“No es ningún drama”, dijo este martes Óscar Puente, refiriéndose a su dimisión como ministro de Transportes, “ni hay que hacer ningún drama de ello. Drama el de las víctimas, el de sus familias, el de los seres queridos que ya no van a volver a ver; los heridos, algunos de ellos maltrechos, amputados... Quiero que todos ellos sepan una cosa: sé que mi dolor no puede en modo alguno equipararse al suyo, pero después del suyo, ninguno, créanme, es tan grande como el mío”.

La del ministro de Transportes, anunciada una semana después del accidente de Urda (Toledo) en el que murieron 69 personas, es la tercera dimisión en el entorno de Pedro Sánchez desde que el pasado 5 de octubre comunicó que había decidido adelantar las elecciones generales al próximo 29 de noviembre. Antes de Puente, dimitieron el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín (25 de octubre), y la portavoz del PSOE, Montse Mínguez (16 de octubre). Martín aseguró que no se daban “las condiciones” para seguir ejerciendo su responsabilidad después de haberse quedado fuera de las listas al Congreso y al Senado. Mínguez renunció a su cargo tras revelar Artículo 14 que su pareja tiene una empresa inmobiliaria con más de 30 pisos que ha realizado varios desahucios y para no perjudicar una campaña electoral que el partido pretendía centrar, precisamente, en la vivienda.

El ministro más fugaz fue el titular de Cultura y Deportes del primer gabinete de Pedro Sánchez: Máximo Huerta. El escritor había sido acusado de defraudar 256.778 euros al fisco entre 2006 y 2008. En el momento de anunciar su renuncia, apenas una semana después de su nombramiento, insistió en su inocencia (había pagado la multa) y aseguró: “Me voy para que el ruido de la jauría no parta el proyecto de Sánchez”.

Unos meses después, en septiembre de 2018, fue la titular de Sanidad, Carmen Montón, quien presentó su dimisión, en este caso, por las irregularidades detectadas en un máster que había cursado y que ella siempre negó. Al igual que con Puente, Sánchez la apoyó hasta el final, pese a las voces que le recomendaban lo contrario dentro del propio partido.

La dimisión en diciembre de 2021 de Manuel Castells, uno de los ministros de la cuota de Podemos en el Gobierno de coalición, al frente de Universidades, obedeció a causas muy diferentes. La explicación oficial fue que se trataba de una decisión personal por motivos de salud.

En el ámbito del partido, el entonces secretario de Organización Santos Cerdán dimitió en junio de 2025, unas horas después de que se conociera un informe de la UCO que incluía conversaciones explícitas sobre el presunto pago de comisiones por obras públicas. Sánchez aseguró que le había pedido la dimisión y pidió perdón por haber confiado en él. Hasta esa misma mañana, dijo, estaba “convencido” de su integridad. Su predecesor en el cargo y exministro de Transportes, José Luis Ábalos, fue condenado el pasado junio a 24 años de prisión por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. Ábalos no dimitió porque cuando estalló el escándalo ya no ocupaba ningún cargo. Era diputado. Y pese a que el PSOE le pidió que entregara el acta, Ábalos decidió conservarla y terminó en el Grupo Mixto.

En julio de 2025, Francisco Salazar renunció al cargo antes incluso de ser nombrado oficialmente como secretario de Análisis y Acción Electoral del PSOE por las acusaciones de varias compañeras por “acoso sexual y abuso de poder”. Salazar renunció también a su puesto como asesor en La Moncloa.

En diciembre de ese mismo año presentó su dimisión el presidente de la Diputación de Lugo y secretario provincial del PSOE, José Tomé, tras ser acusado internamente de acoso sexual. Él negó los hechos. Un día después, también renunció a todos sus cargos Javier Izquierdo, responsable de Estudios y Programas de la ejecutiva federal socialista y senador. Aseguró que lo hacía para dedicarse “a otras tareas profesionales y personales”. El partido le abrió posteriormente un expediente informativo por otro posible caso de acoso.

Puente cerró su comparecencia este miércoles en el Congreso con una frase que probablemente repetirá mucho el PSOE durante la campaña electoral: “No es cierto que todos los políticos seamos iguales”. La mencionó poco después en redes sociales el propio Pedro Sánchez, que no llegó a pedirle la dimisión: “Políticos como él dignifican a nuestro país y nos demuestran que no todos somos iguales. Mientras unos solo dan lecciones, otros lo dan todo”. El ministro de Transportes anunció su renuncia al cargo, así como al puesto de cabeza de lista del PSOE por Valladolid, cuando se cumplía justo un año de la dimisión del presidente valenciano que desapareció en las horas cruciales de la dana. Carlos Mazón (PP) tardó 12 meses y cuatro días en presentar su dimisión como presidente de la Generalitat Valenciana tras la riada en la que murieron 234 personas de la provincia de Valencia en 2024. A día de hoy conserva su escaño de diputado.

Source: El País · Natalia Junquera

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