El ser humano —y no digamos ya el gallego, que posee la patente de la morriña— tiende a la nostalgia, la “tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida”, según la RAE. La melancolía es vaga por naturaleza, paralizante, y cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor, por mucho que siempre será más agradable recibir una carta de amor escrita a mano que un sexting intempestivo en el WhatsApp. Quizá es mucho decir que las campañas electorales de antes nos causaran “dicha”, pero en las de ahora, claramente, ha habido pérdidas: sobriedad, buen gusto, sentido del ridículo... Desde que los comicios generales tienen fecha, cuesta diferenciar las jornadas de precampaña en redes de cualquier episodio de La hora chanante, y cada vez es más difícil distinguir la realidad de las desternillantes sátiras de El Mundo Today.
Fue vía tuit, en su cuenta en X, desde donde Ada Colau, candidata del Frente Amplio por Barcelona, difundió este lunes una carta a los líderes de los principales partidos solicitándoles que se comprometan a no usar “Inteligencia Artificial vejatoria” durante la campaña. El partido que más ha recurrido a esa herramienta, el PP, ha sustituido a Begoña Gómez por José Luis Ábalos en la imagen del beso con Pedro Sánchez en pleno mitin; ha creado un vídeo suplantando a la esposa del presidente, al líder del PSOE y a José Luis Rodríguez Zapatero y otro en el que una rata salta de un barco ardiendo con las siglas del PSOE. A ver quién les quita ahora el juguete. La polémica por el vídeo del dóberman en la campaña de los socialistas en 1996 —que mostraba la imagen deformada de Aznar y al PP como el partido de una España en blanco y negro mientras con el PSOE todo iba a ser gente guapa, enamorada y trabajando en su verdadera vocación— ahora parece un juego de niños.
En aquel momento, por cierto, Mariano Rajoy, que era vicesecretario general de los populares, envió una carta a Felipe González exigiéndole la retirada de “tan zafio panfleto audiovisual”. “Nos resistimos a creer”, decía Rajoy, “que haya podido usted autorizar tan monstruosa agresión, que se diría concebida por un moderno Goebbels”. Y añadía: “No se le oculta, señor González, lo fácil que nos resultaría, sin deformación alguna ni el recurso a técnicas subliminales, emplear en nuestra propaganda su propia voz e imagen poniendo la mano en el fuego por Mariano Rubio, abrazando efusivamente a Luis Roldán o asociándolo, por ejemplo, a las imágenes de las víctimas del GAL. Descuide, señor González, no vamos a hacerlo”. A la vista de los últimos vídeos difundidos, en el PP han cambiado de opinión. Cabe recordar que fue también Rajoy quien, tiempo después, citando a Churchill, y para explicar por qué había subido los impuestos tras hacer campaña prometiendo bajarlos, dijo: “La mejor dieta para un político es comerse sus propias palabras”. Ahí — también es verdad— pocos pueden tirar la primera piedra.
Las políticas tenemos la responsabilidad de dar ejemplo ante la sociedad con nuestros actos.
Por eso, preocupada por lo que veo estos días en redes sociales, quiero trasladar al resto de candidatos la propuesta de comprometernos a evitar el uso de la IA vejatoria. pic.twitter.com/1V6UAdEjAL
— Ada Colau 💜🌈🔻 (@AdaColau) October 26, 2026
Ha habido otros episodios más propios de una despedida de soltero que de una campaña, sin la excusa de la inteligencia artificial y con el único propósito de subir el vídeo a redes, como los mariachis que envió el PP a la Delegación del Gobierno en Madrid para celebrar la dimisión de Francisco Martín.
En el programa de Iker Jiménez se discutió que el beso de Sánchez y Gómez hubiera sido con lengua —aquí, en todo caso, recomendaría al líder socialista unas clases de baile. Dos tardes, como la economía— y en la cuenta del PP en X se colgó una grabación de Óscar Puente gritando de dolor por una lesión con el mensaje: “Miedo le tenías tú a un esguince”. No fue el momento de mayor madurez del partido, pero lo justo sería recordar que tampoco el ministro de Transportes es ejemplo de sobriedad o contención en la red social. En el programa Cara al show aseguró que, de media, al día, escribe “entre 12 y 20 tuits”. En algunos de ellos ha llamado a Feijóo “imbécil”, “rastrero”, “miserable” o “ser” que da “asco”.
Y aún no han aparecido los bots rusos en la campaña. Lo que nos queda.
Source: El País · Natalia Junquera
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