Tres números y una letra abrieron la negociación en un mensaje privado: 135K. Eran los 135.000 dólares que Silvia Zhang, una empresaria de Los Ángeles, ofreció en 2023 a Tronderrica James, una mujer de Nevada, por gestar al hijo que, según le aseguró, no podía dar a luz por ningún medio. Más tarde, una asistente de una agencia de vientres de alquiler le dio más información: “Son una pareja de chinos que buscan su bebé milagro”. Un contrato selló el acuerdo.
Poppy, como llamaron a la bebé milagro, nació en un hospital de Las Vegas en febrero de 2025, mientras la mujer que había alquilado su vientre se debatía entre la vida y la muerte. James no sabía que la pequeña terminaría en una mansión de Arcadia, rodeada de miseria. Se convertiría en la más pequeña de las 21 víctimas rescatadas por las autoridades. Tenía apenas dos meses cuando trabajadores sociales se llevaron a todos los niños que vivían con Zhang y su pareja, Guojun Xuan, acusados de someterlos a un estricto régimen disciplinario que incluía golpizas tan severas que uno de los menores acabó en el hospital.
Poppy, que ahora tiene un año y ocho meses, y los demás niños permanecen bajo la protección de una agencia del condado de Los Ángeles. Zhang y Xuan están en la cárcel desde su arresto a principios de mes y enfrentan cargos por maltrato infantil que podrían mantenerlos tras las rejas durante más de una década. Ambos se han declarado inocentes. Un juez les impuso una fianza de 20 millones de dólares considerando sus altos ingresos.
Pero el caso no termina ahí: el FBI lleva una investigación paralela a la del Gobierno local enfocada en otros posibles delitos, cuyos detalles aún no han sido revelados.
“Me resulta sumamente repugnante que las mismas personas que se presentaron ante mí diciendo que deseaban formar una familia y tener un ‘bebé milagro’ ocultaran información devastadora que habría cambiado, de forma fundamental, mi decisión de gestar a su hija”, dijo James en una declaración escrita enviada a EL PAÍS. “Describiría mi experiencia con Silvia Zhang y Guojun Xuan como una de las traiciones a la confianza más perturbadoras que jamás he vivido”, agregó.
Las autoridades aún investigan si Zhang y Xuan son los padres biológicos de los 21 niños que vivían en su lujosa residencia de nueve recámaras. Al menos 14 de ellos nacieron mediante vientres de alquiler. “Este caso no tiene precedentes. Es horrible”, declaró el fiscal del condado, Nathan J. Hochman, en una conferencia. “Esta casa solo puede ser descrita como ‘la casa de los horrores’”, aseveró.
La acusación, de 15 páginas, menciona a cuatro madres subrogadas que dieron a luz a cinco bebés a cambio de pagos de entre 45.000 y 135.000 dólares. Una de ellas es Tronderrica James, a quien los fiscales identifican con las iniciales T.J.
Los acusados reclutaban a mujeres de todo el país con el argumento de que deseaban formar una familia. Algunas descubrieron, cuando ya llevaban varios meses de embarazo, que sus clientes tenían tantos hijos en casa que apenas podían atenderlos. Un ejército de niñeras y la mirada vigilante de 32 cámaras ayudaron a la pareja a imponer su cruel sistema de castigos, según la Fiscalía.
“Yo no acepté participar en la llamada ‘casa de los horrores’”, declaró James a este periódico. “Acepté ayudar a traer un ‘bebé milagro’ a este mundo”, enfatizó.
El milagro de Poppy
Todo era felicidad cuando se hacían los preparativos para que Poppy viniera al mundo. Al menos, así lo creía la mujer que alquiló su matriz.
El contrato que formalizó el acuerdo se firmó en marzo de 2024. En el documento, Xuan se comprometió a aportar el esperma. La inseminación se realizó en junio de ese año en una clínica de fertilidad de Encino, un acomodado vecindario del norte de Los Ángeles. La mujer recibió un anticipo de 8.500 dólares, según la demanda que ella y su esposo, Travis James, presentaron ante un tribunal federal de Los Ángeles, en la que alegan ser víctimas de fraude y daño emocional.
La negociación con James, el seguimiento del embarazo y las comunicaciones se realizaron a través de Mark Surrogacy Investment, una agencia registrada en el domicilio de la mansión de los acusados y que operó desde 2021. Xuan figuraba como director ejecutivo y Zhang, como gerente. James descubriría esos vínculos meses después, mientras investigaba a la pareja para preparar la demanda.
El Gobierno federal de Estados Unidos no regula los vientres de alquiler; cada Estado cuenta con sus propias leyes sobre esta práctica. El proceso requiere un contrato legal entre los futuros padres y la madre gestante, quien se somete a un procedimiento de fecundación in vitro. California tiene una de las tasas más elevadas de nacimientos por medio de este tipo de acuerdos.
El caso de Arcadia expone las zonas grises de una actividad que aún plantea importantes desafíos regulatorios. Esta investigación en particular se ha complicado porque los acusados operaban sus propias agencias, aunque mintieron al ocultar sus vínculos con ellas. Ni siquiera está claro si la relación entre Xuan y Zhang era sentimental o como socios.
Sigue siendo un misterio cómo esa mansión de Arcadia terminó llena de niños. Mitchell Krems, abogado de la pareja, declaró a ABC que sus clientes solo querían formar una familia numerosa. “Está siendo sometido a un escrutinio injusto por tener tantos hijos. No existe ninguna ley que prohíba tener todos esos hijos”, afirmó el litigante.
La ilusión por la llegada de Poppy comenzó a desvanecerse muy pronto. En julio de 2024, Zhang parecía poco interesada en saber cómo avanzaba el embarazo. “¿Hablan ustedes alguna vez con Silvia? Me parece un poco extraño que nunca responda. Ayer le envié los latidos del corazón y no he recibido ninguna respuesta”, escribió James a una representante de la agencia Mark.
Tiempo después, Zhang le hizo llegar un breve mensaje a través de la asistente: “Me alegra saber que el bebé está bien”, se lee en la demanda.
Después vinieron las excusas para justificar su distancia: que estaba “muy enferma”, que los mensajes privados se le perdían y que en verano “estoy muy ocupada”. Sin embargo, aseguró que esperaban con ansias a Poppy: “Estamos muy felices; no vemos la hora de que llegue nuestro bebé”.
James le respondió con un mensaje directo en el que le advirtió que dejaría de compartir información sobre el embarazo: “Me duele mucho que nunca me respondas, especialmente cuando intento compartir contigo momentos tan importantes como este. No me creo eso de que estás ‘demasiado ocupada’ para tu propio hijo”.
“Estuve al borde de la muerte”
La indiferencia de Xuan y Zhang llegó a su punto máximo la madrugada del 21 de febrero de 2025, cuando Poppy nació en un centro médico de Las Vegas. Ninguno de los dos estuvo presente en el parto, pese a lo acordado en el contrato. Según la demanda, solo dejaron una instrucción precisa al personal del hospital: que se hiciera cargo de la bebé inmediatamente después del nacimiento y no permitiera que James se acercara a ella ni se despidiera.
“Me sometieron a una cesárea de urgencia, sufrí una hemorragia grave y un choque hipovolémico, y perdí el conocimiento durante la recuperación. Estuve realmente al borde de la muerte y necesité intervenciones para salvar mi vida. Todo esto ocurrió frente a mi esposo y nuestro hijo, que entonces tenía seis años”, contó James en la declaración enviada a este periódico.
Dos fotografías son los únicos recuerdos que conserva la familia de Poppy. En una, un médico colocó a la recién nacida detrás de James mientras ella se recuperaba en una habitación del hospital. En la otra, su esposo sostiene a la bebé en sus brazos. No volvieron a verla.
“A pesar de las circunstancias que rodearon su nacimiento, sigue siendo un ser humano al que ayudé a traer a este mundo. Esperamos sinceramente que esté a salvo, sea amada y esté protegida”, comentó James.
Las habitaciones de la tortura
Cuando Poppy llegó a la mansión del horror, la situación era insostenible. Por fuera, la suntuosa residencia en Arcadia —un suburbio de familias adineradas ubicado a 25 kilómetros al noreste de Los Ángeles— era un palacio a la altura de Xuan, empresario al frente de varias compañías y dueño de una fortuna que, según el Gobierno, asciende a 100 millones de dólares.
Por dentro, sin embargo, era el infierno de 21 niños sometidos a una educación de rigor casi militar.
Tres habitaciones de la casa habían sido acondicionadas como “centros de aprendizaje”, donde los mayores debían permanecer sentados en pupitres durante varias horas al día, bajo la mirada vigilante de sus cuidadoras. A quienes incumplían las reglas, los golpeaban sin contemplaciones. Tenían palos destinados específicamente a castigarlos. Según la acusación, las agresiones más habituales incluían golpes en la cabeza con la mano abierta, bofetadas y zapatazos. La indicación era no dejarles marcas en el cuerpo.
“Fueron sometidos a un abuso horrible”, declaró en una conferencia Robert Luna, sheriff del condado de Los Ángeles, que encabezó la investigación.
Poppy llevaba 72 días en la mansión cuando, el 4 de mayo de 2025, una de las niñeras, Chunmei Li, golpeó con tanta fuerza en la cabeza a uno de los pequeños, Walter, que le provocó una herida grave. No encontraron la manera de atenderlo en casa. Dos días después, no tuvieron más remedio que llevarlo a un hospital, donde el personal médico desconfió de la versión de que el niño se había caído de una cama mientras estaba bajo la supervisión de un adulto.
Li enfrenta cargos de abuso infantil con lesiones corporales graves. La mujer se encuentra prófuga y se cree que se esconde en China.
Al día siguiente de aquella visita al hospital, policías de Arcadia registraron cada rincón de la residencia y decomisaron las grabaciones de las cámaras de seguridad, que se convertirían en pruebas del maltrato infantil. “Lo que descubrieron aumentó aún más las preocupaciones”, dijo el sheriff Luna.
En los videos aparecían agresiones recientes contra un niño con un zapato; en otras grabaciones se escuchaban los llantos de menores que presuntamente habían sido golpeados en una habitación sin cámaras. También quedó registrado cómo les quitaban la ropa para revisar si tenían marcas de las golpizas.
El destino incierto de Poppy
“Sentí un malestar físico. ¿Pero qué clase de gente tan enferma es esta?”, recuerda James que pensó al conocer los detalles del caso. La investigación que ella emprendió también reveló que Silvia Zhang dirigía otras dos agencias de vientres de alquiler que operaban en Los Ángeles: Hope Surrogacy y Future Spring Surrogacy. Ahora están bajo la lupa de los investigadores.
El día del operativo, en mayo de 2025, los 21 niños quedaron bajo la tutela de una agencia del condado de Los Ángeles. Tuvieron que pasar 16 meses para que la investigación desembocara en la detención de Xuan y Zhang el pasado 6 de octubre.
Antes de que eso ocurriera, James les envió un correo electrónico a ambos: “Expliquen por qué se identificaron de forma engañosa” y “díganme la verdad sobre lo que pasó con la bebé que llevé en mi vientre”.
La respuesta, recibida al día siguiente, no la dejó tranquila. “Te puedo decir que Poppy está segura, saludable y bien cuidada. Esta situación es compleja y emocional para todos los involucrados”, escribió una empleada de la agencia Mark en un correo electrónico que es parte de las pruebas en la demanda de James.
Por ahora, el futuro de Poppy y de los otros 20 niños sigue siendo incierto. Las autoridades mantienen en secreto el lugar donde se encuentran los menores mientras avanzan los procesos penales contra Xuan y Zhang.
“Mi mayor preocupación sigue siendo el bienestar de los niños”, dice James, quien asegura que piensa constantemente en Poppy y le ruega a Dios que esté bien. “Ellos merecen seguridad, estabilidad, dignidad y amor. No quisiera que los recordaran como el ‘daño colateral’ que nos ha llevado a esta situación”.
Source: El País · Isaías Alvarado
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