El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha aterrizado este miércoles en Madrid para participar en varias reuniones de alto nivel en los márgenes de la Cumbre Iberoamericana, que se celebra en la capital española este miércoles y jueves. El mandatario, cuyo viaje se ha mantenido en secreto por motivos de seguridad hasta que su avión ha tocado tierra, tiene previsto participar el jueves en un encuentro en el que estarán presentes líderes internacionales desplazados a Madrid, como el secretario general de la ONU, António Guterres, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, además del presidente español, Pedro Sánchez, y otros mandatarios iberoamericanos. También mantendrá en los márgenes de la cumbre reuniones cara a cara con Sánchez, y con el rey Felipe VI.

El contexto de Madrid convertida en la capital iberoamericana durante un par de jornadas le ofrece además al líder ucranio la posibilidad de estrechar lazos con Latinoamérica, donde la invasión rusa y la guerra siguen siendo un asunto divisivo. Se espera que Zelenski mantenga también en paralelo a la cumbre entrevistas bilaterales con varias de las 22 delegaciones del espacio iberoamericano presentes en la ciudad, según el Ejecutivo. Todo se desarrollará en los márgenes de la cumbre.

A la visita contribuye la relación estrecha entre Zelenski y Sánchez. Este es el quinto viaje del líder ucranio a España; en el anterior, en marzo, el presidente español ratificó el compromiso de prestar este año otros 1.000 millones de euros en ayuda militar a Ucrania, en aplicación del acuerdo bilateral por diez años suscrito en mayo de 2024. Ambos escenificaron su sintonía con una comparecencia conjunta en la que anunciaron el acuerdo para impulsar la producción conjunta de armamento.

El objetivo de aprovechar la cumbre iberoamericana para la visita, según La Moncloa, es tratar de servir de puente entre Ucrania y Latinoamérica, de modo similar al rol como pasarela de enlace que ya ejerce España entre la Unión Europea y los países del otro lado del Atlántico. “La idea es ayudar a que haya diálogo entre Latinoamérica y Ucrania”, observa una fuente del Ejecutivo. Es algo que han tratado de facilitar desde el principio de la guerra. Reconocen que la relación no es fácil con todos los países, pues cada uno tiene su posición, incluso algunos, como Cuba y Nicaragua, abiertamente prorrusa.

La visita de Zelenski a Madrid lleva tiempo fraguándose, según reconocían hace semanas en la embajada de Ucrania en España. Y, de hecho, el presidente de la Rada ucrania, Ruslan Stefanchuk, ya participó hace un mes, por invitación de la parte española, en el XII Foro Parlamentario Iberoamericano, que reunió en el Congreso de los Diputados a representantes de 22 países.

“Uno de los principales objetivos de la visita fue reforzar el diálogo político de Ucrania con los países de la comunidad iberoamericana y trasladar directamente la posición ucraniana a los líderes parlamentarios de América Latina y de la península ibérica”, señalaba el comunicado de su visita.

El consenso sobre la invasión rusa de Ucrania es una de esas cuestiones espinosas que recorren el mundo, y la fractura también divide a los países del espacio iberoamericano, donde hay sensibilidades muy diversas. En la cumbre iberoamericana de 2023 en Santo Domingo, esta cuestión estuvo a punto de dinamitar la tradicional declaración conjunta. Lograr una posición unánime en un foro en el que participan varios países que no condenaron en 2022 la ofensiva del presidente ruso, Vladímir Putin, resultó una tyarea ardua. Finalmente, para salvar los muebles, se optó por un texto de mínimos, con referencias a la paz en el tablero internacional y a la integridad territorial de los Estados, pero sin mención expresa de Ucrania.

Después de más de cuatro años de guerra, Zelenski se enfrenta a una situación complicada dentro y fuera de su país. Sostiene al invasor ruso en el frente, y goza de crédito por ello, pero el coste es grande en términos de vidas e infraestructuras, y esto, unido a casos de corrupción, hacen que también se resienta su popularidad. La distancia con el presidente estadounidense, Donald Trump, es evidente, mientras la relación positiva con los países del bloque comunitario se mantiene.

En su última comparecencia en Bruselas, donde se vio una vez más con los líderes de los Veintisiete, hace apenas tres semanas, elogió a los europeos como los “verdaderos líderes que están con Ucrania desde el principio de la guerra”.

Source: El País · Guillermo Abril

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