El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, han hablado este martes por teléfono con Vladímir Putin, en el primer contacto entre el presidente ruso y el líder de un país europeo aliado de Ucrania desde que el jefe de Estado francés, Emmanuel Macron, conversó con él en julio de 2025. Stubb ha calificado la conversación de “franca y sustancial” y ha recordado que Finlandia y Noruega son vecinos de Rusia. “Poner fin a la guerra requiere un diálogo directo”, ha añadido. Støre ha señalado que ambos subrayaron la importancia de una desescalada.
Putin les ha expresado que la paz solo es posible si se tienen en cuenta los intereses de Rusia “de forma plena e incondicional”, según el Kremlin, citado por Reuters. El presidente ruso ha acusado además a la UE y a la OTAN de prolongar el conflicto con sus “políticas de confrontación”, y los tres han abordado también la seguridad en el mar Báltico y el norte de Europa, según la agencia rusa TASS.
Helsinki ha precisado que Stubb y Store hablaron como líderes de sus países y no en nombre de Europa. Moscú ha acusado con frecuencia a los gobiernos europeos de alimentar la guerra al armar a Ucrania y negarse al diálogo directo, según Reuters. Zelenski ha hablado con ambos después de la llamada.
La mayoría de los líderes de Europa occidental han evitado hablar con Putin desde la invasión a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022, mientras que el presidente estadounidense, Donald Trump, sí ha mantenido conversaciones directas con él. Stubb y Store han llamado desde Helsinki, en consulta con Kiev, para transmitirle los mensajes de Ucrania antes de las negociaciones de paz previstas en Abu Dabi a principios de noviembre.
La conversación da continuidad a la reunión del 20 de octubre en Oslo entre Zelenski, Stubb, Store y el enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff. Stubb aseguró entonces que se habían identificado algunos “elementos de paz” que Witkoff presentaría a Putin al día siguiente en San Petersburgo. Tras ese encuentro, el Kremlin se mostró dispuesto “en principio” a retomar las negociaciones con Washington y Kiev en torno al 10 de noviembre, aunque el asesor presidencial Yuri Ushakov restó valor a las propuestas de Oslo, y Putin afirmó que las regiones ucranias anexionadas por Rusia son “territorio histórico de Rusia”.
El movimiento diplomático llega tras semanas de presión de Washington para que Kiev deje de atacar las refinerías rusas. El 11 de octubre, Trump anunció un “alto el fuego energético” que, según el ministro de Exteriores ucranio, Andrii Sibiga, Rusia violó nada más anunciarse. Según fuentes citadas por Reuters, Estados Unidos amenazó además con dejar de compartir la inteligencia de alerta temprana sobre lanzamientos de misiles. Ucrania denunció que estuvo tres días sin recibir esos avisos, algo que Washington niega. En la noche del 13 al 14 de octubre, las fuerzas ucranias sufrieron restricciones en Starshield, la versión militar de Starlink, que hicieron fracasar varias misiones con drones.
De fondo está el acuerdo que Trump anunció el 9 de octubre con Putin para importar diésel ruso y rebajar el precio del combustible antes de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre. Los precios se han disparado por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha paralizado el tráfico por el estrecho de Ormuz. Es la primera importación oficial de derivados del petróleo rusos en Estados Unidos desde las sanciones de 2022.
Source: El País · Reuters
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