Ester Muñoz, portavoz del PP en el Congreso, declaró el 13 de octubre en Quorvm Podcast que el sistema de pensiones corre peligro. “El sistema como está en estos momentos va a colapsar. (…) Hay que afrontarlo con valentía y diciéndole la verdad a la gente. (…). La gente que ahora está llegando a la pensión se la merece (...) y hay que hacerlo. Pero creo que tenemos que ser valientes y entender que el modelo hay que cambiarlo. (...) Porque el sistema actual como está no va a funcionar y va a petar”.
(¿Qué tipo de valentía será esa? Hay valientes sin miedo, y eso conduce a la temeridad. Yo los prefiero con miedo. El miedo es la prudencia de los valientes).
La importancia de las palabras de Ester Muñoz amerita un análisis de su significado. ¿Qué quiso no decir?
En su frase principal y más significativa, nos hallamos ante dos afirmaciones coordinadas por “pero”. Esta conjunción sirve para oponer ideas, generalmente una positiva y otra negativa (en ese orden o en el inverso), o dos conceptos contrapuestos, ya sean de sentido o de inferencia: “Soy feo, pero simpático”. “Yo soy del Madrid, pero el Barça está jugando mejor”.
El uso de “pero” desnuda con frecuencia los prejuicios de quien habla; por ejemplo, cuando lo intercalamos entre conceptos que no son opuestos objetivamente y sin embargo nuestro inconsciente sí los ve como tales: “Es un restaurante marroquí, pero muy bueno”.
Por ahí va la frase de la diputada Muñoz. Por un lado, los pensionistas merecen sus retribuciones. Y por otro, hay que ser valientes para cambiarles el modelo. Y como la primera parte es claramente positiva, la segunda cláusula se opone a ella al venir introducida por “pero”, y queda en el lado de lo negativo. Por tanto, en esta segunda oración se emite el término meliorativo (favorable) “valientes” en el terreno del léxico; pero la gramática empleada nos transmite que quien habla lo ha pensado en realidad como perjudicial. Si no hubiera existido esa contraposición y hubiera querido ofrecer dos ideas positivas, habría utilizado “y” en vez de “pero”: “La gente que ahora está llegando a la pensión se la merece (...), y tenemos que ser valientes para subirlas cada año”.
Dicho de otra manera: para la emisión de un mensaje desfavorable se eligieron palabras positivas.
En definitiva, lo que expresa Muñoz sin decirlo es que ellos, el futuro Gobierno, han de hacer algo que tendrá efectos perniciosos; y que aun así, eso es mejor que lo peor. ¿Qué es lo peor?: que el sistema pete.
Y ahí entran otras consideraciones. Cuando alguien desea imponer una medida difícil, le conviene dibujar antes una perspectiva catastrófica que la haga preferible a ese hipotético desastre. Si tiene interés en privatizar parcial o totalmente las pensiones como está privatizando todo lo que puede (no por intereses concretos, sino porque considera que la gestión privada es mejor que la pública y que ese lucro particular respetará el interés general), expondrá que el actual sistema se va al garete y ofrecerá lo privado como tabla de salvación. Ahora bien, mientras que el hipotético desastre es incierto, y además muy discutible, las medidas contra él se aplicarían ya.
Una situación de déficit se arregla por los ingresos o se arregla por los gastos o se arregla por los ingresos y los gastos. Pero ni el PP ni Vox parecen propensos a subir los ingresos del Estado (las cotizaciones de las empresas, los impuestos a quienes más tienen…), ni tampoco a favorecer el aumento de la base de afiliados mediante la incorporación de inmigrantes al sistema. ¿Qué nos queda entonces? Pues parece que nos queda eso, que ellos sean valientes y que los demás corramos el riesgo.
Source: El País · Álex Grijelmo
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