El premio Nobel de la Paz Juan Manuel Santos y el exministro de Asuntos Exteriores de Israel Shlomo Ben-Ami han conversado este martes en el foro World in Progress, organizado por el grupo PRISA en Barcelona, sobre un asunto tan urgente como líquido: la paz en el mundo. Después de que el Gobierno colombiano, que lidera Abelardo de la Espriella, cuestionara ante el Consejo de Seguridad de la ONU el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC, ambos han salido a defenderlo. Ben-Ami, por elevación, al ponerlo como un ejemplo de lo que tendría que hacer el primer ministro Benjamín Netanyahu con Palestina: “Ha de tener el mismo coraje que hemos visto en Colombia”. Santos, como su artífice: “Hay políticos que no es que estén en contra de la paz, sino que quieren mantener su pedacito de poder”, ha lamentado.
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La paz en un mundo de conflictos con Juan Manuel Santos y Shlomo Ben-Ami
El expresidente colombiano ha recordado que en pocas ocasiones en su historia el Consejo de Seguridad ha sido tan unánime como en las sucesivas aprobaciones de las misiones de verificaciones sobre el proceso de paz colombiano. La última, precisamente, fue renovada el pasado día 30, pese a las críticas del embajador colombiano Mauricio Gaona. “¿Cómo describe a un embajador que llega, se sienta ante el Consejo y les dice a sus miembros que todo lo que han hecho en estos últimos diez años no sirve?“, se ha preguntado Santos, calificando de ”torpeza" el movimiento de Gaona y la apuesta del Ejecutivo de De la Espriella por cuestionar el proceso de paz.
Ben-Ami, de hecho, ha puesto sobre la mesa la ironía de que Santos fuera quien aprobara el acuerdo de paz con las FARC, pero hayan tenido que ser otros los encargados de implementarlos. Una situación similar a la que se tuvo que enfrentar Netanyahu con la hoja de ruta que dejó Ariel Sharon. El Nobel de la Paz de 2016 ha lamentado que sus tres sucesores en Colombia no le hayan pedido consejos sobre la paz. Iván Duque intentó reducirlos, pero el Congreso se lo impidió; Gustavo Petro sí le comentó su iniciativa de Paz Total que Santos ha calificado de fracaso (buscaba negociar con todos los grupos al mismo tiempo) y, finalmente, De la Espriella no lo ha ni pedido.
“Hay políticos que no es que estén en contra de la paz, sino que quieren mantener su pedacito de poder”, ha lamentado el expresidente. Un ejemplo es, a su juicio, que el fracaso de los planes de Petro ha sido utilizados también en su contra. “Los contrarios del acuerdo de paz con las FARC comenzaron a decir que la inseguridad por las bandas criminales que se fortalecieron con la Paz Total había sido producto del Acuerdo de Paz, cuando era todo lo contrario”, ha afirmado.
De manera inédita, Santos ha revelado el peso que Ben-Ami tuvo en su decisión de apostar por la paz en Colombia después de haber sido ministro de Defensa de Álvaro Uribe, un proceso en el que, según la ONU, el 85% de los casi 14.000 guerrilleros firmantes siguen vinculados a algún programa de reincorporación e implicó que pudieran concurrir a las elecciones.
Recordó consejos específicos sobre la necesidad de negociar o no con un alto al fuego entre las partes y ha recordado un momento clave durante un encuentro de ambos en París. “Shlomo me dijo: ‘yo sé el dilema al que te estás enfrentando, sé lo difícil que es. Pero haz el siguiente ejercicio. Ponte al frente de tu tumba y mira para atrás y hazte la siguiente pregunta. ¿Si yo hubiese tenido el coraje de iniciar un proceso de paz y hubiese sido exitoso, cuántas vidas no habría salvado?’ ¿Si no tomaras ese riesgo te irías a esa tumba tranquilo?‘ Ese argumento fue decisivo“, ha contado.
El exministro de Asuntos Exteriores de Israel ha puesto el coraje de su amigo como un ejemplo para abordar precisamente lo que pasa en su país y cómo debería Netanyahu resolver el sudoku de buscar la paz, pero defendiendo la soberanía: “Ha de tener el mismo coraje que hemos visto en el caso de Colombia, una paz surge de un encuentro entre la madurez de las condiciones y el liderazgo”, ha dicho.
“En el caso de Colombia, lo que se hizo es crear las convicciones, porque no existían”, ha añadido, recordando cómo se tuvieron que convencer a los militares y a la opinión pública de la necesidad de la paz con las Farc. “En el caso de Israel l o que se requiere es un líder visionario y que tenga la brutalidad necesaria para enfrentarse a temas que perfiles soft no han podido, como por ejemplo, desmantelar asentamientos [de colonos en territorio palestino]. Con todo el respecto que uno puede tener por [Isaac] Rabin, él nunca llegó a desmantelarlos. Lo hizo fue Sharon”, ha remachado.
Source: El País · Camilo S. Baquero
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