Fue supermodelo, cantante y primera dama de Francia. Sin embargo, la ítalo francesa Carla Bruni, de 58 años, está en estos días en boca de sus compatriotas por un motivo que no tiene que ver con sus ocupaciones. Es porque ella habló abiertamente del cáncer de mama que le detectaron en 2019.
La mujer del expresidente francés Nicolás Sarkozy -que ocupó su cargo entre el 2007 y el 2012- se refirió a su enfermedad en el documental Cancer: la vie devant (Cáncer: la vida por delante).
Allí, Bruni dice que tomó el diagnóstico como “un mensaje” de su cuerpo y admite también cuál es el mayor de sus temores: “Tengo miedo a una recaída”.
“Han pasado seis años desde el diagnóstico de este cáncer (...). Acabo de terminar la hormonoterapia; ahora probablemente estoy curada, pero tengo miedo. Tengo miedo de las metástasis, tengo miedo de las recaídas”, señala con franqueza la cantante en el citado documental que dirigió Juliette Paquin y que se estrenará en la cadena francesa M6 este martes 3 de noviembre.
La intención de la directora es abordar en su trabajo esa enfermedad, que todavía es difícil de mencionar, desde un lugar que esquive el sentimentalismo y también el tono trágico con el que muchas veces se la trata.
“Ya es hora de hablar del cáncer de otra manera”, se dice al comienzo de la producción, que contiene testimonios de personas anónimas, pero también de figuras famosas, como Bruni, la actriz y cantante Clémentine Célarié o la presidenta de la Asamblea Nacional Francesa Yaël Braun-Pivet.
“No tener miedo de hacer estudios”
“Me dijeron que había que hacer una pequeña biopsia, pero no entré particularmente en pánico”, cuenta la esposa de Sarkozy ante la cámara, que la enfoca en primer plano con un fondo intensamente rojo.
En octubre de 2019, tras la mencionada biopsia, ella fue diagnosticada con un cáncer de mama homonodependiente. Después de mantener un silencio prolognado, en 2023 hizo pública su enfermedad en un posteo en su cuenta de Instagram.
Esto fue en el contexto del Octubre Rosa, la campaña de concientización sobre la detección precoz del cáncer de mama que se realiza anualmente en Fracia y en varios países del mundo.
“Cuanto más pequeño es el cáncer, menor es el peligro. La cirugía fue mínima, no me quedé sin el pecho. No necesité quimioterapia, así que tuve la versión más leve de este cáncer. Y la razón por la que tuve la versión más leve fue que me realizo mamografías”, explica la cantautora.
A cotinuación, a propósito de la detección temprana, Bruni dice que el mensaje que quería transmitir a las demás mujeres era el siguiente: “No tener miedo de hacerse los estudios. Es un temor profundo, que puedo comprender, pero es un miedo absurdo”.
Más adelante, la exprimera dama asevera que la enfermedad había llegado para expresarle algo. “Es un mensaje que me envía mi cuerpo -asegura ante la cámara-. Es un mensaje interesante. Hay algo que emocionalmente no va bien, quizás algo en mi modo de vida. Tengo que encontrar qué es lo que no funciona. Y emprendí un camino sumamente positivo que jamás habría recorrido de no haber sido por este cáncer”.
En otra parte de su participación en Cancer: la vie devant, la actriz de Medianoche en París cuenta los cambios que realizó en su vida a partir de su diagnóstico: “He modificado un poco mi alimentación: como mucho menos y a horas precisas”.
“Incorporé mucho deporte -añade de inmediato-. Decidí dar un paso adelante y convertirme en una especie de deportista constante. Todo para no vivir el cáncer como si yo fuera una cáscara de nuez zarandeada por las olas”.
“Intento no vivir con miedo”
De acuerdo con el medio Madame Figaro, en el país galo el cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres. Pero si se identifica de manera temprana se puede curar en 9 de cada 10 casos. El programa de detección organizado en Francia se dirige a mujeres de entre 50 y 74 años las que se aconseja hacerse una mamografía cada dos años.
El tratamiento que llevó a cabo la modelo y cantante ítalo francesa para contrarrestar su enfermedad fue la hormonoterapia. Ella cuenta en el documental que el primer año se quejó mucho de eso, porque es algo que “quita el sueño y hace transpirar mucho”.
Pero más tarde, su actitud cambió: “Un año después se me prendió la lamparita. Entendí que era un tratamiento activo y que si la más mínima célula cancerosa llegaba a uno de mis pechos, él acabaría con ella. Las mujeres que hacen hormonaterapia tienen que comprender que es una pequeña bendición”.
Las cifras médicas oficiales le dan la razón a la esposa de Sarkozy: el 95 por ciento de las mujeres que completan el tratamiento no sufren una recaída en un plazo de tres años, informa Le Figaro.
El mensaje final que quiere Bruni en la producción para el canal M6 es que, pese al miedo que manifiesta ante la posibilidad de una recaída en la enfermedad, ella tiene una forma de plantarse en la vida. “Intento no vivir con miedo”, dice, para concluir con una fraes y una sonrisa: “Por ejemplo, ahora mismo, mientras hablo con ustedes, no tengo miedo. Así que la vida es el ahora”.
Tras haber mantenido su enfermedad oculta al público durante cuatro años, hoy la exprimera dama se embarcó en la tarea de sumar su voz para hablar del cáncer. Su intención es romper los tabúes y la creencia de que esta afección significa una sentencia definitiva.
Bruni se sumó a la idea básica del documental de Paquin, que expresa que compartir sin tapujos las experiencias vividas en el transcurso de esta enfermedad puede ayudar a otros a enfrentarla con mayor entereza.
La exprimera dama también reforzó una y otra vez otro concepto que se hizo fuerte en el documental: la importancia de realizar estudios periódicamente. Puede generar una diferencia sustancial en la manera de tratar la enfermedad.
LA NACION
Source: La Nación · LA NACION
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