz ante LA NACION.
Pepe San Emeterio, 54 años, es empresario y padre de una adolescente. Vive entre Sevilla y Madrid: subirse a un tren de alta velocidad era parte de su rutina.
“Llamamos a mi cuñada y nos dijo que se había tomado el AVE para Sevilla. Cuando ella miró la ubicación de su teléfono le apareció que estaba en Toledo, sobre las vías del tren. Y desde ese momento no paramos”, relata Beatriz. Como ella, cientos de familiares fueron recibidos en Urda, el pueblo más cercano al choque. Se improvisó allí un refugio para los familiares en el colegio de ese pequeño pueblo que pudiera contener gritos, ataques de pánico y todo tipo de estado de shock.
“Ayer fue un día horrible”, repite Beatriz este martes. Después del choque decenas de familiares se movilizaron desde distintos puntos del país hasta el kilómetros cero del siniestro. Ya en Urda, les tomaron muestras de ADN para cotejar con cuerpos y heridos de gravedad que todavía no habían sido identificados. Los atendió un equipo de médicos, psicólogos y otros expertos que les hizo seguimiento minuto a minuto.
Reunidos en ese colegio, decenas de familiares desesperados escuchaban sus nombres para asistir a una supuesta entrevista con el equipo de psicólogos, pero sabían que, en realidad, era para comunicarles la única noticia que no querían escuchar. El aire se detenía cuando leían en voz alta los nombres, antes de escuchar los llantos. “Hoy, por suerte, sólo hubo una reunión a primera hora aquí y, a partir de ese momento, ya nos dijeron que la Guardia Civil nos llamará para comunicarnos noticias”, interrumpe Manuel San Emeterio.
Anoche fueron todos trasladados a Toledo y, al amanecer, llegaron hasta esta Casa Sacerdotal.
Argentino desaparecido
El drama de los San Emeterio es, también, el de algunas familias argentinas que viven en España. Agustín Randazzo, 51 años, emigró en 2002 y es uno de los argentinos que viajaba en el AVE y sigue desaparecido.
“Desde el accidente que no tenemos contacto con él. Está su hermano en España, se hizo la denuncia y todo lo que se tendría que hacer. Estamos esperando novedades y cruzando los dedos”, dijo su primo Rafael García Junicol a LA NACION.
La Cancillería, además, confirmó ayer el fallecimiento de la argentina Ana Martina Conte Grand en el siniestro.
La primera noticia que recibieron este jueves los familiares de los desaparecidos o no identificados fue que todavía permanecen 20 personas hospitalizadas en Toledo, de los cuales 15 están en estado crítico, informaron las autoridades de la región.
Manuel San Emeterio interrumpe la entrevista con LA NACION en la vereda de la Casa del Buen Pastor porque una adolescente que llora lo busca para decirle algo. “No, ahora no llores”, le repite para animarla. Cuando vuelve sobre el grabador repite: “Tenemos que estar con la esperanza a tope. En cualquier momento nos llaman, nos dicen que Pepe está ingresado en un hospital y vamos a darle un abrazote”.
Los minutos pasan y la tensión se respira tanto dentro de la Casa del Buen Pastor como en la vereda, donde esperan medios europeos, americanos y asiáticos por noticias de sus compatriotas.
Tensión política
Una periodista de RTVE, la televisión pública, se acerca a un familiar para preguntarle cómo está pero se sorprende con su respuesta. “Contigo menos que menos voy a hablar. Pregúntale a tu presidente qué ha pasado ayer, pregúntale”, desafía la mujer.
Aunque en las primeras horas posteriores al choque los partidos políticos suspendieron todas las actividades de campaña electoral, las acusaciones contra el gobierno del Partido Socialista se multiplicaron este jueves en los medios de comunicación, en las redes sociales y en la calle.
Especialmente después de que el Ministro de Transportes, Oscar Puente, dijera ayer que el siniestro fue “inexplicable” e “inverosímil” y responsabilizara a un controlador de tráfico ferroviario de la autoridad estatal ADIF.
Alberto Nuñez Feijóo, líder del Partido Popular, visitó este jueves el puesto de mando montado por los servicios de emergencia en el pueblo toledano de Urda. Aunque el principal candidato opositor suspendió sus actos de campaña esta semana, luego se acercó a la prensa para cuestionar al gobierno de Pedro Sánchez.
“Así no se puede seguir. No se puede continuar con esta forma de gestionar. Tuvimos más de 100 muertos en dos accidentes en el mismo corredor ferroviario. Los españoles necesitan respuestas”, señaló.
Los familiares de las víctimas tampoco dejan de mirar el teléfono celular en la sala de espera del Hospital Universitario de Toledo, el centro de alta complejidad de esta región, un edificio ultra moderno que fue inaugurado a finales de 2020.
Un hombre se disculpa, pero prefiere no hablar con LA NACION. Tanto él como otro puñado de familiares esperan alguna noticia sobre la evolución de sus familiares, que están internados -algunos- en terapia intensiva.
Una tercera pasajera de nacionalidad argentina que sufrió el choque, cuya identidad no se pudo conocer, fue internada ayer en este hospital y ya fue dada de alta esta mañana, informaron desde el hospital a LA NACION.
Afuera, a unos 50 metros, decenas de periodistas ya apostaron las cámaras para grabar la llegada de los reyes Felipe VI y Letizia, que visitaron esta tarde a los heridos que permanecían internados. Desde allí, el monarca remarcó la necesidad de que la investigación determine “cómo y por qué ha sucedido esta catástrofe”. “Tendrán que estudiarse medidas que hay que adoptar para que esto no vuelva a suceder”, dijo.
Después del mediodía, el trabajo no cesaba en el Instituto de Medicina Legal de Toledo, con capacidad para albergar hasta 30 cuerpos. Anoche llegaron refuerzos para afrontar la emergencia: contenedores frigoríficos, carpas y otros elementos para guardar los restos de los 69 fallecidos. La entrada del edificio está acordonada por seguridad. Desde ahí, apenas se puede imaginar el horror que hay adentro.
Por Iván RuizSource: La Nación · Iván Ruiz
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