El presidente vuelve a ser candidato. Y se le nota. Habla con soltura, esquiva dardos, se planta con una sonrisa. Pedro Sánchez, a quien, tras la condena de su hermano y la crisis de Ceuta, se le veía debilitado, da la impresión de haber renacido con el 29-N, sus sextas elecciones generales. “Estos comicios se pueden resumir en una idea muy sencilla: o avanza el pasado o avanza España”, afirma.

Es viernes por la mañana y Sánchez (Madrid, 54 años) recibe a los periodistas en la histórica sede del PSOE de la calle de Ferraz. En la sala donde se celebra la entrevista se lee en grandes letras rojas: “La fuerza de la gente”. Cuando a Sánchez se le pregunta cuál ha sido su mayor error en ocho años de Gobierno, no lo duda: “La corrupción de Ábalos. Por el doble error de no haberla visto y, por supuesto, de que sucediera”.

Pregunta. Su mandato termina con un claro malestar social en la calle. Hay una huelga general convocada y una acampada en la Puerta del Sol. Tras ocho años en el poder, ¿qué responsabilidad tiene el Gobierno?

Respuesta. España encabeza de nuevo la creación de empleo dentro de la UE. Y por quinto año consecutivo lidera el crecimiento de las principales economías de la OCDE. Pero hay un malestar evidente con la redistribución de los frutos del crecimiento económico y, especialmente, con el acceso a la vivienda, que es un problema en toda Europa. Ante esta situación, si el Parlamento carece de los mimbres para responder de manera efectiva a la principal preocupación de los ciudadanos, hay que abrir las urnas para lograr una mayoría mucho más amplia y progresista y llegar más lejos en materia de vivienda.

P. ¿Apoya entonces la huelga general?

R. Respeto el derecho constitucional a la huelga. Estos años hemos visto cómo la derecha y la ultraderecha también han ejercido su legítimo derecho a la manifestación, aunque lamento que en muchas ocasiones haya derivado en acoso e insultos al PSOE.

P. ¿Pero apoya la huelga? ¿No es contra el Gobierno?

R. No creo que sea una huelga general contra, sino a favor de que todas las administraciones competentes, no solamente el Gobierno de España, pongamos soluciones a la principal preocupación y fuente de desigualdad de nuestro país, que es precisamente el acceso a la vivienda. Es un signo de que la sociedad española, frente a la ola reaccionaria, es capaz de movilizarse por causas vinculadas a la justicia social.

P. El Banco de España cifra en 700.000 las viviendas que hacen falta. Después de ocho años, ¿no es un fracaso suyo que no estén construidas?

R. En estos últimos años hemos construido un millón de viviendas. Pero también necesitamos regulación. En los tiempos previos a la crisis financiera se levantaron cuatro millones y medio de viviendas, pero muy pocas protegidas. Aumentó la oferta, pero creció exponencialmente el precio, lo que la hizo inaccesible. Por eso la clave no radica solamente en construir más, sino en que todas las administraciones se comprometan a edificar vivienda asequible y protegida y, a ser posible, que no se venda a fondos buitre. Si hemos intervenido el mercado de la energía y ha sido positivo, ¿por qué no vamos a regular también el mercado de la vivienda? Para eso necesitamos esa mayoría progresista más amplia.

P. ¿Pero usted entiende que la gente se pregunte por qué no lo ha hecho antes?

R. Bueno, lo hemos hecho. Hemos multiplicado por ocho el presupuesto en política de vivienda, hemos aprobado la primera ley estatal en esa materia, se han construido bajo mi mandato un millón de viviendas, el 13% protegidas. ¿Cuál es el problema? Las medidas contenidas en el decreto de vivienda las hemos llevado en más de cuatro ocasiones al Parlamento y siempre han decaído por la mayoría conservadora del PP, Vox y Junts. El otro problema es que el PP y Vox, allí donde gobiernan, se niegan a aplicar la ley estatal de vivienda. Donde se lleva adelante, como en Barcelona, ha caído el precio del alquiler un 5%, mientras que en Madrid no para de subir.

P. Aparte del problema de la vivienda, España sufre una inflación muy alta, del 4,9%. ¿Le va a pasar factura electoral?

R. Un alto porcentaje de esa inflación, por no decir toda, tiene que ver con la guerra en Irán, a la que nos hemos opuesto desde el principio. A Europa le ha costado más de 100.000 millones de euros. En España hemos movilizado hasta fin de año 12.000 millones como escudo social. Pero necesitamos una mayoría parlamentaria para garantizar que siga en marcha mientras dure la guerra... Ahora bien, la medida más barata sería que esta guerra acabara.

P. ¿Y va a subir el salario mínimo antes de las elecciones?

R. Por supuesto, subiremos el salario mínimo interprofesional, como nos hemos comprometido. Y la patronal y los sindicatos deben negociar el aumento de los salarios medios. Los empresarios deben ser empáticos ante la exigencia de subir el salario medio para hacer frente a la inflación.

P. En la precampaña ha saltado la polémica sobre la sostenibilidad de las pensiones. ¿Tiene en mente alguna reforma si gana las elecciones?

R. Hay que trasladar un mensaje de tranquilidad. Tenemos un sistema público de pensiones saneado, con cuentas sólidas y factores de corrección en caso de que haya una desviación de gasto. Además, tanto la subida del salario mínimo interprofesional y del medio, un 23% durante mi mandato, como la regularización, que ha permitido a cientos de miles de migrantes cotizar a la Seguridad Social, han robustecido nuestro sistema público. Si a Feijóo y a Vox les preocupa la sostenibilidad de esas pensiones, deberían decirle a la patronal que acordara con los sindicatos una subida mayor de los sueldos a la clase media trabajadora.

P. Feijóo también ha propuesto reformas en la ley de eutanasia y en el aborto de las menores de 16 y 17 años. ¿Le preocupa que haya cambios de fondo?

R. Vox pone las ideas y el PP, la ambición de poder. Esta semana no se han hecho una foto con el presidente argentino, Javier Milei, por extrema vergüenza, pero los dos comparten su manual de instrucciones, de recortes, de tijeretazos, de motosierras. En una democracia la alternancia resulta positiva. Pero un Gobierno del PP con Vox no representa una alternancia, es una auténtica involución. Supone retroceder 40 años, 50 años de golpe en debates como el aborto o la muerte digna... Y en el campo de la cultura, en Castilla y León se acaba de anunciar la retirada de subvenciones a películas que consideren ideologizadas. ¿Quién decide qué es ideológico? Ellos. Eso significa censura y eso fue lo que se vivió en España durante la dictadura. La experiencia de los gobiernos reaccionarios en las comunidades autónomas nos alerta de cuáles son los riesgos y de la involución.

P. ¿Por qué convocó elecciones en un momento en que las encuestas no le favorecen?

R. Ya hablaremos de las encuestas. Estas elecciones se pueden resumir en una idea muy sencilla: o avanza el pasado o avanza España. Y creo que vamos a tener una mayoría suficiente como para permitir que España continúe avanzando cuatro años más.

P. Esas encuestas dan hasta 15 puntos de ventaja a la derecha. ¿No le juega en contra la división de los partidos de izquierda?

R. Llevo dirigiendo el PSOE desde 2014. Muchos de los que hoy vaticinan que va a ganar el PP con Vox son los que aseguraron que Podemos iba a sobrepasar al PSOE. Fueron los que dijeron que en 2019 iba a perder y también en 2023. Yo respeto todas las encuestas, pero le aseguro que el 29 de noviembre habrá una mayoría parlamentaria progresista mucho más amplia, por la sencilla razón de que la ciudadanía se va a movilizar para que continúe avanzando España. Lo extraordinario no es que avance la extrema derecha, porque lo hace en todo el mundo. Lo extraordinario es que España tenga un Gobierno progresista. Por eso no es casualidad que Milei venga ni que Trump critique a España. Sería bueno que, entre tanta oscuridad, España no dejara de ser un faro de esperanza y de progreso. Porque no solamente estamos demostrando que hay un camino alternativo, sino que funciona, y mucho mejor que lo que ofrecen estos líderes ultraderechistas.

P. Este domingo podría caer en Brasil Luiz Inácio Lula da Silva frente a Flávio Bolsonaro. ¿Por qué crece tanto la ultraderecha y es tan débil la izquierda en todo el mundo?

R. Ya le vaticino que en España no solamente vamos a ganar, sino que vamos a gobernar con una mayoría mucho más amplia. Para lo otro, probablemente no haya una sola respuesta, pero sí le daré una que me parece fundamental: el algoritmo. Su diseño privilegia la polarización, propaga mensajes de odio y ayuda a la ultraderecha. La pena es que el PP, que aspira a gobernar, use la suplantación mediante la inteligencia artificial. Es lamentable. Los deepfakes son técnicas que usan los acosadores de menores. Un partido que aspira a gobernar debería ser respetuoso con las personas y plantear un debate propositivo, no destructivo.

P. ¿Se compromete a que el PSOE no utilizará la inteligencia artificial en campaña?

R. Nosotros, desde luego, no vamos a hacer uso de deepfakes, y mucho menos como lo está haciendo el PP, que me parece absolutamente lamentable.

P. ¿Pero es solo el algoritmo o algo más? Hay movilizaciones de jóvenes en toda Europa. ¿No les ha fallado el sistema?

R. Hay muchos jóvenes que se están movilizando por causas de absoluta justicia social. Aquí en Madrid se manifiestan por la defensa de la educación pública. También cientos de miles de personas han protestado en contra del genocidio en Gaza. Y por la vivienda. No tengo esa visión de los jóvenes. Es cierto que los mensajes de la ultraderecha, como el odio, la xenofobia, el antifeminismo, están calando en determinada parte del electorado. Pero no es mayoritario. Y si se expande, se debe al algoritmo. Esto nos lleva a una pregunta previa: ¿no hemos sido muy ingenuas las democracias occidentales por creer a quienes nos decían que la tecnología es neutral? A lo largo de la historia, se ha demostrado lo contrario. Y eso lo entienden bien los oligarcas.

P. Es usted uno de los poquísimos líderes del mundo que hace un discurso proinmigración. Pero incluso una parte de los votantes progresistas alberga dudas. ¿Eso le da o le quita votos?

R. No es una cuestión de quitar o dar votos, sino de hacer pedagogía. Este es un país que ha sido emigrante durante muchos años. Mi abuelo, por ejemplo, durante la dictadura franquista tuvo que vivir 40 años en Alemania para alimentar a sus hijos. Esta es la realidad del pasado reciente de España. Y ahora estamos sufriendo un invierno demográfico. El dilema es si queremos ser una sociedad abierta y próspera o cerrada y decadente, sin capacidad ni mano de obra para sostener el actual Estado del bienestar. Esa migración tiene que ser, por supuesto, ordenada, regular, tiene que integrarse y aceptar los valores constitucionales de una sociedad solidaria y abierta, como la española, donde la igualdad entre hombres y mujeres es uno de sus principales pilares. En el proceso de regularización que hemos finalizado, la mayor parte de los migrantes son latinoamericanos, por cierto, muchos también de Argentina, que salen como consecuencia de los recortes de Milei...

P. Hablando de migrantes, en la crisis de Ceuta hubo muchos avisos de que aquello podía ser grave. ¿Faltaron reflejos? ¿Qué se hizo mal?

R. Hubo avisos, pero no de esta magnitud. Ningún servicio, ni de inteligencia ni de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, nadie, nadie vio la magnitud de lo que iba a suceder el 30 y el 31 de julio. Eso nos lleva también a una reflexión: los Estados debemos anticiparnos a los movimientos en redes sociales, donde se propagan los bulos, por ejemplo, una lectura interesada de una sentencia del Tribunal Supremo sobre expulsiones. Desgraciadamente, 141 personas fallecieron, muchas de ellas niños y niñas. Pero si hubiéramos dado una respuesta más agresiva en frontera, estaríamos hablando de una calamidad mucho mayor.

P. Hay quien considera que el Gobierno no estuvo a la altura. Hay críticas porque usted se fue de vacaciones. ¿Volvería a hacerlo?

R. Yo estuve al día siguiente en Ceuta. He estado constantemente pendiente de Ceuta, he sido el presidente del Gobierno en ejercicio que más ha visitado Ceuta y Melilla. Este Gobierno ha sido el que más recursos ha puesto, antes y después de la crisis. Hemos sido siempre claros en nuestra interlocución con Marruecos en que Ceuta y Melilla son, por supuesto, parte de España y también de la frontera europea.

P. ¿Y Marruecos? Parece un factor fundamental en esta crisis. ¿Es creíble que no interviniese por acción u omisión?

R. Yo le pregunto: ¿qué ha ganado Marruecos con esta crisis?

P. Le ha debilitado a usted...

R. Pero este es un Gobierno que ha trabajado siempre por tener las mejores relaciones con un socio estratégico...

P. Y ha mostrado la debilidad de la frontera...

R. Lo que se demostró es la necesidad de reforzar la cooperación migratoria entre Marruecos y España. Y si se analizan los datos se aprecia que la llegada de inmigrantes irregulares ha caído un 70%. Por tanto, insisto, con Marruecos ha habido discrepancias sobre la cuestión de Ceuta y Melilla, pero queremos tener la mejor relación precisamente para que puedan retornar muchos de los migrantes que llegaron, y también por buena vecindad.

P. Según nuestra encuesta, el 90% de los españoles cree que Marruecos estuvo detrás de la crisis de Ceuta. Además, una investigación de EL PAÍS reveló que hubo un incidente muy serio entre buques de las dos armadas…

R. Eso de muy serio lo dice usted.

P. Entonces cuéntenos usted cómo fue ese conflicto, el detalle. Pero, en todo caso, ese incidente abona aún más la idea de que Marruecos hizo algo. ¿Cómo va a convencer a los ciudadanos de que no fue así?

R. Yo respeto las opiniones, pero como presidente del Gobierno no puedo abrir una escalada diplomática con un país vecino simplemente por suposiciones. Muy probablemente, si pregunta a ese 90% de españoles, le dirán que quieren tener unas relaciones constructivas con Marruecos.

P. Si después del 29 de noviembre el PSOE se queda en la oposición, ¿qué hará usted?

R. Esto es como preguntar a un atleta que está a punto de iniciar una carrera qué hará si no cumple con su objetivo. Yo le digo que tengo la convicción de que España va a apostar por cuatro años más de avance.

P. Ha empezado la precampaña con la presencia de su esposa y un beso. ¿Vamos a unas elecciones centradas en los ataques personales y familiares?

R. Por nuestra parte, no. Yo sé cuál es la campaña de Feijóo y la de Abascal. Ellos lo que quieren es echar a Sánchez. Los insultos que nosotros recibimos, las mentiras que sufrimos se deben a que estamos poniendo en marcha un modelo muy diferente al que defiende la internacional ultraderechista. Estamos demostrando que se puede crecer y subir el salario mínimo interprofesional, que se puede apostar por las energías renovables, por la integración de los migrantes, por la defensa de la igualdad real entre hombres y mujeres. Y que tener un Estado del bienestar robusto cohesiona las sociedades y blinda los derechos, no los mercantiliza.

P. ¿Por qué tiene tanta fuerza el antisanchismo? ¿No tiene usted alguna responsabilidad en ese rechazo que genera?

R. En democracia hay personas que te apoyan y otras que no. Afortunadamente, este Gobierno progresista cuenta con un respaldo importante. Hay amplias capas de la población que comparten la agenda de progreso y avances sociales. Pero nosotros hemos gobernado para todos. Ellos se acuerdan de mi madre cuando me insultan, pero yo también me acuerdo de sus madres cuando subo las pensiones. Extender los permisos de paternidad y maternidad o subir el salario mínimo beneficia también a votantes del PP, de Vox y de cualquier otra opción.

P. ¿Cómo le afecta como candidato que su hermano haya sido condenado y que su esposa esté procesada?

R. Son David Sánchez y Begoña Gómez. Y están siendo juzgados por ser el hermano y la esposa del presidente del Gobierno. En estos dos casos se han traspasado las líneas rojas de una democracia. Primero, porque son inocentes. Segundo, porque son personas íntegras. Y tercero, porque en política no deberían lanzarse ataques como los que están sufriendo Begoña y David por parte de asociaciones y medios ultraderechistas.

P. ¿Cuánto daño le ha hecho tener a dos exsecretarios de Organización del PSOE en la cárcel? ¿Qué explicación le va a dar al votante?

R. Yo he pedido perdón, he actuado con contundencia y he colaborado con la Justicia.

P. Hay quien piensa que en determinados asuntos el PSOE ha tardado mucho en reaccionar. Es el caso de Leire Díez, con sus presuntas presiones a jueces y fiscales en nombre del PSOE. ¿Por qué no presenta una querella contra Leire Díez?

R. En el momento en el que saltó este caso se pidió su baja como militante del Partido Socialista. Y sucedió en cuestión de días.

P. Pero nunca se han querellado. ¿Por qué no se querella?

R. Bueno, eso son estrategias judiciales del PSOE. Pero el PSOE es absolutamente ajeno a estos vídeos, a esta forma de actuar y a lo que hiciera en este caso Leire Díez.

P. ¿Y la forma de mostrarse ajenos del todo no sería querellarse?

R. Insisto, son estrategias judiciales. En lo político, hemos actuado de manera contundente. Lo digo como secretario general del PSOE.

P. En las elecciones de 2023, Zapatero jugó un papel importante. Ahora está imputado. ¿Mantiene la confianza en él? ¿Va a jugar algún papel en la campaña?

R. Respeto su presunción de inocencia y defiendo el legado de José Luis Rodríguez Zapatero, particularmente en todo lo que atañe a los derechos de las mujeres y sus libertades. Pero tendremos que hablar con José Luis para ver si quiere. Él, desde luego, es un activo para el PSOE.

P. ¿Usted ha recibido regalos valiosos como presidente? ¿Qué ha hecho con ellos?

R. Cuando me dieron la pistola que el presidente de Turquía regaló a los líderes de la Alianza Atlántica, me enteré de que en La Moncloa hay un espacio físico donde los expresidentes del Gobierno han dejado muchas cosas.

P. ¿Y por qué Zapatero no ha dejado las suyas ahí? ¿Quiere aprovechar la entrevista para decirle a Zapatero que renuncie a sus joyas?

R. Yo no le voy a decir a José Luis lo que tiene que hacer. Sé que es muy consciente de lo que debe hacer.

P. ¿Devolverlas?

R. Es muy consciente de lo que debe hacer...

P. ¿Va a indultar al exfiscal general del Estado antes de las elecciones?

R. El mismo ordenamiento jurídico que ha hecho que el fiscal general sea condenado es el que habilita al Poder Ejecutivo para indultar a una persona. Y los indultos forman parte consustancial de nuestra democracia. El Partido Popular, cuando gobernó, indultó a más de 7.000 personas. Ahora mismo, el Ministerio de Justicia tiene abierto el proceso. Y, por supuesto, ya sabe cuál es la posición del Gobierno de España. Nosotros y una amplia parte de la sociedad española y de las fuerzas parlamentarias consideramos que es una sentencia injusta y, por tanto, cuando llegue el momento y se cierre el procedimiento, decidiremos.

P. Sobre la ley de nietos: ¿qué piensa de la decisión del Supremo de suspender el derecho de voto a 163.000 personas?

R. Que la acatamos, pero no la compartimos. Todo esto tiene mucho que ver con todas estas mentiras y bulos que la internacional ultraderechista expande. Siembran dudas sobre el voto por correo, sobre la Ley de Memoria Democrática... Al final la pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿los nietos del régimen franquista van a poder votar y los nietos del exilio republicano no van a poder votar?

P. Hay una instrucción posterior a la ley, que es la que amplía los criterios. ¿No habría sido mejor haber retocado la norma en vez de ir por la vía de una instrucción?

R. En todo caso, eso le corresponde al Parlamento. Tanto las asociaciones ultraderechistas como el PP y Vox, que antes no veían ningún problema, hoy lo ven. Tiene mucho que ver con su miedo a perder y su pertenencia a esta internacional ultraderechista, donde asimilan y asumen todo este tipo de mentiras, simplemente para sembrar dudas sobre el proceso democrático y, por supuesto, sobre la legitimidad democrática que pueda tener el próximo Gobierno. En fin, creo que se están poniendo la venda antes de la herida.

P. Durante ocho años ha sido presidente del Gobierno. ¿Cuál ha sido su mayor error?

R. La corrupción de Ábalos. Por el doble error de no haberla visto y, por supuesto, de que sucediera.

P. ¿Cómo le gustaría ser recordado como presidente?

R. Eso se lo dejo a ustedes, o a los historiadores.

Source: El País · Jan Martínez Ahrens, Carlos E. Cué

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