Apenas quedan seis días para las elecciones en Israel, pero las conversaciones sobre los comicios suelen terminar con un: “Bueno, si no hay una guerra antes, claro”. No es casual. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, viene subrayando casi a diario su deseo de otro conflicto con Irán (tras el que inició en febrero junto con EE UU) y ha subido el tono este miércoles, al señalar que el régimen de Teherán “aún no ha aprendido la lección”, así que ha ordenado su derrocamiento al ejército y al Mosad, los servicios secretos en el exterior.
En un acto con oficiales, Netanyahu ha acusado a Teherán de intentar desarrollar armas nucleares, algo de lo que no existe constatación. “Mojtaba Jameneí ha decidido seguir los pasos de su padre”, ha señalado en referencia al nuevo líder supremo, nombrado después de que Israel matase a su padre al iniciar con EE UU la pasada guerra, en febrero. “Por tanto, solo hay una manera de eliminar esta amenaza de una vez por todas: derrocar al régimen en Irán”.
Su ministro de Defensa, Israel Katz, ha retomado la idea de que “Irán y sus satélites” están intentando “llevar a cabo ataques terroristas que afecten el resultado de las elecciones en Israel”. ”Estamos preparados para golpear [al régimen iraní] con plena fuerza. Si Irán ataca a Israel, Irán arderá“, ha añadido.
Hace dos días, Netanyahu se reunió además con el secretario de Defensa de Donald Trump, Pete Hegseth, en una base aérea en Israel con aviones militares de ambos países. La visita, inicialmente secreta, estuvo centrada en Irán. De hecho, según el diario Financial Times, Netanyahu ya ordenó a principios de mes al ejército planificar una campaña de bombardeos en Irán, pero no la llevó finalmente a cabo por la oposición de Trump a reavivar el conflicto antes de las elecciones de mitad de mandato en EE UU, el 3 de noviembre.
El plan de Netanyahu consistía en varios días de bombardeos a infraestructuras civiles, como centrales eléctricas, y objetivos vinculados al régimen de Teherán, que ha prometido derrocar. Sería una ofensiva mayor a la que lanzó en febrero, mano a mano con Washington, con el asesinato de decenas de dirigentes políticos y militares iraníes.
El jefe del Estado Mayor de Israel, Eyal Zamir, declaró el martes que sus tropas están en “un alto nivel de alerta y preparación” para proteger la celebración de los comicios frente a cualquier “injerencia externa”. Netanyahu viene alimentando la idea de que Teherán o sus aliados tratarán de influir en las elecciones, preparando a la opinión pública interna a la posible inminencia de una nueva ronda de ataques.
También Irán está en máxima alerta ante la posibilidad de recibir un ataque que Netanyahu se esfuerza en vender como “preventivo”, para no aparecer como el que, de nuevo, disparó primero. Los analistas coinciden en que la situación actual (sin negociaciones fructíferas de un alto el fuego definitivo y con escaramuzas en torno al estrecho de Ormuz) es un parche que, tarde o temprano, acabará reventando una nueva ronda de conflicto que puede extenderse a todo Oriente Próximo.
La semana pasada, en una entrevista en la televisión pública israelí, una periodista preguntó a Netanyahu por los tambores de guerra. Respondió que no era “realista” pensar en una campaña bélica contra Irán antes de las elecciones, que se celebran el próximo día 27 con un panorama incierto, según los principales sondeos. Pero, insistió, el “trabajo” en Irán —es decir, tumbar al régimen— no ha terminado y él promete hacerlo. A partir del 4 de noviembre, EE UU ya habrá celebrado elecciones de medio mandato y, previsiblemente, Netanyahu será primer ministro interino, mientras los distintos grupos políticos negocian la formación de un Gobierno.
“Terminar el trabajo”
Este domingo, Trump uso un término parecido, al amenazar con “terminar pronto el trabajo” en Irán y sugerir que solo lo hará si las urnas mantienen a Netanyahu en el poder. “Si Israel tiene al líder equivocado —es decir, cualquiera que no sea Bibi [el apodo de Netanyahu]—, Estados Unidos tendrá que realizar esta tarea por su cuenta, y no estoy dispuesto a hacerlo”, afirmó al anunciar su respaldo al primer ministro, tan tarde y tras tantas dudas que no ha dado al dirigente un solo escaño más en los sondeos. Netanyahu publicó después una imagen de ambos junto con la frase: “El presidente Trump: Votad a Netanyahu, solo con él completaremos la misión”.
Varias señales han incrementado el temor a una nueva escalada. Estados Unidos acaba de mandar a Oriente Próximo un tercer portaaviones (el USS Theodore Roosevelt), según la cadena Fox News. Y el Reino Unido anunció este martes que desplegará aviones de combate en defensa de su aliado Arabia Saudí contra los hutíes de Yemen, apoyados por Teherán. Es un conflicto paralelo, pero interrelacionado.
Pero lo que más alarmas ha encendido es la rápida e inusual visita de Hegseth a Israel. No se reunió con Netanyahu en su oficina en Jerusalén, ni en la sede del Ministerio de Defensa, en Tel Aviv, sino en una lejana base aérea (Ovda) en el sur. En el encuentro, inicialmente secreto, estuvo presente el ministro Katz.
El viaje del secretario de Defensa estadounidense no fue anunciado con antelación ni figuraba en su agenda oficial. Según la información de Financial Times, las autoridades israelíes presentaron a Hegseth una lista actualizada de objetivos en Irán, elaborada a partir de nueva información de inteligencia e incluyendo infraestructuras civiles que no fueron bombardeadas en la anterior guerra.
Una vez desvelado en los medios, Hegseth habló del viaje como una reunión con las tropas estadounidenses destacadas en la zona. Estados Unidos tiene en Ovda un número nunca hecho público de aviones de combate y de reabastecimiento en vuelo. El secretario de Defensa alabó a los soldados y publicó fotografías en las que aparece hablando con militares frente a un avión de combate, pero sin mencionar el lugar ni la reunión con Netanyahu.
Source: El País · Antonio Pita
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