El año pasado se hizo público el informe La inhumación tardoantigua del Hostalot-Ildum. Nuevas aportaciones, donde se daba cuenta de los análisis genéticos de una aristócrata germana, de finales del siglo IV o principios del V, enterrada en el yacimiento arqueológico de Hostalot (Vilanova d’Alcolea, Castellón). La mujer, según reconstruyeron expertos, se sintió morir y buscó refugio, junto a su séquito, en la mansio Ildum, una especie de hostelería de la época ¿La razón de su muerte? O fue atacada por bandidos que poblaban en aquellos momentos la zona o falleció por alguna incidencia en el camino. Pero. ¿quién la acompañaba en su largo y peligroso recorrido por Europa? Ahora, los expertos han encontrdo una nueva pieza de este apasionante puzle genético. Vino acompañada de su hermano, cuyo cuerpo ha sido encontrado a 725 kilómetros de distancia, en Mérida. La mujer, posiblemente, vino a casarse con algún noble local.

“Se trata”, dicen los autores del informe ―firmado por una treintena de expertos españoles, estadounidense, británicos y alemanes― de " la mayor distancia geográfica registrada hasta la fecha entre parientes de primer grado en el ámbito de la arqueogenética.

El siguiente caso conocido corresponde a dos individuos de la Edad del Cobre (3.000 y 2.200 a. C), hallados en el sur de Inglaterra, separados por solo cinco kilómetros. El hermano de la princesa germana fue enterrado en la necrópolis de Los Blanes (Augusta Emerita) y está datado entre los años 364–535 d. C.

Por su parte, el enterramiento de la mujer “de alto estatus incluía un ajuar funerario compuesto por un vaso de vidrio y dos alfileres de oro de tradición danubiano-póntica similares a los hallados en Los Blanes” en la tumba del hombre.

Ambos hermanos —probablemente inmigrantes de primera generación— presentaban, según los modelos analizados, un 100% de ascendencia relacionada con el Norte y el Centro de Europa). El hermano, además, portaba el linaje del cromosoma Y I1, típico de Chequia y Hungría.

Este hallazgo pone de relieve la gran movilidad de los grupos germánicos durante la Antigüedad tardía, así como la conectividad de las élites dentro de la península, favorecida por el funcionamiento continuado de las infraestructuras romanas que seguían disponibles. Poco después de la llegada de los dos hermanos, si no al tiempo, se producirían las invasiones godas, suevas, alanas y vándalas.

Los firmantes del informe destacan que “el hecho de que la hermana fuera enterrada en un establecimiento de acogida junto a una calzada sugiere que falleció mientras viajaba a través de la red viaria romana que conectaba dos de las principales ciudades de la Antigüedad tardía: Augusta Emerita y Tarraco. Fue inhumada con el máximo cuidado y respeto.

En ese momento, el sistema de comunicación romano seguía operativo en el noreste de Hispania durante el reinado del emperador usurpador Máximo (siglo V d. C.), lo que apunta a su implicación en una etapa temprana de la migración de los suevos, que convertirían Mérida en su capital.

Según la base Orbis, de la Universidad de Stanford, el trayecto recorrido por los hermanos habría requerido 24 días a pie o 14 días a caballo para individuos de alto estatus bien pertrechados para tan largo viaje.

Aunque se desconoce la ruta migratoria exacta, es posible que la hermana falleciera durante una migración inicial hacia el sur, mientras que su hermano continuó su camino hasta Augusta Emerita, donde finalmente fue enterrado; un análisis isotópico relacionado con la movilidad podría arrojar luz sobre este aspecto, indican los genetistas.

El informe acaba: “Su parentesco, cronología y lugares de hallazgo permiten documentar rutas de entrada en la península Ibérica —hasta ahora desconocidas— utilizadas por los grupos que protagonizaron las primeras migraciones a Hispania de este periodo”.

Source: El País · Vicente G. Olaya

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