Ya moneda corriente en Argentina, Javier Milei logró impresionar en España con el despliegue de su estilo habitual: insultos para periodistas, políticos y adversarios ideológicos. Se ensañó especialmente con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a quien calificó de “impresentable dictador”, “corrupto” y “autoritario Pedrito”. Sánchez, preparado para sacar rédito de su antagonismo con el ultra, le devolvió las provocaciones con una alusión particularmente irónica. “Aprovechando que voy en el coche, camino de Burgos, para escuchar este temazo argentino. ¡Me encanta!”, escribió en sus redes sociales. La canción elegida fue Fanático, de la cantante argentina Lali Espósito, convertida en una suerte de himno de oposición al presidente argentino.

El punto de inicio de la pelea de Milei con la artista pop de 35 años se remonta a agosto de 2023. “Qué peligroso, qué triste”, escribió Espósito en X después de las elecciones primarias en las que La Libertad Avanza, el partido de Milei, quedó como gran candidato a convertirse en gobierno. Aquel comentario inauguró una catarata de hostilidades contra ella, que pronto desbordó las redes sociales y se convirtió en una de las disputas más persistentes entre el presidente y una figura de la cultura popular.

Afecto a poner apodos, Milei la bautizó “Lali Depósito”, en alusión a supuestos pagos recibidos por parte del kirchnerismo por sus shows, que nunca se acreditaron. Sus seguidores difundieron sin descanso memes realizados con inteligencia artificial que la mostraban, por ejemplo, escapando con bolsas de dinero de un territorio poblado de niños hambrientos. Imágenes que el presidente se encargó de amplificar. “Si querés agredir, tenés que estar limpio. Si sos un parásito que vivió chupando de la teta del Estado, estás en problemas”, le dedicó en una entrevista radial.

Durante un tiempo, Espósito se replegó y evitó alimentar la confrontación. Pero luego, siguiendo el consejo del también cantautor argentino Fito Páez, decidió responder sin salirse de su campo de batalla, el arte. En septiembre de 2024 publicó Fanático, un adelanto de su disco No vayas a atender cuando el demonio llama, lanzado en abril de 2025.

La letra juega con la obsesión de un admirador de la artista y el absurdo de que alguien que asegura no registrarla le dedique una atención exagerada. “Te encanta hacer como que no tenés idea quién soy/ Y sé que tenés un póster mío en tu habitación”, arranca, para descargar en el estribillo: “Viene a buscarme, se come mis sobras/ Lo tengo encima, parece mi sombra”. La alusión a Milei nunca tuvo una confirmación explícita, aunque resultó evidente. En el videoclip aparece un hombre de patillas prominentes, campera de cuero y gestos coléricos, una figura difícil de separar de la imagen pública del presidente.

La campaña promocional también tuvo su cuota de ironía. En los afiches del lanzamiento, Lali aparecía con el rostro vandalizado: los ojos tachados, bigotes, dientes ennegrecidos y signos de pesos dibujados sobre la imagen. Una caricatura de la cancelación que, en lugar de ocultar las marcas del ataque, las convertía en parte del espectáculo.

La canción tardó poco en salir de las plataformas y comenzó a sonar en manifestaciones callejeras de todo tipo: la marcha del Orgullo, convocatorias en defensa de la educación, la salud o los derechos de las personas con discapacidad. Todos aquellos que se sintieron agredidos por las políticas de Javier Milei encontraron en esa pieza una vía de catarsis colectiva, una melodía eléctrica con la que saltar y expresar su bronca.

Espósito, que comenzó su carrera siendo una niña en las telenovelas juveniles de Cris Morena durante los años noventa, alcanzó con el enfrentamiento con Milei una nueva dimensión de popularidad. En 2025 llenó cinco veces el estadio de Vélez y en 2026 sumó tres conciertos en River Plate. Fueron ocho estadios agotados y, en cada espectáculo, Fanático resultó el pico de efervescencia, el momento del pogo mayor. Respaldada por una multitud, la artista incluso subió la apuesta sobre el escenario con una imitación de la pose habitual del presidente para las fotos: pulgares hacia arriba y la boca en trompita.

La música de Espósito continuó su derrotero, convirtiéndose incluso en un motivo de acicate dentro del gabinete libertario. En septiembre pasado, la senadora Patricia Bullrich, exministra de Seguridad de Milei y figura saliente del Gobierno del ultra, generó revuelo político tras publicar un video en su cuenta de X tarareando otra canción de Lali Espósito, No me importa, en un gesto que se leyó como un mensaje en medio de tensiones internas.

A lo largo de los últimos años, Milei fue consultado varias veces por Espósito, lo que permite registrar un cambio en el tono. De la hostilidad abierta y los insultos, pasó a señalar sus diferencias musicales —en relación con su preferencia por la ópera o los Rolling Stones— para terminar con un vuelco rotundo. “¿Cuál sería el problema de que escuche a Lali? Para mí no sería ningún problema”, dijo hace un mes, cuando la periodista Marcia Frisciotti, de Canal 13, lo consultó sobre el uso que hizo Bullrich de la banda sonora de Espósito. “Me parece una tontería mayúscula politizar el arte —siguió—. Es más, luego de la polémica escuché algunos temas y me gustaron”.

Ya consagrada como la pieza musical del antimileísmo, Sánchez, que también ha sido un blanco sistemático de los dardos de Milei en los últimos años, echó mano de Fanático. Con pocas palabras y una canción, buscó asestar un contragolpe preciso. Como si dijera, con sorna, ¿por qué estás tan obsesionado conmigo?

Source: El País · Delfina Torres Cabreros

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