La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha subrayado este lunes en Naciones Unidas el papel de la mujer en la resolución de los conflictos y ha advertido de que “la paz no puede construirse de espaldas a la mitad de la humanidad”. Robles, que ha participado en el encuentro de alto nivel sobre mujeres, paz y seguridad celebrado en Nueva York, ha planteado un objetivo mínimo del 5% de participación femenina en las Fuerzas Armadas y por encima del 15% para los países “que ya cuentan con una presencia apreciable de mujeres” en sus ejércitos (en España representan el 13,4%). Además, ha pedido aumentar hasta un porcentaje de entre el 13% y el 15% su participación en misiones militares de la ONU —las mujeres suponen el 10.6% de los contingentes españoles en el exterior— y crear, como estímulo, un distintivo o reconocimiento para las militares que acumulen tiempo de servicio en operaciones de paz.
En un acto organizado con motivo del 26º aniversario de la aprobación de la resolución 1.325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ―que supuso un avance en el reconocimiento de los derechos de las mujeres en zonas de guerra y su papel en la prevención y resolución de conflictos―, Robles ha advertido del estancamiento e incluso el retroceso en la consecución de los objetivos acordado entonces.
La ministra de Defensa española ha tenido un recuerdo especial para las mujeres y niñas afganas, de las que ha dicho que —tras la salida de las tropas de la OTAN de Kabul en agosto de 2021— se encuentran en una situación “insostenible y vergonzosa para la comunidad internacional”, privadas de sus derechos más elementales, y ha pedido a la ONU que les preste especial atención. “No podemos permitir que el silencio internacional se sume al silencio que se impone a las mujeres afganas” en su país por parte del régimen talibán, ha enfatizado, en referencia a la prohibición de hablar o cantar en público. La llamada de atención de Robles llega en un momento en el que la UE mantiene negociaciones con los talibanes, pese a no reconocer a su régimen, para facilitar la repatriación de afganos desde Europa.
Robles ha recordado “el enorme sufrimiento de las mujeres y las niñas en los conflictos armados”, en los que son víctimas propicias de la violencia, con violaciones, secuestros, prostitución y matrimonios forzados; y la difícil situación que afrontan en países como Irán y Ucrania o en la región del Sahel, pero ha añadido que es menos conocido su “decisivo papel” en la reconstrucción de zonas devastadas por las guerras. “Son ellas quienes atienden a familias destrozadas, mantienen economías de subsistencia y tratan de reintegrar en la normalidad a excombatientes física y psicológicamente rotos”, ha dicho.
En los procesos de paz, según Robles, “las mujeres aportan también una visión diferente de los conflictos, que no se centra tanto en quién ha conseguido la victoria como en qué sociedad se levantará sobre las ruinas”. Por eso, “su participación en los procesos de mediación y reconciliación resulta indispensable para superar las diferencias y alcanzar una paz duradera […] que no consiste solo en poner fin a la guerra, sino en construir una sociedad capaz de no volver a ella”.
Tras señalar la importante función que cumplen las militares desplegadas en países donde el papel de la mujer sigue siendo marginal, ya que permite “establecer relaciones de confianza” con este esencial sector de la población, ha concluido que la labor que desempeñan las militares, “formando y sirviendo de referencia a sus compañeras de países que intentan dejar atrás la inestabilidad, constituye uno de los instrumentos de paz y progreso más valiosos que podemos utilizar”.
Robles ha puesto como modelo a España, donde las mujeres han alcanzado ya el generalato (actualmente hay 12 mujeres oficiales generales) y la formación militar de la Princesa de Asturias ha contribuido “a visibilizar el papel de las mujeres en las Fuerzas Armadas” e inspirado a muchas jóvenes, y se ha mostrado dispuesta a compartir la experiencia con países donde todavía “no tienen las mismas oportunidades que sus compañeros ni perspectivas reales de acceder a puestos de mando y responsabilidad”.
Entre otras medidas, ha propuesto seguir incorporando la perspectiva de género y la igualdad a todos los niveles de la enseñanza militar y crear un Representante Especial de la UE para Mujeres, Paz y Seguridad, una figura que ya existe desde 2012 en la ONU y propondrá en la reunión de ministros europeos del próximo 17 de noviembre. Como prioridades, ha marcado mejorar la protección de las víctimas (incluido el acceso de las niñas a la educación en zonas de conflicto), reforzar el papel de las mujeres militares y reconocer la contribución de las redes de mujeres a los procesos de paz y reconciliación. En definitiva, empoderar a las mujeres porque eso, según sus palabras, no solo las beneficia a ellas, sino que “fortalece nuestra seguridad colectiva y nos acerca a una paz más justa y duradera”.
Source: El País · Miguel González
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