Dos semanas después de que arrancara su investigación sobre la novela de David Silva Rojas, Donde el agua trabaja, ganadora del I Premio Internacional de Narrativa breve Almadía-Ventosa Arrufat, el sello editorial mexicano da por concluidas sus pesquisas. “La editorial reitera su confianza en David Silva Rojas y mantiene el fallo”, explican desde Almadía en un comunicado hecho público este viernes. El pasado 26 de octubre, el mismo día en que estaba prevista la presentación de la novela en Madrid, la revisión de la obra en Pangram, uno de los detectores mejor valorados de texto producido por máquinas, reveló que la obra contenía un 99% de texto generado por una IA. Las bases del concurso, dotado con 20.000 euros, que ganó la obra de David Silva Rojas estipulaban que cualquier novela generada total o parcialmente con IA quedaría descalificada.

La presentación en Madrid fue cancelada, el autor se marchó sin dar explicaciones (unos días después difundió un comunicado en el que negaba haber usado IA) y la editorial decidió abrir una investigación, aunque explicaron a este periódico que en ningún momento del proceso habían sospechado del autor. Ahora afirman: “La revisión se llevó a cabo a partir de los materiales aportados por el autor sobre el proceso de escritura de la novela. David mantuvo en todo momento una actitud abierta y disposición para colaborar, atender las preguntas de la editorial y aportar la información solicitada”. Y añaden: “Almadía fundamentó su juicio en criterios humanos, a partir del conjunto de la información examinada, su relación con la obra y las distintas conversaciones sostenidas con tecnólogos, abogados y peritos lingüísticos durante el proceso”.

La editorial, en cuyo comunicado no dice expresamente que la novela no haya sido escrita con IA, no aporta documentos de las investigaciones que la han llevado a reiterar su confianza en el autor y “mantener el fallo” del premio. EL PAÍS ha solicitado esa información a la editorial y esta ha rechazado aportarla, respondiendo: “Realizamos una investigación basada exclusivamente en el criterio humano, cuyos resultados no nos dieron motivos para cuestionar la autoría de la obra. No vamos a contribuir a alimentar una dinámica de sospecha y persecución. Por nuestra parte, no tenemos más declaraciones al respecto”.

El software Pangram, con el que EL PAÍS examinó la novela de David Silva Rojas Pangram, divide el texto en tramos y clasifica cada uno como “humano”, “asistido por IA” o “generado por IA”. El 99% detectado en Dónde habita el agua no es una probabilidad. Pangram se entrenó solo para distinguir textos humanos y sintéticos. Encuentra patrones que el cerebro humano no percibe. Aunque haya señales gramaticales y sintácticas que pueden verse con el ojo humano, muchas otras no. Desde Almadía aclaran: “Entendemos que las dudas sobre una novela premiada tienen interés periodístico y deben examinarse con seriedad. También creemos que los resultados de una herramienta de detección no bastan por sí solos para dar por demostrado cómo se escribió una obra”. La editorial concluye: “El uso de la inteligencia artificial como herramienta de detección ha abierto un debate en el mundo editorial. Por nuestra parte, preferimos seguir confiando en el criterio humano”.

Source: El País · Andrea Aguilar, Jordi Pérez Colomé

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