Al menos 16 personas han fallecido y 54 han resultado heridas tras el terremoto de magnitud 7 que el jueves por la noche hizo temblar el norte del Tíbet, una región autónoma controlada por China, de acuerdo con el balance difundido este viernes por la mañana por la agencia estatal de noticias Xinhua. El seísmo sacudió el condado de Baqen, perteneciente a la división administrativa de Nagqu, y provocó cortes de electricidad, problemas de comunicaciones y desprendimientos. Las autoridades han elevado el nivel de respuesta de emergencia mientras continúan las tareas de búsqueda y atención a los afectados.
El temblor se registró a las 22.33 del jueves, hora local (las 16.33 en la España peninsular), con un foco sísmico situado a 10 kilómetros de profundidad, según el Centro de Redes Sismológicas de China (CENC, por sus siglas en inglés), por lo que pudo sentirse con bastante fuerza en la superficie. El epicentro se situó en el municipio de Maru, a unos 400 kilómetros al noreste de la capital tibetana, Lhasa.
Baqen se encuentra en el noreste del Tíbet, cerca del límite con la provincia de Qinghai, en una zona de la meseta tibetana donde la población vive dispersa y la ganadería tiene un peso central. La cordillera de Tanggula atraviesa este territorio de montañas y extensos pastizales, surcado por ríos y lagos. La altitud media del condado supera los 4.500 metros y es de 4.800 en torno al lugar donde se ha registrado el epicentro. El clima es frío y el aire pobre en oxígeno.
Un responsable de Maru explicó a Xinhua que las paredes del edificio del Gobierno municipal se habían agrietado y que se habían registrado derrumbes. Un parte del centro de coordinación de los rescates, recogido por la cadena de televisión central CCTV a primera hora del viernes, contabilizaba 339 viviendas derrumbadas o dañadas y una veintena de cobertizos para el ganado afectados.
“De repente se oyó un estruendo, como si cientos de yaks corrieran a la vez”, relató al Diario del Tíbet un vecino del condado. Su familia ya estaba acostada cuando comenzó el temblor. El estruendo lo despertó. Después, oyó crujir los armarios y los pilares de madera y, al comprender lo que sucedía, despertó a su padre octogenario y lo ayudó a salir. Por temor a las réplicas, la familia decidió que el anciano durmiera en un vehículo y que los demás pasaran la noche en el patio.
Hasta las siete de la mañana del viernes, los sismólogos habían registrado 413 réplicas, de las cuales 20 alcanzaron o superaron la magnitud 3. La mayor fue de 4,3, según datos del CENC difundidos por la CCTV. El terremoto principal es el de mayor magnitud registrado en China desde enero de 2024, cuando un seísmo de 7,1 sacudió la región autónoma de Xinjiang, en el noroeste.
Baqen ha movilizado a más de 1.600 personas para participar en las labores de socorro, según la CCTV. A ellas se suman efectivos de bomberos y de la Policía Armada. Durante la madrugada comenzaron a llegar suministros, entre ellos tiendas de campaña, camas plegables, mantas, ropa de abrigo y generadores. El Ministerio de Gestión de Emergencias ha elevado del cuarto al tercer nivel la respuesta nacional ante el desastre y ha dispuesto el envío de un dron para reconocer las zonas afectadas.
El Tíbet ya sufrió un terremoto devastador el 7 de enero de 2025, cuando un seísmo de magnitud 6,8 golpeó el condado de Tingri, y dejó 126 muertos y 188 heridos. Otro de los grandes desastres sísmicos de la meseta tibetana ocurrió en abril de 2010, cuando un temblor de magnitud 7,1 arrasó Yushu, en la vecina provincia de Qinghai. Según Xinhua, murieron 2.698 personas y otras 270 fueron declaradas desaparecidas.
El terremoto golpea el Tíbet menos de dos meses después de la gigantesca riada que arrasó varios valles a ambos lados de la frontera con Nepal. La catástrofe del 26 de agosto, desencadenada por un desprendimiento de hielo y roca en el Himalaya, devastó el paso fronterizo de Gyirong y numerosas localidades nepalíes. En el lado tibetano hubo 43 muertos confirmados y 519 desaparecidos, según el último balance chino divulgado el 6 de septiembre; en el nepalí, la Policía ha elevado recientemente el balance de fallecidos a 1.458 personas y 4.720 siguen en paradero desconocido. La zona tibetana afectada entonces está en el suroeste de la región, lejos del epicentro del seísmo.
Las restricciones de acceso al Tíbet dificultan comprobar de manera independiente el alcance de las catástrofes. Los turistas extranjeros necesitan un permiso específico y un itinerario organizado por una agencia autorizada. Los periodistas requieren una autorización expresa, que rara vez se concede fuera de los viajes organizados por el Gobierno, con recorridos fijados y entrevistas supervisadas. Los medios oficiales chinos constituyen, por ello, la principal fuente de información sobre lo ocurrido.
Source: El País · Inma Bonet
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