Rebeca Grynspan quiere optar al “trabajo más imposible del mundo”, en palabras de quien lo ocupó por primera vez, el noruego Trygve Lie. Grynspan quiere ser la primera mujer que acceda al cargo de primera secretaria general de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y está en campaña. “Las Naciones Unidas son más necesarias que nunca”, ha dicho Grynspan en conversación con el subdirector de Opinión de EL PAÍS, Marc Bassets, en el marco de la primera jornada de la tercera edición del World in Progress (WIP), el foro internacional organizado por el grupo PRISA en Barcelona. Pero ha admitido que “se han desdibujado las lecciones del pasado” y que estamos en un momento en el que los esfuerzos por la paz se encuentran bajo mínimos en términos de efectividad. La candidata a suceder a António Gutérrez ha apostado por reformar la ONU para hacerla más cercana a los conflictos, más ágil y más capaz de aliarse con otras organizaciones.
La actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo —lo es desde septiembre de 2021, un puesto del que se ha apartado temporalmente para concurrir a la secretaría general de la ONU— y anterior vicepresidenta de Costa Rica, ha aprovechado el diálogo en este foro para presentar sus credenciales como candidata. Grynspan se ha presentado como “una hija de la paz” que sabe lo que la paz da y lo que la guerra quita: sus abuelos murieron en el Holocausto nazi, pero sus padres sobrevivieron y pudieron desarrollar su vida en Costa Rica en paz. “Siento un compromiso personal con los valores de la Carta de las Naciones Unidas”, ha expresado Grynspan.
Esta economista acepta que, tras 81 años, la ONU puede mejorar. “Mucha gente se pregunta dónde está la ONU en los escenarios de confilcito. Y lo cierto es que no se la ve mediando, ni en las mesas de negociación, ni en la diplomacia preventiva. Lo que ha pasado es que la ONU se ha vuelto reacia al riesgo”, ha expresado. Y ha añadido: “Las burocracias lo son, pero el liderazgo se tiene que arriesgar. El secretario general tiene que asumir el costo del fracaso o del rechazo”.
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¿Qué sostiene la paz?, con Rebeca Grynspan en el WIP 2026
En los últimos años, la ONU ha tenido problemas para hacerse valer en los tres grandes conflictos que ha vivido el planeta: en Ucrania, en Gaza y en la guerra de Irán, con el bloqueo del estrecho de Ormuz incluido. Grynspan ha recordado que ella formó parte del equipo que negoció el acuerdo del grano en el Mar Negro, un corredor que permitió la exportación de 33 millones de toneladas de grano. “No solucionamos la guerra, pero solucionamos un problema que era importante para el mundo entero. Se trata de abrir ventanas de oportunidad”, ha señalado. Precisamente esto es lo que faltó cuando la ONU fue incapaz de intervenir en el estrecho de Ormuz. “No fuimos capaces de involucrar a los actores para encontrar una solución”. Sobre Gaza, la candidata se ha limitado a decir que se tiene que implementar la resolución del consejo de seguridad par que entre ayuda humanitaria sin limitación, desarmar a Hamás y retirar a Israel a las líneas acordadas en el plan.
Grynspan ha recordado que “la ONU no tiene el monopolio de la paz” y ha apostado por asociarse con otras organizaciones y actores cuando estos sean fuertes en el terreno: “No todo tiene que pasar por Nueva York”. Su receta para una ONU reformada es más agilidad, más asociación con terceros y saber cuándo liderar y cuándo apoyar. El problema, sin embargo, siguen siendo los vetos en el Consejo de Seguridad y la actitud que algunos países tienen en contra de la propia ONU. “Naciones Unidas siempre ha tenido una gran pluralidad. No es un club de países que piensan igual, es una organización universal, y el secretario general tiene que ser el ancla moral que preserve los valores de la Carta fundacional”.
Precisamente Grynspan se ha preguntado cómo fue posible, al salir de la Segunda Guerra Mundial, que los países firmaran esa Carta de las Naciones Unidas. “No renunciaron al poder, pero sí estaban convencidos de que el poder sin límites iba a volver a llevarnos a la destrucción sin límites. Ese principio sigue existiendo, pero hay que reconstruir la confianza para evitar la tercera guerra mundial. Sigue siendo necesario”, ha destacado. Grynspan acepta las críticas, pero está en contra de la visión de que solo hay un camino que lleva a la destrucción: “En una encrucijada siempre hay opciones. Las cosas malas no pasan solo por gente mala, sino por las malas decisiones de gente buena”.
Source: El País · Josep Catà Figuls
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