Nadie lo sabía. Ni el mismísimo Pedro Sánchez. Óscar Puente ocultó al presidente del Gobierno su dimisión como ministro de Transportes hasta unos minutos antes de que la anunciara justo al final de su comparecencia en el Congreso para dar explicaciones por el accidente ferroviario de Urda. “Ha dado la cara, ha dado soluciones y, después, ha dado un paso al lado”, ha valorado Sánchez en un mensaje emotivo en redes sociales. El presidente ha destacado que la salida de Puente del Ejecutivo se produce “por dignidad” y “voluntad propia”. En definitiva, “por respeto a las víctimas y al proyecto progresista”. La conclusión de Sánchez es que el ejemplo de Puente “dignifica” a España “y demuestra que no todos somos iguales”. “Mientras unos solo dan lecciones, otros lo dan todo”, ha enfatizado en una andanada al PP.

El equipo de confianza de Puente en el ministerio se enteró después, a la vez que el común de los mortales. La renuncia pilló desprevenidos a los diputados de todos los grupos políticos de la Diputación Permanente. Sin distinciones. Salvo una diputada del PSOE, que minutos antes estaba convencida de que iba a dejar el cargo, el resto daba por hecho su continuidad. Algunos miraban de soslayo el reloj cuando, pasadas las nueve de la noche, a las 21.09, Puente se despidió del Gobierno. Tampoco estará en el Congreso la próxima legislatura: tampoco será el cabeza de lista por Valladolid. “Disculpad que no lo podía decir, no lo sabía el presidente ni mi equipo”, se ha excusado entre los abrazos de varios diputados socialistas por no haber compartido con nadie cuáles eran sus intenciones.

La bancada de diputados del PSOE le ha despedido en pie y entre aplausos, tras sacudirse en encima el asombro inicial. “Estábamos todos ojipláticos. Nos mirábamos diciendo ‘¿Estás oyendo lo que estoy oyendo?’. Ha sido un ejemplo de honestidad enorme", valoraba una parlamentaria que todavía no había “asimilado lo ocurrido”. El dirigente socialista llevaba preparada su intervención final, en la que ha anunciado su despedida de la política. Después ha explicado, de forma somera, que le había comunicado a Sánchez que iba a dimitir unos pocos minutos antes. En la última parte de su comparecencia se le vio escribir mensajes en el teléfono móvil. A una diputada le llamó la atención que se le escaparon las lágrimas tras leer el móvil, pero interpretó que era un mensaje de cariño de su familia. “Intentó disimular, frotándose los ojos y colocándose las gafas”, apuntaba tras el bombazo político a las puertas de la campaña electoral de las generales. La interpretación posterior es que entre esos mensajes estaba su renuncia tras el accidente de Urda, que ha dejado 69 víctimas mortales después de los 46 fallecidos en enero en el siniestro de Adamuz.

La reacción de Puente durante la primera intervención de la portavoz de Sumar, Verónica Barbero, hizo sospechar a una parlamentaria socialista. “Demuéstrele al PP que usted no es como ellos. Como el Feijóo de Angrois [el líder del PP señaló como responsable al maquinista]. Demuéstrelo a la ciudadanía. Dé todas las explicaciones, facilite que se conozca toda la verdad y presente su dimisión hoy mismo. Ese paso no borra el trabajo realizado ni supone admitir una culpabilidad que corresponde determinar a la investigación. Es una forma de asumir la responsabilidad que acompaña al cargo”, le pidió Barbero su dimisión. Los gestos de asentimiento del ministro llamaron la atención de la diputada, que lo compartió con algunos de los presentes en la Sala Constitucional. “¿Ves como tengo algo de bruja?“, se reía cuando ya había pasado todo.

Puente fue despedido por los diputados del PSOE en pie y entre aplausos tras su renuncia sorpresiva. Nada más terminar se le he acercado el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, que le ha estrechado la mano y le ha dado un abrazo sentido. El ya ex ministro ha agradecido las muestras de afecto de su bancada con un abrazo a cada uno de sus compañeros de partido. Entretanto, la sorpresa campaba a sus anchas en la Sala Constitucional del Parlamento, donde los rostros de los diputados socialistas traslucían alivio y contrastaban con las caras serias de los parlamentarios de PP y Vox. El portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas, y otros diputados como Antidio Fagúndez y Javier Cendón le han acompañado hasta el ascensor. Patxi López, ha aplaudido la forma en la que Puente ha dimitido, asegurando que tanto la decisión en sí como el discurso con el que la ha anunciado “es de una altura política que muy rara vez hemos visto en nuestro país”.

Una nube de periodistas le acompañó, tras correr escaleras abajo, hasta el acceso al parking bajo el Congreso. Puente se fue sin decir una palabra. “Es el punto de inflexión que estaba la gente pidiendo y Óscar lo ha hecho como siempre, dándolo todo y dedicándolo a sus compañeros de partido para que su ejemplo sirva para seguir luchando”, compartía abrumado un dirigente del PSOE.

Las demostraciones de cariño inundaron los cuatro puntos cardinales del PSOE. Puente ha recibido constantes muestras de apoyo al máximo nivel en su partido y en los chats de militantes. Los integrantes de la dirección federal del PSOE, de la que forma parte, le han transmitido su “orgullo” por haber obrado con “dignidad” y “valentía”. Algunos de los miembros de la cúpula socialista le han trasladado en el grupo de WhatsApp que comparten su “lección de coherencia” y su “amor al partido”. El reconocimiento como un “gran compañero” era continuo. Lo mismo la reivindicación de Puente como un “amigo”, realizada por ministros como Félix Bolaños y Ángel Víctor Torres. “Hoy los españoles conocen mejor a Óscar Puente. Un hombre trabajador, valiente, íntegro y con dignidad. Hoy ha dado ejemplo. Y ha demostrado que no todos somos iguales”, le ha reconocido el ministro de Presidencia. Esa última frase es desde hoy el nuevo lema con el que el PSOE afronta la recta final de las generales.

Source: El País · José Marcos

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