Las elecciones de medio mandato en Estados Unidos han traído mucho. Muchos cambios. Mucha participación. Muchos demócratas. Muchos nuevos nombres. Pero, también, muchas, muchas mujeres. Gracias a la participación femenina, y gracias a las mujeres electas en sus cargos, muchas de ellas rompiendo techos de cristal, el mapa político de Estados Unidos ha cambiado.
Por primera vez, hasta 155 mujeres servirán en el Congreso de Estados Unidos. Hasta ahora, el máximo estaba en 152, en 2024. La cifra habla por sí misma, demostrando que son cada vez más mujeres las que quieren responsabilizarse de los asuntos del país y tomar sus riendas. Porque también va a haber 17 gobernadoras (14 demócratas y tres, republicanas) en los 50 Estados, es decir, algo más de un tercio; hasta ahora el máximo era de 14.
La ola de nuevos nombres en el panorama nacional es inmensa, y algunos además visibilizan a grupos que no siempre están bien posicionados en la política. La más conocida es, posiblemente, Gina Hinojosa, la nueva gobernadora de Texas, de 52 años, la primera demócrata y primera mujer al mando del Estado en algo más de 30 años. Pero Hinojosa es, además, la primera persona latina en gobernar este Estado donde los latinos son ahora la mayoría, con un 40,2% de la población (más que los blancos, un 39,8%, según datos del Brennan Center), que se ha duplicado desde el año 2000. De raíces mexicanas, ella y su llegada han ilusionado a una población que la recibió entre música country y pitidos de camionetas.
“Es un shock. Seguimos en shock”, reconoce llena de alegría Jean Sinzdak, directora asociada del Centro para las Mujeres y la Política Estadounidense (CAWP, por sus siglas en inglés), la organización líder en Estados Unidos en investigación y datos sobre la participación de mujeres en política, que afirma que los resultados han sido “como una apisonadora”. “Sabemos que las elecciones son cíclicas, había una posibilidad”, reconoce la experta. “Como todos en este país, tenemos una sensación de sorpresa por cuántas cosas han cambiado. Todavía estoy asimilándolo”, explica por teléfono a EL PAÍS.
Su asociación sigue haciendo recuento de datos, pero están realmente asombrados por la magnitud de la ola democrática —y demócrata— de las elecciones de medio mandato, y esperanzados por que tantas mujeres hayan logrado puestos de calado. Sinzdak habla específicamente de las mujeres latinas, de las que “al menos 26 servirán en el Congreso, cuando antes eran 21. Y podrían ser más″. También habrá 31 mujeres negras y tres nativoamericanas.
Primeras gobernadoras nativa y afroamericana
Todavía quedan carreras por cerrar, como recuerda la experta, pero los hechos están ahí. Además de Hinojosa, está Deb Haaland, de 65 años y demócrata de Nuevo México, que se convertirá en la primera gobernadora nativoamericana de la historia de su país. Descendiente de 35ª generación del pueblo Laguna, fue la primera nativa americana en servir en un gobierno federal, al convertirse en secretaria de Interior en 2020, con Joe Biden. Y, por supuesto, el de Keisha Lance Bottoms, la primera gobernadora afroamericana de todo Estados Unidos, tras su victoria en Georgia.
De hecho, la responsable de CAWP pone en valor el caso de este Estado. “En total 18 mujeres negras van a servir al país, federalmente, en distintas tareas. Antes eran 11. Y de esas 18, nueve son de Georgia. Eso ha sido muy impactante”, relata. “Hay toda una historia sobre récords rotos y sobre visibilidad, sobre la diversidad de las mujeres que prestan su servicio ante el Congreso y demás instituciones”, afirma la experta.
Georgia tiene un largo historial de lucha por los derechos civiles, y su comunidad femenina afroamericana ha apoyado la misma durante décadas; ahora, esas tareas a menudo invisibilizadas o en la sombra han ido mutando y creciendo hasta convertirse en exitosas carreras políticas. Lance Bottoms, de 56 años, fue alcaldesa de Atlanta, su ciudad principal, con medio millón de habitantes, entre 2018 y 2022, y esa posición también la ha colocado en un lugar aspiracional para miles de mujeres.
Una postura similar a la que tendrá ahora Nithya Raman en Los Ángeles, donde se ha proclamado la primera mujer originaria de Asia (en concreto de India, sudasiática) en ser alcaldesa de la localidad, precisamente tras Karen Bass, la primera mujer y la primera afroamericana. Nacida en 1981, Raman es también una de las alcaldesas más jóvenes al frente de una gran ciudad del país.
Cada vez más, las mujeres jóvenes están interesadas en política. “Sabemos que tienden a ser desanimadas o, al menos, a no ser animadas activamente a plantearse participar en política o a presentarse a unas elecciones, en comparación con los hombres jóvenes”, explica Sinzdak, para quien precisamente parte del reto es darle la vuelta a esa narrativa. Destaca la importancia de que las niñas y las jóvenes tengan modelos en los que fijarse, que normalicen que su representante ante el Congreso o quien gestiona su ciudad sea una mujer. Y también de que esa educación cívica sobre el funcionamiento de las instituciones, defienden desde CAWP, se imparta en las escuelas y llegue a niños y niñas de toda clase social y condición por igual.
Por ahora, la mayor parte de la información llega a través de redes sociales. De ahí que muchas de las mujeres en política utilicen sus redes para contar sus historias políticas o personales (o ambas entrelazadas). Es el caso de Alexandria Ocasio-Cortez, que recientemente ha querido narrar su proceso de congelación de óvulos. Un procedimiento personal, pero que tiene una gran importancia social y, por tanto, política, con ramificaciones como el retraso de la edad de maternidad o el coste de ciertos tratamientos sanitarios. La congresista demócrata podría apuntar a la Casa Blanca en 2028.
También está Ilhan Omar, congresista por Minnesota y refugiada somalí, recién reelegida en estas elecciones con una amplísima mayoría tras sufrir un diluvio de ataques de Trump; hasta que, hace un par de semanas, el Departamento de Justicia llegó a registrar su casa en Washington. Omar acumula casi dos millones de seguidores en Instagram, a los que no duda en hablarles de la importancia de “la compasión, la empatía y el valor” o frente a quienes se une a las tendencias virales del momento. Ahora ha arrasado en su distrito, con un 76,5% del voto.
Según Sinzdak, el hecho de que Kamala Harris fuera vicepresidenta y que buscara ser presidenta de la nación en 2024 también inspiró a muchas mujeres. Aunque no ha sido el primer caso. Como recoge el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericano, parte de la red Smithsonian, desde 1872 más de 200 mujeres han buscado una nominación a la presidencia, pero solo dos afroamericanas: Harris y Shirley Chisholm, que fue la primera congresista negra y en 1972 llegó a presentarse a las primarias para ser presidenta. Como ella, todavía hoy hay mujeres que deciden creer que es posible.
Source: El País · María Porcel
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