El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, cuestiona la propuesta del ministro de Transportes, Óscar Puente, y es partidario de mantener el servicio de la línea de alta velocidad entre Barcelona y Madrid, mientras se haga la renovación que hace falta en la infraestructura. Tras el grave accidente de dos trenes en Urda, la semana pasada, y aún con el siniestro de Adamuz reciente en la memoria, Puente planteó la posibilidad de que la revisión profunda de la línea Madrid-Barcelona se haga con el tráfico totalmente interrumpido, porque así los trabajos serían más rápidos. Illa, en cambio, ha dicho que las obras deberían interferir lo menos posible en el servicio para los pasajeros, siempre que se priorice la seguridad.

Las obras en el enlace de alta velocidad Barcelona-Madrid son una intervención que ya estaba prevista y fijada para 2027 pero el ministro de Transportes ha abierto la puerta a variar la manera cómo se hacen. Corte total para evitar que la convivencia con el paso de los trenes alargue los trabajos. Este corte, de producirse, podría variar entre los 12 y los 24 meses. Illa, en cambio, en una entrevista en la Cadena SER, ha señalado que, hasta ahora, se han podido hacer compatibles las inversiones con “afectar el servicio lo menos posible”. “El ministro abrió una reflexión diciendo que en otros países lo hacen de otro modo”, ha añadido el president. Según Illa, hay que hacer las renovaciones “cuando tocan” con criterios de “máxima seguridad” y afectando el servicio “el mínimo posible”.

En Cataluña, el Colegio de Ingenieros de Caminos acepta que las obras convienen, pero reclama que no bloquee “completamente” un corredor ferroviario que cubre una demanda de más de 40.000 viajeros diarios. “Si cierras la línea, las harás (las obras) más rápido, pero con la trascendencia y la ocupación que ha tenido durante estos años, no sé si podemos permitirnos cerrarla completamente”, dijo el viernes en una atención a los medios el decano de la institución, Pere Calvet.

Puente es consciente de que el plan es controvertido: “Habrá contestación si tomamos esa determinación”, asumió, en alusión a la posibilidad de detener el tráfico durante meses mientras se renuevan los 600 kilómetros de línea. “Pero quizás es más prudente cortar y pasar de cinco años a 24 o 12 meses de obras privando de servicio a los ciudadanos”. La línea Madrid-Barcelona, segunda en entrar en operación en España tras la que la enlaza la capital con Andalucía (el tramo entre la capital y Lleida fue abierto en 2006), es la más utilizada de la red de alta velocidad y la de mayor densidad de trenes en circulación. En ella operan en competencia Renfe, Iryo y Ouigo.

La patronal Pimec avanza que tampoco ve clara la medida. “Defendemos la necesidad de renovar la infraestructura y garantizar un servicio fiable, pero cualquier actuación tiene que tener en cuenta el impacto sobre la movilidad de las personas y la actividad empresarial”. La entidad representante de la pequeña y mediana empresa exige que “las decisiones se tomen con planificación, diálogo con los agentes económicos y con alternativas que preserven la conectividad entre Madrid y Barcelona”.

Source: El País · Marc Rovira

At a glance

Topic
World
Country
🇪🇸 ES
Publisher language
ES
Added to Allnira