Óscar Puente dice decidió dimitir como ministro de Transportes solo unos minutos después de que tuvo noticia del trágico accidente ferroviario de Urda. Lo acordó, según ha relatadp, la misma mañana de ese miércoles 28 de octubre de camino al centro de control de la estación de Atocha y así se le comunicó a su familia. Y lo mantuvo en silencio hasta pasadas las 21.00 de este martes, cuando lo anunció por sorpresa ante el Congreso de los Diputados. Ha sido una escena desconocida en la democracia española: ver a un ministro presentar su dimisión ante los grupos políticos que se la acababan de pedir casi unánimemente en la Diputación Permanente del Parlamento.

Puente reveló ante los diputados que la decisión estaba tomada desde hace seis días. Pero en todo este tiempo, mientras afrontaba las consecuencias del accidente, la había negado de forma reiterada. Lo volvió a hacer la mañana de este mismo martes, tras el Consejo de Ministros, en el que se aprobaron las primeras ayudas a las víctimas. Y en su comparecencia en la Diputación Permanente, en la que todos los grupos salvo EH Bildu le reclamaron, en distinto tono, que se fuera, lo dejó para el final.

Fue en su intervención de cierre, después de cuatro horas de debates, cuando, en tono solemne, admitió que un ministro de Transportes no puede seguir en el cargo cuando, bajo su mandato, y “aunque no sea responsable directo”, se han producido dos trágicos siniestros con 116 víctimas mortales en apenas nueve meses. Confesó entonces que la decisión estaba tomada desde el primer momento aunque hasta ahora lo negase en público. Y ya en los pasillos, abordado por los periodistas, comentó que tampoco el presidente del Gobierno lo sabía y que se lo acababa de informar él mismo. Momentos antes de su último discurso, se le había visto enfrascado en su teléfono móvil y enviando mensajes.

Afirmó que se va por “dignidad”, que su marcha es “necesaria y positiva” para “la democracia, para el país” y para su partido, y renuncia a presentarse a las elecciones. “Quiero estar a la altura de mi país y de los que me precedieron”, afirmó en tono muy sereno. Y en referencia a su partido, agregó: “Nadie es más grande que las siglas a las que pertenece”. Agradeció a Pedro Sánchez su “confianza sin límites” e hizo un llamamiento: “Animo a todos los progresistas de este país para que sigan ayudándolo”. Tampoco evitó referirse a la proximidad electoral con la advertencia de que un Gobierno del PP con Vox acarrearía el “recorte de los servicios públicos”.

Las peticiones de dimisión se habían sucedido desde el comienzo del debate. En tono muy crudo, como era de esperar por parte de PP y Vox, que no solo se dedicaron al reproche político, sino que deslizaron, sobre todo la formación ultra, descalificaciones morales al ministro. La izquierda y los demás socios, salvo Podemos, lo hicieron en un tono mucho más comedido, incluso mostrando su respeto a Puente y subrayando que no lo estaban culpabilizando de los accidentes, sino que la suya era una exigencia de meras responsabilidades políticas. “Demuestre que usted no es como los del PP”, lo emplazó la portavoz de Sumar, su socio de Gobierno, Verónica Barbero. “Usted es un buen político y da la cara, pero alguien tiene que hacerse cargo de esto”, le insistió Gabriel Rufián, de ERC.

Puente asentía mientras iba escuchando esas peticiones formuladas en un tono de reconocimiento hacia él, aunque sin renunciar a dejar constancia de que el sistema ferroviario español ha fallado. El ministro no quiso contestar directamente y anunció que lo dejaba para su discurso de cierre. Y ahí se mostró de acuerdo con algunas de esas intervenciones de los socios del Gobierno. Dijo que quiere demostrar que “no todos los políticos son iguales” y que tampoco es cierta la consigna populista de que “solo el pueblo salva al pueblo”. Insistió en que no se considera responsable de los accidentes pero que la sucesión de dos siniestros de semejante magnitud y con tal coste en vidas humanas lo abocaba a la dimisión. Un gesto, dijo, “propio de un Estado moderno, y no de un Estado fallido como algunos andan diciendo por ahí”.

La dimisión cogió por sorpresa a los diputados, que, tras cuatro horas de debate en las que el ministro defendió con uñas y dientes su gestión, no esperaban ya ese gesto final. Poco antes, la portavoz del PP, Ester Muñoz, en un último intento, había apelado incluso a las intervenciones de los socios del Gobierno. “¿Pero no ve lo que ha ocurrido aquí? ¿No ha visto que le han pedido todos los grupos la dimisión menos el PSOE y Bildu, que cada vez son más indistinguibles? La única verdad que no ha podido explicar es que ha habido 116 muertos".

De entre los grupos que han apoyado al Gobierno en la pasada legislatura, solo Ione Belarra se mostró particularmente agresiva con Puente, más incluso que Miriam Nogueras, de Junts, que cuando pidió su dimisión

Source: El País · Xosé Hermida

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