Los bomberos de Ávila miran por el cristal. Detrás del vidrio hay una cocina, un frigorífico, sillas y mesas. Todo nuevecito, envuelto en plástico, en un módulo prefabricado junto a unas duchas y vestuarios. Todo está listo dentro de la nueva estación, pero no pueden usar nada de eso. Así ha sido desde hace un año, porque la Junta de Castilla y León (PP y Vox) pagó la infraestructura, pero no los contratos de la luz ni del agua. “¡Es increíble!”, exclaman los brigadistas que coinciden en que es “un garaje de 420.000 euros”. Tampoco hay un hidrante donde cargar los vehículos y tiran de los de El Tiemblo, donde se encuentran perdiendo el tiempo. Estos ejemplos ilustran las quejas del gremio, que se siente desatendido y mal dirigido después de vivir el peor verano de su historia.
Como en tantas bases de la comunidad, estos bomberos se han acostumbrado a la precariedad. Han mejorado su parque provisional con estanterías, perchas, sillas y material. Un agente forestal, con quien se llevan muy bien, les ha cedido un generador para iluminar la instalación, pero no tienen espacio para entrenar ni diseñar estrategias. Esta vez critican las carencias desde un bar al que acuden a diario porque no tienen cocina ni comedor: “Poco pasa”, “el dispositivo se sostiene por inercia”, “podríamos pedir cobrar un poco más, pero nos centramos en tener condiciones dignas”, reclaman. Pero todo eso tiene consecuencias en el desempeño de su trabajo.
Hay camiones que se sobrecalientan y no pueden usarse. Este verano, cuando en lo alto de Burgohondo tuvo lugar el mayor incendio de la historia de España, hubo cuatro vehículos parados en El Tiemblo porque a mediados de julio aún no se habían distribuido entre las nueve cuadrillas de Ávila. Varias torres de vigilancia y cuadrillas estaban a medias. Es “difícil encarar así las llamas de 50 centímetros que de repente se hacen bolas de fuego”, reclama un bombero.
Uno de los vehículos que aparcan en El Tiemblo se quedó atrapado entre las llamas aquel 22 de julio, cuando el fuego comenzó a consumir 38.000 hectáreas en las montañas de Burgohondo. Un trabajador lo enseña: neumáticos lisos y parcheados por tornillos, una rueda pinchada, varias con boquetes y el panel de la bomba de agua derretido por el fuego. “Los camiones tienen el mantenimiento justo que podemos hacer con los medios y conocimientos que tenemos; las ruedas dan miedo”, explica el experimentado conductor del camión que ha pedido el anonimato por temor a las represalias. Además, critica que el día del incendio no tenía manguerista.
El bombero Jorge Nieto, del área de Medio Ambiente del sindicato Comisiones Obreras, afirma que “de 82 plazas de personal laboral de la Junta, 20 estaban sin cubrir cuando comenzó el incendio”. También critica que “faltaban mangueristas y conductores” y lamenta que, ante la falta de personal experimentado, se haya designado como “jefes de sector en incendios a trabajadores sin experiencia o directores en incendios menores”. Reprueba a la consejera de Medio Ambiente, María González Corral, quien destacaba en las Cortes que hubo “un ataque inicial adecuado y la incorporación de medios de manera continuada durante las primeras horas del incendio”. “La magnitud, la complicada orografía, la meteorología, el comportamiento extremo del fuego motivaron que, en determinados momentos, quedara fuera de la capacidad de extinción”, explicaba. Pero el sindicalista afirma que “le falta autocrítica”.
Nieto añade que Ávila es la provincia con más recursos conveniados con los ayuntamientos o la Diputación, de modo que el personal “que puede estar limpiando un jardín acaba combatiendo un incendio”. Además, alega que se han incumplido las jornadas con hasta 20 horas seguidas de labor y que las nuevas emisoras “son peores que las antiguas y tienen menos alcance”. El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP), se refirió a los incendios durante la presentación de los Presupuestos: “Producen tristeza, pero trabajamos para que cada vez tengamos una mejor prevención y para tener un operativo que responda ante una situación de esta naturaleza”. Pero quienes combatieron el peor incendio en la historia de España cuentan otra historia.
Los bomberos de Ávila analizan el peor verano de su historia: fallaron los recursos, faltaba personal y prevención y los responsables cometieron demasiados errores. Una compañera personifica los desaciertos en la coordinación. Relata que el fuego la atrapó el 22 de julio y, junto con sus 12 compañeros, intentó protegerse detrás del vehículo calcinado que hoy aparca en El Tiemblo. Pero las llamas la alcanzaron y le provocaron una quemadura de segundo grado en una pierna. Ningún alto cargo les contactó tras el accidente. Estuvo de baja varias semanas y, al volver, se enfrentó a un nuevo episodio de la descoordinación.
El domingo 4 de octubre, ella y su grupo volvieron a quedarse atrapados en el monte durante la realización de trabajos preventivos, esta vez entre el granizo y un diluvio previsto por la alerta amarilla que los jefes obviaron. Otra vez fueron rescatados, pero lamenta que sus superiores los arriesguen por desconocimiento. Expresa que su madre tenía razón cuando le dijo: “Algún día te va a pasar algo”, pero ella se defiende y explica que quizá no debían estar allí y que se debían haber tomado decisiones antes. Su contrato vence pronto y, a pesar de todas las inconsistencias, va a opositar a las brigadas de la Junta porque son algo más estables que las subcontratadas.
Varios brigadistas de Ávila quieren jubilarse, pero chocan con el sistema. Uno de ellos ha solicitado tres veces los certificados para adelantar la edad de su retiro, pero las tres veces se lo han negado: “Una porque no daba tiempo, otra porque no cumplía los requisitos y la tercera porque era en otro lado”. “Igual no me corresponde, aunque creo que sí porque llevo 36 de mis 65 años en esto”, reflexiona. De habérselo tramitado, hubiera esquivado este verano infernal, asegura, aunque se corrige de inmediato. Sabe perfectamente que hubiera ido como voluntario.
Source: El País · Juan Navarro
At a glance
- Topic
- World
- Country
- 🇪🇸 ES
- Publisher language
- ES
- Added to Allnira