Una mujer del Caribe colombiano que vive en otro país se hace un test genético y descubre que su primer ancestro fue una angoleña nacida hace unos 80.000 años. Obsesionada con ese linaje ligado a la esclavitud, viajará, dejando a sus hijos con su exmarido, a una isla donde iniciará una particular relación epistolar con esa antepasada, pero también escribirá a su abuela, a su madre, a su tía, a su hermana, a sus primas —y hasta a la mujer que las cuidó de niñas— mientras fantasea eróticamente con su nuevo vecino gringo en un escenario atravesado por la turistificación. Esta es la trama de Querida Sharik, la ficción con la que Margarita García Robayo (Cartagena, 46 años) se ha hecho con el Premio Herralde de Novela 2026, dotado de 25.000 euros y convocado por Anagrama, anunciado este jueves en Barcelona.
Robayo ha explicado ante la prensa que la historia parte de un test genético que ella misma se realizó para trazar su ancestralidad. Como su protagonista, también descubrió que era angoleña y ha remitido a una cita de David Trueba para responder cuánta autoficción hay en la novela. “Como él dijo en una entrevista: ‘Salvo lo que ocurre, todo lo demás’. Una usa todo el tiempo elementos de la vida y construye una ficción”, ha dicho.
Con esta novela estructurada en una veintena de cartas que escribe solo la narradora desde una isla turistificada y autoexplotada (“un territorio que se está autodestruyendo”), Robayo ha indagado en la herencia de la vergüenza entre una sociedad que ha intentado blanquear sus ancestros. “Esta es una novela sobre qué es lo que se hereda y la necesidad de escaparse, de irse, de mostrarse al mundo para ser aceptada. Está llena de anécdotas de la vida afectiva de las mujeres y cómo fue siempre una norma buscar el modo de blanquearse y desteñirse”, ha explicado.
La escritora y periodista cultural colombiana afincada en Buenos Aires explora el territorio que más domina en su narrativa. Robayo es la de la mirada incómoda a las desigualdades latinoamericanas y la idiosincrasia de su clasismo, la que mira bajo la alfombra de la rutina con una prosa incisiva sobre la intimidad y la familia en una sociedad en la que los hombres ocupan los espacios de poder pero ellas siempre tienen la última palabra.
“En esta ocasión he querido hacer un retrato del vicio humano de fabular la memoria y la necesidad de construir ficciones para sostenernos en el presente. Fabulamos una genealogía como bálsamo, como consuelo. Todo el mundo necesita sobrellevar la vida y lo hace mediante la construcción de la ficción personal”, ha explicado sobre Querida Sharik, donde también explorra el desarraigo y afrontar un pasado esquivo.
Gonzalo Pontón Gijón, miembro del jurado de esta edición, ha destacado una decisión “unánime e inmediata” frente a “una novela del tiempo que apunta a una serie de temas y asuntos comprometedores como el género, la raza, el amor, el deseo, las formas de la violencia sexual, el cambio climático, la mentira plástica del turismo, el imposible retorno a la ancestralidad y la inteligencia artificial como parte del diálogo. Todos estos elementos no son oportunistas”. Tanto Pontón como la editora Silvia Sesé han destacado el sentido del humor que recorre el texto. “Tiene un tono irónico e incluso cruel, pero que acaba comprometiéndose siempre con los personajes”, ha dicho la editora de Anagrama, de “una lectura que extraña y fascina y que no se puede soltar”.
Autora de las novelas Hasta que pase un huracán, Lo que no aprendí y Educación sexual —compiladas en El sonido de las olas—, y de varios libros de cuentos, su compendio de relatos Cosas peores fue ganador del Premio Literario Casa de las Américas 2014. En 2020, la traducción al inglés de su novela Tiempo muerto le valió el English PEN Award. En Anagrama ha publicado La encomienda (2022), el ensayo El afuera (2024) y la compilación de textos autobiográficos de Primera persona (2026). Entre otros idiomas, su obra ha sido traducida al inglés, francés, portugués, italiano, hebreo, turco, islandés, danés y chino.
Tras El contrabando ejemplar, la ficción ganadora de 2025 de Pablo Maurette sobre “cuándo se jodió Argentina”, el Herralde de este año ha recibido un total de 2.223 manuscritos. La editora Silvia Sesé seleccionó cinco novelas para el jurado, compuesto por Fernando Pelayo (librería +Bernat, Barcelona), Gonzalo Pontón Gijón, Marta Sanz y Juan Pablo Villalobos. Las novelas finalistas fueron Elevación, de Yael Weiss; En esa tierra extranjera, de Juan Ignacio Chávez; Institución, de A. Brown (seudónimo); Querida Sharik, Orika Biohó (seudónimo de García Robayo) y Un vacío que estalla, de Antonio Godoy (seudónimo). Querida Sharik estará disponible en librerías el próximo 12 de noviembre.
Source: El País · Noelia Ramírez
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