La gestión del dinero es una preocupación cotidiana. Ahorrar para comprar una casa, preparar la jubilación, hacer frente al coste de los estudios de los hijos o asegurar que el patrimonio no se devalúe son objetivos por los que uno puede hacer mucho más que guardar dinero en su cuenta corriente. Pero, eso sí, con la asesoría apropiada “para planificar bien el futuro y tomar decisiones más responsables”, como explica Mónica Zuleta, Directora Corporativa de Sostenibilidad de Mapfre.

Cuanto más complejo sea un asunto, más urgente resulta encontrar palabras claras y sencillas para explicarlo. Nuevos lenguajes y formatos que lleguen a todo el mundo. Porque si bien hace tiempo invertir fue una actividad reservada a una minoría con grandes patrimonios y conocimientos específicos, hoy el abanico es amplísimo, con opciones aptas para cada bolsillo.

“Hace décadas las opciones eran limitadas y estaban reservadas a perfiles concretos; ahora existe una enorme oferta de productos, información y plataformas. Se ofrecen más oportunidades, pero se genera más confusión”, explica Zuleta, que recalca que “la mejor manera de navegar en ese entorno no es tratar de convertirse en expertos de la noche a la mañana”, ni mucho menos fiarse de la guía de gurús hallados en mentideros de las redes sociales.

“Entender los conceptos básicos y conocer el nivel de riesgo que cada cual está dispuesto a asumir sigue siendo la mejor brújula para tomar buenas decisiones”, afirma Zuleta, que resume algunas de las muchas iniciativas que Mapfre lleva años poniendo en marcha para divulgar sobre estos aspectos y proporcionar formación apropiada: “Hemos promovido herramientas pioneras como Empatía, un asistente de Inteligencia Artificial que permite resolver dudas a través de WhatsApp y que ha logrado solventar en tiempo real el 100% de las consultas que hacen los clientes”.

Juegos de mesa diseñados ad hoc para la impartición de talleres, escape rooms [juegos de escape] de temática financiera, aplicaciones de internet, vídeos formativos adaptados al tipo de comunicación imperante en canales como Instagram o TikTok o incluso una serie de cuatro capítulos, titulada Vecinos a todo riesgo. Ningún formato posible se les escapa.

Descubre la serie Vecinos a todo riesgo

Marta Pachón, del equipo de comunicación financiera de la compañía y una de las impulsoras de esta estrategia de nuevos lenguajes cercanos de Mapfre, explica la premisa de esta serie divulgativa: “Sofía, de 32 años, acaba de firmar la hipoteca de su primera vivienda y se pregunta cómo volver a ahorrar tras ese enorme desembolso inicial. Carlos, de 47, tiene tres hijos adolescentes y necesita planificar los gastos en que incurrirá al enviar a estudiar fuera a una de sus hijas. Rosa, por su parte, tras un triste suceso, debe decidir qué hacer con una herencia… A partir de estos escenarios comunes se plantean cuestiones que nos incumben a todos: cómo se elige un seguro y qué coberturas debe tener, cómo se decide qué producto de inversión te conviene…”.

La gamificación, como describe Pachón al hecho de implicar al lector o espectador —en los vídeos tendrá que responder a preguntas que irán surgiendo durante el episodio— es una de las claves del éxito de esta propuesta. El mejor simulacro de cómo aprender tomando decisiones.

Ya a comienzos de los años setenta del pasado siglo, la Fundación Mapfre fue la impulsora del Diccionario de Seguros, un lexicón hoy consultable en línea (como el de la RAE) con un propósito claro y todavía vigente: traducir el vocabulario técnico a términos comprensibles para ayudar a los ciudadanos a entender todos esos conceptos abstrusos relacionados con las aseguradoras, la protección del patrimonio, el ahorro o la gestión de riesgos.

Se trata de un aspecto que, insiste Zuleta, lleva en el ADN de la compañía aseguradora más de medio siglo. “La educación financiera y la cultura aseguradora solo es útil si las personas la entienden y pueden aplicarla en su vida cotidiana. Por eso nos esforzamos por utilizar formatos cada vez más cercanos, prácticos y adaptados a los hábitos de aprendizaje actuales”.

Un universo nuevo de posibilidades (y de ruido)

Si bien la Bolsa española nace en 1831, en su primer siglo de vida aquel parqué está reservado casi en exclusiva a grandes fortunas, terratenientes, bancos o corporaciones. El primer gran hito popular de la inversión en España fue el que, a finales de los sesenta, en pleno desarrollismo económico, protagonizaron las Matildes, sobrenombre que recibieron por causa de la celebérrima campaña publicitaria del actor José Luis López Vázquez las acciones de Telefónica.

La era de internet y las redes sociales ha traído consigo otro cambio de profundo calado: se ha democratizado el acceso a las múltiples formas y vehículos de inversión, pero también se ha expandido la difusión de mensajes que, en opinión de Zuleta, son “simplistas o poco rigurosos o contrastados”. El discernimiento, la capacidad de pensamiento crítico, es más importante que nunca. “Nuestro papel nunca va a ser decir a las personas qué hacer con su dinero, sino dotarles del conocimiento y las herramientas para decidir con criterio y confianza”.

La brújula primordial debe ser siempre el objetivo que uno se marca: ¿para qué necesita ahorrar? “No es lo mismo”, cuenta Pachón, “intentar juntar dinero para celebrar una boda en el plazo de un año que ahorrar con la vista puesta en tu jubilación, dentro de 20 o 30 años”. Y, por lo tanto, no se puede asumir el mismo riesgo cuando se trata de un dinero que sí o sí vas a necesitar en pocos meses que cuando puedes mantener la inversión ahí, trabajando durante décadas (los horizontes temporales más largos permiten estrategias menos susceptibles a las oscilaciones de mercado).

Ahorrar no depende de grandes sumas: reservar una cantidad pequeña de forma constante puede marcar una gran diferencia con el tiempo

Mónica Zuleta, directora Corporativa de Sostenibilidad de Mapfre

En ese camino, el acompañamiento de un profesional puede suponer el salto entre fracasar y cumplir el objetivo. Mapfre cuenta con una unidad específica, Mapfre Gestión Patrimonial, dedicada a la planificación financiera y al ejercicio de ese asesoramiento personalizado, un servicio que, como los tiempos, también se adapta hoy a cualquier tipo de cliente. Su propuesta parte del análisis de la situación para ayudarle a definir qué metas son plausibles y en qué plazos para, una vez definido eso, construir una estrategia. No se trata solo de recomendar un producto financiero u otro, sino de poner en orden las finanzas para establecer la mejor ruta posible en cada etapa de la vida. Como le ocurre a los protagonistas de Vecinos a todo riesgo.

Porque el ahorro es, sobre todo, un hábito que se aprende con dedicación y constancia, tal como aseguran desde Mapfre. Incluso cantidades pequeñas, si se reservan de manera sistemática, pueden tener un efecto significativo. Cambiarnos en algo la vida. Es un saber útil, imprescindible en una sociedad como la de hoy, y qué mejor que aprenderlo de la mano de quien lo enseña con llaneza, sin esconderse detrás de palabros incomprensibles.

Source: El País · A. M.

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