El inconfundible color blanco de las batas. Unos 50 médicos y facultativos de Madrid se han concentrado este miércoles frente a la Consejería de Sanidad, en el centro de la ciudad, para demandar mejoras en sus condiciones laborales —como la reducción de las guardias de 24 horas, el regreso a las 35 horas semanales o la cotización de las horas extra— y exigir a la consejera, Fátima Matute, que se reúna con el comité de huelga ―integrado por Amyts, AME, Stop Peonadas, MUD y SIME-Csit Unión Profesional―.

Desde julio no ha habido encuentros o avances en las prometidas negociaciones, se quejan profesionales madrileños, que convocaron tandas de 72 horas de huelga con las que echar un pulso al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. El primer bloque de paros estaba previsto para la semana pasada, pero decidieron desconvocarlo por el accidente de trenes de Urda, en el que han fallecido 69 personas. La segunda ha empezado a las 8.00 y se mantendrá hasta el viernes a la misma hora.

“Sanidad de calidad, basta ya de bla, bla, bla”, “no es guardia, es extraordinaria”, y “sin dormir, sin parar, un error puede matar”, coreaban los médicos, convocados a las diez de la mañana en la estrecha calle de la Aduana, a dos minutos de Gran Vía, en la que se ubica la Consejería de Sanidad. Ángela Hernández, secretaria general de Amyts, el sindicato médico mayoritario, encabezaba la protesta. “Lo que pedimos exactamente es lo que venimos pidiendo en las 25 jornadas de huelga que ya se han realizado a lo largo de este año. Y hay cosas que se pueden arreglar a nivel del Ministerio de Sanidad, pero entre un 85% y 90% corresponde desarrollarlas al Servicio Madrileño de Salud”, ha recordado.

¿Por ejemplo? “La Comunidad de Madrid es una de las cuatro únicas comunidades que no ha vuelto todavía a las 35 horas. Fue una norma estatal, pero que luego le pasó la pelota a las comunidades para desarrollarla. También los recortes de las pagas extras se hicieron de forma proporcional, los médicos perdimos prácticamente un 30% de nuestro poder adquisitivo en 2010. Las recuperaciones han sido lineales y muy pequeñas, café para todos, mientras que la responsabilidad y la formación no es equiparable, y hay comunidades que han hecho complementos para mejorar esta situación, en concreto el País Vasco y Cataluña”, responde.

Pese a que la huelga nacional contra el Estatuto Marco se aplazó por la convocatoria de elecciones, los médicos de la Comunidad de Madrid consideran que tienen margen para negociar con el Gobierno regional —a quien acusan de “bloquear” las conversaciones desde el verano— y dar respuesta a las demandas pendientes.

Entre los manifestantes está Jaime Roer, de 50 años y médico de familia en el centro salud de Guayaba, en el distrito de Carabanchel. Lleva allí nueve años y ha pasado por otros cuatro. La situación era parecida en todos y ha ido a peor, especialmente en las zonas de mayor carga asistencial, que son toda la periferia y el sur de la capital. “En 2023 se pactó que teníamos que ver 39 pacientes con un margen de cuatro más, es lo que se firmó y no se cumple. Todos los días vemos más, las plantillas no están completas, cada vez sin más centros de salud con sobrecarga”, se queja. Sobre las críticas del Gobierno regional a los paros, responde con convicción: “La consejera se contesta sola, si estábamos en la calle hace tres meses contra una ministra…”

Entre las reivindicaciones laborales está crear un nuevo modelo de carrera profesional abierto y permanente, esto es, un sistema que les permita ascender sin depender de convocatorias excepcionales. También que se reconozca la singularidad y responsabilidad que entraña su profesión con una diferenciación retributiva “adecuada”, que mejore la remuneración de las guardias, que todas las horas que trabajan tengan el mismo reconocimiento laboral y económico, o una mesa de negociación propia.

A lo largo de todo noviembre y diciembre, los médicos de Madrid saldrán a la calle, en unas protestas que coinciden y coincidirán —si nada cambia— con las del sector educativo madrileño, en huelga desde las etapas de infantil hasta la universidad. El Gobierno de Ayuso ha tildado los paros médicos y de los docentes de “huelgas políticas”, impulsadas, según ellos, desde la oposición de izquierdas para desestabilizar y generar el caos.

“No habrá paz en las calles’. Esa fue la consigna [por una frase que pronunció la portavoz de Más Madrid en la Asamblea, Manuel Bergerot] y eso es lo que estamos viendo, no solo con la huelga educativa, completamente política, sino también con el anuncio de la huelga sanitaria”, dijo el portavoz regional, Miguel Ángel García Martín, el día en que los médicos anunciaron los paros. Según el Ejectuvo autonómico, la huelga solo se mantiene en Madrid para propiciar un “otoño caliente”, que es la misma expresión que ha utilizado la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, para desacreditar a los profesores que se manifiestan. “Coro rociero”, llegó a llamarlos Ayuso.

Hernández responde que “los únicos que tienen esa visión política partidista son los políticos, de todo signo y de todo color”. Les ha pasado siempre, desde que comenzaron a manifestarse hace años, dice la secretaria general de Amyts. “En las protestas para conseguir un estatuto marco, contra el Ministerio de Sanidad [que lidera Mónica García, de Más Madrid] se nos ha tachado de derechas. En las manifestaciones para conseguir mejoras a nivel de la comunidad se nos ha tachado de izquierdas. Nosotros no miramos la afiliación de los médicos y facultativos afiliados a nuestro sindicato. Nosotros somos un movimiento profesional”, ha reclamado antes de que comenzara la concentración.

El comité de huelga también reclama mejoras específicas para los distintos sectores médicos. Para los residentes y tutores, mejoras salariales, que se reconozca la residencia en la carrera profesional, una mayor y mejor supervisión y mejores condiciones en todo el periodo de formación. En el caso de los profesionales de Atención Primaria, “agendas dimensionadas, límites de cupos, estabilidad en el centro y el turno asignados y el fin de la movilidad forzosa”. En el sector hospitalario, mejoras en las guardias, los descansos, la cobertura de plazas y las condiciones de las urgencias. Y en el ámbito extrahospitalario y el Summa 112, que se revisen los acuerdos laborales y se reconozcan las condiciones de trabajo específicas de estos servicios. Estas y otras reclamaciones las incluyeron en un “documento de máximos” que presentaron hace cuatro meses a la Consejería de Sanidad y sobre el que quieren negociar.

Madrid no es la única comunidad con paros convocados. La protesta de los médicos madrileños se une a las protestas del gremio en otras cinco autonomías, como Cataluña o la Comunidad Valenciana, dos regiones donde el pasado miércoles se inició una huelga indefinida para demandar, también, la reducción de la sobrecarga, el fin de las guardias de 24 horas y la mejora de las condiciones salariales. En Canarias llevan en huelga desde el 16 de octubre y en Andalucía y Castilla-La Mancha hay paros previstos a partir de este mes.

Hernández es crítica con la consejera de Sanidad y las acusaciones de electoralismo del Gobierno regional: “En la Comunidad de Madrid las huelgas han sido en espejo, han sido tanto hacia el Ministerio de Sanidad por el tema del estatuto marco como hacia quien lo desarrolla, que es el Servicio Madrileño de Salud, en este caso. Que la consejería no se haya querido dar por enterada y haya utilizado esto de una forma política partidista no es culpa nuestra”, añade.

En la solapa de la chaqueta lleva una gran pegatina roja que reza: “Stop guardias 24 horas”. Hace precisamente menos de 24 horas el Consejo de Ministros ha aprobado un real decreto para limitar a un máximo de 17 horas las guardias de los médicos residentes. Con ello actualiza las condiciones laborales de estos profesionales, algo que el Gobierno no ha podido hacer con el resto de los facultativos al estar regidos por el Estatuto Marco, una ley cuya tramitación decayó con la convocatoria electoral. Los 50 médicos madrileños han marchado desde la consejería hasta las puertas del Congreso de los Diputados, donde ha terminado la protesta a las once de la mañana. Los paros siguen.

Source: El País · Beatriz Olaizola

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