La reñida batalla electoral de Brasil también se libra a golpe de memes en internet, ya plenamente instalados en el debate político del país. Las redes sociales se han convertido en un terreno de disputa en el que los seguidores del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y del senador Flávio Bolsonaro compiten por difundir las imágenes más virales y los vídeos más vistos. En un espacio donde el humor convive desde hace tiempo con la desinformación y los ataques personales, la inteligencia artificial (IA) aporta un nuevo ingrediente: los deepfakes permiten fabricar interacciones tan creativas como absurdas entre los candidatos.
El clan Bolsonaro siempre ha sabido dominar este territorio, donde ha construido buena parte de su capital político. En la recta final de la campaña, con las encuestas apuntando a un empate técnico entre los dos candidatos, la izquierda intenta manejar mejor los códigos de la comunicación digital y ganar terreno en las redes a un ritmo acelerado. El canal de WhatsApp de apoyo al ultraderechista, llamado Tropa do Flávio, cuenta con algo más de dos millones de miembros. El Exército de Lula, que no existía en la primera vuelta, ha logrado reunir cerca de 10 millones en las últimas tres semanas.
Pese al crecimiento en las redes, la campaña de Lula ha denunciado ante la policía brasileña, la justicia electoral y la ONU que Meta está limitando el alcance de las publicaciones favorables al mandatario. Para sortear el algoritmo, sus simpatizantes buscan nuevas formas de ampliar su audiencia, también a través del humor.
En Instagram, después de la primera vuelta, nació una cuenta dedicada a publicar posts de humor favorables a Lula. “Memes para furar a bolha” (memes para romper la burbuja), reza su descripción. Sin embargo, los contenidos que más se viralizan son a menudo los más imprevisibles. La cantante brasileña Zélia Duncan compartió en sus redes un vídeo generado con IA en el que Lula y su vicepresidente, Geraldo Alckmin, aparecen bailando una coreografía al ritmo de una canción pop. El vídeo rozó los dos millones de visualizaciones.
La IA se ha colado de lleno en esta carrera porque permite a cualquiera generar contenidos con potencial viral de forma rápida y barata. Circulan vídeos en los que Lula y Flávio Bolsonaro aparecen charlando o bailando, y otros que ponen a los candidatos en la piel de personajes de telenovelas o de programas de televisión y YouTube. El perfil de Instagram Multiverso Bolsolula se dedica a crear vídeos con IA en los que Lula y miembros de la familia Bolsonaro se tratan como si fueran amigos.
“El meme es síntesis, humor e identificación. Es un lenguaje que genera participación porque el humor llega a personas de distintas regiones, edades y posiciones políticas. Se difunde rápidamente porque resume ideas complejas de una manera accesible”, sostiene Mariana Filizola, especialista en educación mediática.
Sin embargo, en una época en la que la IA hace cada vez más difícil distinguir lo real de lo falso, los memes también pueden entrañar riesgos para el debate público. “Hipersimplifican algunas cuestiones y las reducen a las emociones, sin que las personas se detengan a profundizar, verificar o evaluar críticamente la información”, advierte Filizola. “Brasil todavía tiene desafíos importantes en materia de alfabetización mediática, y eso influye en la manera en que comprendemos y valoramos todo tipo de información en el entorno digital”.
“La política se adapta al estilo que predomina en las redes: el meme, la trend”, dice por teléfono Jefferson Rodrigues, estratega de campañas electorales y especialista en marketing político. Pero no resulta sencillo integrar estos fenómenos en una estrategia electoral planificada, explica Rodrigues. Los contenidos más imprevisibles pueden ser los que acaben viralizándose. Los equipos pueden intentar controlar el relato, pero internet tiene sus propios tiempos y códigos.
Cuando el debate se convierte en meme
Los debates televisados siempre han sido terreno fértil para una buena cosecha de memes capaces de viralizarse en las redes. Así ocurrió en las elecciones presidenciales de 2022, cuando, tras un debate en el que participaron varios candidatos, se viralizaron las imágenes del Padre Kelmon, un candidato que se presentaba como sacerdote y de otro que concluyó su intervención con la expresión “más que tistreza”.
Flávio Bolsonaro probablemente pensó en generar uno de estos cortes masivamente compartidos cuando, en el debate televisado por el canal Band el pasado domingo, escribió la palabra “corrupto” en la palma de su mano, destacando las letras p y t, para señalar a Lula y a su partido (PT, Partido de los Trabajadores). Sin embargo, muchos espectadores interpretaron el gesto con ironía, como si el senador estuviera describiéndose a sí mismo. Simpatizantes de Lula de distintos ámbitos inundaron las redes con fotografías de sus propias manos, en cuyas palmas escribieron cómo se definían a sí mismos o cuál era su profesión.
Otra escena que dominó las redes surgió aparentemente de forma espontánea, también durante el debate presidencial. Bolsonaro hijo preguntó a Lula por qué el 73% de los reclusos había votado por él. El presidente respondió que quería que lo hiciera el 100% y remató: “Incluido tu padre”.
También circulan las publicaciones y los comentarios que José de Abreu, un veterano actor brasileño, comparte en X. En ellos interpela a sus compañeros de profesión, tanto brasileños como internacionales, y les pregunta si están dispuestos a “luchar contra el fascismo”. Los internautas hacen capturas de pantalla de estos mensajes y las comparten en distintas redes sociales, a menudo en tono de broma. Muchos simpatizantes de izquierda que se han sumado a la movilización para captar nuevos votos dicen vivir en una especie de psicosis política, en la que toda su rutina gira en torno a las elecciones. Por eso, se sienten identificados con la actitud de Abreu.
Entre los contenidos virales también figuran los jingles oficiales y no oficiales de las campañas. Basta con abrir una plataforma musical y buscar el nombre de cualquiera de los dos candidatos para encontrar canciones de los más diversos estilos, muchas de ellas producidas por perfiles que son IA.
Con herramientas capaces de generar melodías y voces sintéticas, producir un jingle está al alcance de cualquiera. En Instagram hay una gran variedad de canciones sobre ambos candidatos que los usuarios pueden añadir a sus publicaciones e historias.
En una disputa repleta de incertidumbres, los candidatos se enfrentan este viernes en el segundo y último debate antes de la votación del domingo. Después comenzará otra disputa en las redes. La carrera por convertir los momentos más destacados del cara a cara en cortes y vídeos virales capaces de marcar la conversación digital en la recta final de la campaña.
Source: El País · Carolina de Lima
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