El párroco de la Diócesis de Ourense aprovechó el momento en que sus dos sobrinas se preparaban para la Primera Comunión para inaugurar un infierno de abusos que fue ganando intensidad y se prolongó en ambas durante años. El fiscal del caso pide ahora un total de 29 años de prisión e inhabilitación para cualquier actividad, remunerada o no, que tenga que ver con menores para este religioso que se valió de su parentesco y su ascendencia moral y religiosa sobre las pequeñas para violarlas de todas las maneras posibles durante unos ocho años.
Además, señala a la diócesis gallega, que apartó cautelarmente al cura hace tres años, como responsable civil subsidiaria para el pago de las indemnizaciones que reclama, hasta una suma de 260.000 euros: 150.000 para la mayor de las víctimas y 110.000 para la pequeña, por daño moral, psíquico, secuelas y perjuicios personales derivados de los hechos. La Fiscalía recalca la importancia de que el juicio al sacerdote se celebre a puerta cerrada por la índole de los delitos que se enjuician, contra la libertad sexual, para proteger “la intimidad y la dignidad” de las víctimas y su familia y para “no coartar sus testimonios”. Ambas mujeres, recuerda el fiscal en su escrito de acusación, “sufren por los hechos trastorno por estrés postraumático, y la divulgación este este juicio tendría un efecto perjudicial para la salud”.
El procesado es tío paterno de sus víctimas. Desde junio del año 2000, “guiado por un propósito libidinoso”, relata la Fiscalía de Ourense, “aprovechó su relación familiar directa con las menores, la confianza depositada en él por el entorno familiar, su ascendencia personal, religiosa y moral sobre las perjudicadas”, de “corta edad”. De la mayor de las sobrinas abusó entre los 8 y los 17 años. De forma “reiterada y progresiva” perpetró sus delitos en los domicilios familiares y en dependencias religiosas, donde se aseguraba poder “generar situaciones de aislamiento o especial confianza con la menor”. Allí, el acusado fue ganando terreno. Primero la sometió a tocamientos de sus zonas íntimas, la desnudó y acabó violándola desde aproximadamente los 12 años “por distintas vías: vaginal, anal, y bucal”. “Todo ello”, describe el fiscal, “de forma reiterada, en distintos episodios y lugares”, siempre “prevaliéndose de su superioridad física, familiar, moral y religiosa, y utilizando intimidación, amenazas graves y mecanismos de sometimiento psicológico para vencer cualquier resistencia o intento de oposición de la víctima”.
A partir de, al menos, el año 2004 y hasta 2009, también desde que la otra sobrina cumplió los ocho años y hasta que tuvo unos 13, el religioso católico empleó la misma táctica con ella. Valiéndose de la edad de la niña y de la “posición de especial influencia que ocupaba dentro del entorno familiar” sus delitos fueron ganando intensidad. El fiscal destaca que la menor “carecía” todavía “de capacidad real para comprender plenamente el significado de los hechos y para oponerse eficazmente a ellos”. La progresión de sus agresiones fue semejante a la sufrida por la sobrina mayor, hasta que el cura también logró penetrar a la pequeña “de forma reiterada”.
Por el delito continuado cometido sobre la primera víctima, la acusación pública reclama 15 años de prisión con inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena. También pide que se le imponga la prohibición de acercarse a menos de medio kilómetro de la mujer o comunicarse con ella durante un plazo de 10 años de libertad vigilada superior al tiempo de prisión impuesto. Por las agresiones reiteradas en el tiempo contra la más joven de las sobrinas, el fiscal de Ourense reclama una pena de cárcel de 14 años junto a la inhabilitación absoluta y la misma prohibición de acercarse o relacionarse con su víctima durante una década. Además, exige que la condena dicte la “inhabilitación especial para cualquier profesión, oficio o actividades, sean o no retribuidas, que conlleve contacto regular y directo con personas menores de edad, por un tiempo superior en 20 años” después de estar entre rejas. Su ADN deberá incluirse en las bases de datos de las fuerzas de seguridad del Estado como autor de delitos sexuales.
EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es. Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es.
Source: El País · Silvia R. Pontevedra
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