Una gran marcha de docentes y estudiantes madrileños ha vuelto a salir este martes por las calles de la capital para protestar contra las cargas policiales en la protesta del lunes, como parte de las concentraciones diarias que tienen lugar durante la huelga indefinida del profesorado de la región. Lo han hecho vestidos de negro, en vez del verde habitual con el que defienden sus demandas, y en algunos momentos en silencio total, con velas, linternas y luces de móviles levantadas hacia el cielo.

La tercera gran movilización celebrada desde que comenzó la huelga indefinida la semana pasada ha partido de la Delegación del Gobierno a las 21.00 horas hacia la Consejería de Educación, en la calle de Alcalá. Horas antes, el comité de huelga había exigido en un comunicado que la delegación investigara las “violentas y desproporcionadas” cargas policiales el lunes contra los profesores que se concentraron a las puertas de un acto de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, en el Palacio de Santoña. La delegación ha cifrado la asistencia a la manifestación de este martes en 2.000 participantes, según una portavoz, mientras que Comisiones Obreras ha estimado 8.000 personas.

Andrea Ordóñez, miembro del comité de huelga, sufrió lesiones en la mano durante las cargas policiales y las muestra tras declarar a los medios de comunicación a las puertas de la delegación. Ordóñez presentará una denuncia contra los agentes. “Consideramos que era desproporcionado el uso de la fuerza”, ha criticado en nombre de todo el comité. “Por este motivo nos hemos reunido ahora mismo con la Delegación de Gobierno para exigir vías de comunicación que permitan resolver nuestras concentraciones pacíficas sin necesidad de recurrir a la violencia”.

En medio de la multitud está Elena García Hortal, una orientadora de 31 años del instituto Ana Frank en Aravaca, al norte de la ciudad. “Es importante mostrar nuestro rechazo ante la violencia policial y defender nuestro derecho de hacer huelga”, señala. Los manifestantes han cantado durante el recorrido, que ha cortado la mitad del paseo de la Castellana, “somos docentes, no delincuentes” y “no se pega”.

La Delegación de Gobierno ha abierto otra investigación sobre las cargas policiales del lunes, al igual que hizo la semana pasada, cuando pidió explicaciones por las intervenciones de los agentes durante una concentración de estudiantes y maestros de la Universidad Complutense de Madrid. El delegado, Francisco Martín Aguirre (PSOE), ha trasladado al comité de huelga durante la reunión su compromiso “con la protección del ejercicio de los derechos fundamentales de la huelga”, según ha indicado una portavoz. Martín Aguirre ha defendido también “la profesionalidad” de la policía, al confiar en sus “garantías” para investigar “alguna intervención no justificada o proporcionada”.

Más allá de las demandas específicas contra la violencia policial, lo que está en boca de todos no ha cambiado. Las seis exigencias principales de la huelga, iniciada el 14 de octubre, son: reducir a 17 las horas de clase a la semana en secundaria y a 22 en infantil y primaria (desde 19 y 25 horas, respectivamente); bajar las ratios de alumnos por clase, con más personal especializado en atención a la diversidad; atajar la segregación socioeconómica del alumnado entre la red pública y concertada; aumentar el salario de los docentes en 600 euros al mes; disminuir la carga burocrática y mejorar las infraestructuras educativas, entre ellas la climatización de los centros y la eliminación de amianto.

La Comunidad de Madrid ha cifrado el seguimiento de la huelga este martes en un 10,4%, mientras que UGT estima un 30%. Los sindicatos calcularon en más de un 50% el seguimiento del lunes, y en un 72% en la primera jornada. Cada día de huelga supone perder entre unos 80 euros (a un profesor de infantil y primaria) y 140 euros (a los de secundaria).

Pedalear por la pública

Este martes, los profesores también se han manifestado sobre dos ruedas, como símbolo de que no planean pisar el freno. Una bicicletada de unos 150 docentes ha pedaleado este martes por el centro de la ciudad en otro acto del paro, que cumple una semana de seguimiento este miércoles. El grupo ha salido de la plaza del Dos de Mayo, en pleno centro de Madrid, a las 11.30, y a ello se han sumado maestros que han partido de centros públicos de varios distritos durante el recorrido. Los profesores han finalizado su trayecto a las puertas de la Consejería de Educación a las 13.40.

Allí les esperaba un despliegue policial no muy diferente del que muchos integrantes de la bicicletada vieron en la víspera. La carga policial se produjo dos filas por delante de donde estaba Celia Gómez, una profesora de matemáticas de FP del instituto Juan de la Cierva, en el distrito de Arganzuela, que ha salido de nuevo a la calle este martes con su bicicleta. “Cada acción donde ponemos la cara y ponemos la voz también estamos poniendo el cuerpo de alguna forma”, cuenta Gómez. “Siempre que vamos a algo, vamos con miedo”, añade.

El objetivo de la bicicletada, señalaba Gómez, es destacar que el paro “es pacífico”. Afirma: “Queremos dar visibilidad y decir que somos docentes, no delincuentes, que era uno de los lemas de ayer”. Y Alfredo, un profesor del IES Cervantes del centro de Madrid, agrega que “son protestas totalmente pacíficas pidiendo unas reivindicaciones más que justas”.

Source: El País · Archie Willis

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