Lo que parecía imposible en la campaña de las últimas elecciones generales, cuando el PP se esforzó en mantener distancias con Vox, ha sucedido ahora, en la batalla decisiva del 29 de noviembre. Los populares han alcanzado un acuerdo con la extrema derecha para concurrir de forma estratégica al Senado, en lo que supone una coalición de facto, para evitar que se pierdan escaños de la derecha allí donde los de Santiago Abascal tenían muy difícil lograr representación. En virtud del acuerdo, que han anunciado a la vez PP y Vox esta mañana, los dos partidos coordinan un total de 31 circunscripciones. Los populares renuncian a presentarse en tres provincias (Gipuzkoa, Girona y Tarragona), mientras que Vox no se presentará en otras seis provincias (Cádiz, Valencia, Castellón, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife y Baleares). Lo que ocurre que, en el caso de las islas, las provincias se dividen en varias circunscripciones (Gran Canaria, Tenerife, El Hierro, Fuerteventura, Lanzarote, La Palma y La Gomera, Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera—). Así que, los ultras se retiran de seis provincias, que suman 14 circunscripciones.

En el caso de esas 14 plazas donde Vox no tendrá papeleta propia, la extrema derecha presentará a un candidato como “independiente” dentro de las listas del PP. En otras 14 provincias más, Vox solo presentará a un candidato, de forma que sus votantes podrán elegir además a otros dos candidatos del PP (porque en cada papeleta se eligen a tres). Se trata de Sevilla, Huelva, Asturias, Badajoz, Álava, Navarra, Cáceres, Huesca, Zaragoza, Alicante, Granada, Cuenca, Pontevedra y Jaén. En el resto, Vox concurrirá con normalidad.

“Hay una mayoría de españoles que quiere cambio. Y haremos todo lo que esperan de nosotros. Vamos a lograrlo con altura de miras y responsabilidad”, ha defendido el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en un mensaje en sus redes sociales. “La reacción rabiosa de quienes quieren impedirlo demuestra que vamos en el camino adecuado”, ha añadido en respuesta velada a Pedro Sánchez, que no ha tardado en utilizar el pacto en su favor y ha censurado que PP y Vox forman así “un mismo proyecto político de involución”.

Dicen lo mismo. Votan lo mismo. Gobiernan juntos.

Y ahora presentan listas conjuntas al Senado.

PP y Vox. Un mismo proyecto político de involución. pic.twitter.com/NtGU19UX2W

— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) October 26, 2026

El secretario general del PP, Miguel Tellado, ha sido el encargado de explicar el acuerdo con Vox en una comparecencia pública en la calle Génova. “Es una muy buena noticia para el PP, para la alternativa a Sánchez y sobre todo para España”, ha celebrado el número dos de Feijóo, que lo ha negociado personalmente. El acuerdo se ha cerrado in extremis esta misma mañana, y de hecho ha retrasado casi una hora la comparecencia de Tellado en rueda de prensa, prevista para la una de la tarde, precisamente porque se estaban cerrando los últimos flecos. Algunos todavía tendrán que negociarse a lo largo del día, como el perfil de los candidatos de Vox que irán en las listas del PP como “independientes”, que en Génova todavía desconocen.

El líder de Vox, Santiago Abascal, ha asegurado que su partido ha tenido que hacer un “gesto patriótico” al alcanzar un acuerdo con el PP sobre las candidaturas al Senado. Durante un acto celebrado en Talavera de la Reina para presentar a los cabezas de lista de Vox al Congreso, Abascal ha justificado la decisión de retirar sus listas en seis circunscripciones y presentar un único candidato en otras 14: “Todo por España”, sin decir nada más sobre el acuerdo. Informa Laura Llach.

La alianza entre la derecha y la extrema derecha en el Senado es inédita y profunda, ya que implica para el PP el hecho histórico de no presentarse en dos provincias catalanas (Girona y Tarragona), y en una provincia vasca, Gipuzkoa, una petición que Vox ha arrancado al PP en contraprestación por retirarse a su vez de seis provincias. En esas tres plazas en las que no se presenta, aunque no lo diga de forma explícita, el PP estará pidiendo de facto el voto para Vox, porque por primera vez en democracia no habrá una papeleta con sus siglas. En las seis provincias en las que son los de Abascal los que no se presentan la situación será algo diferente, porque Vox sí tendrá un candidato, aunque figure como “independiente”, dentro de la lista del PP. “Aquí no hay dos partidos que se diluyen, nadie renuncia a sus siglas”, ha subrayado Tellado, pero las dos formaciones desdibujan sus fronteras en una colaboración muy intensa, tanto como para forzar al PP a retirarse de dos provincias catalanas y una vasca.

El objetivo del acuerdo insólito entre el PP y Vox, según ha explicado el secretario general del PP, es “proteger la mayoría del centro derecha en el Senado frente a los movimientos de la izquierda radical para arrebatársela”. “El PSOE y sus socios no solo van a perder mayoría en el Congreso, sino que se van a quedar con las ganas de conseguirla en el Senado. Con este entendimiento, PP y Vox asumimos que la Cámara alta es imprescindible para avanzar en el proceso de reconstrucción nacional”, ha destacado Tellado.

No obstante, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, desveló la semana pasada que el propósito de esta alianza es todavía más ambicioso. Se trata, dijo Feijóo, de lograr los tres quintos del Senado, una mayoría reforzada clave que permitiría a los conservadores, entre otras cosas, un cambio de signo en el Tribunal Constitucional, que ahora tiene mayoría progresista, al poder nombrar a cuatro magistrados de los 12 que componen el tribunal de garantías sin acuerdo con el PSOE (otros cuatro se eligen a propuesta del Congreso, dos a propuesta del Gobierno y otros dos por el Consejo General del Poder Judicial). Con tres quintos de la Cámara alta, la derecha podría nombrar también a diez vocales de los veinte del Consejo General del Poder Judicial, el órgano de gobierno de los jueces que, a su vez, nombra a los magistrados del Tribunal Supremo, incluida la sala segunda que enjuicia los casos de corrupción política.

La negociación entre PP y Vox ha implicado a los dos líderes, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, que hablaron la semana pasada para encauzar los términos de un pacto complejo, porque las expectativas electorales de la extrema derecha son ahora muy diferentes a las de las elecciones de hace tres años, cuando no lograron ningún senador por voto directo en las urnas. El acuerdo, en el que el PP hace cesiones importantes, implica que se ha tenido en cuenta la proyección de Vox.

El partido de Abascal ha contado esta legislatura con cinco senadores de designación autonómica fruto de sus acuerdos de Gobierno con el PP en varias comunidades autónomas, pero sin grupo parlamentario propio. Durante la negociación con el PP para este acuerdo, la extrema derecha exigió a los populares garantizarse un grupo propio en la Cámara alta. El reglamento del Senado exige un mínimo de 10 senadores para constituir grupo. Fuentes del PP han explicado que el pacto anunciado este lunes no garantiza per se el grupo parlamentario a Vox, sino que dependerá de los senadores que la extrema derecha consiga con el voto directo en urna según la coordinación pactada.

PP Senado Ceuta

El pacto de la derecha es una reacción al acuerdo de las izquierdas para el Senado, que concurrirán en una coalición del PSOE en 43 provincias con otras fuerzas progresistas del Frente Amplio. Bajo la denominación “Senado de Progreso”, la integran los socialistas, IU, Movimiento Sumar, Compromís, Más Madrid, Chunta Aragonesista, Batzarre y Més. El PP llamó a esta alianza de la izquierda “coalición de perdedores” y acusó al PSOE de radicalizarse hacia su izquierda y perder el centro. A la pregunta de si, en consecuencia, el PP se radicaliza hacia su derecha, el secretario general del PP ha defendido que lo que el PP pretende es “garantizar una mayoría de cambio en el Senado”, que es lo que le “demanda una mayoría de españoles”. “Sánchez ha diluido las siglas del PSOE en una coalición probablemente porque se avergüenza de ellas. Hemos optado por fórmulas distintas”, ha argumentado Tellado. En su opinión, lo que une a PP y Vox son “las ansias del cambio”.

El Partido Popular ya contaba con mayoría absoluta del Senado esta legislatura y ha aprovechado la Cámara Alta como puntal de su oposición al Gobierno de Pedro Sánchez. Los populares han celebrado más de media docena de comisiones de investigación contra el Ejecutivo. Ahora, la derecha une fuerzas con el objetivo no solo de conservar esa mayoría, sino de ampliarla, lo que le daría acceso a la llave de las principales instancias judiciales.

Source: El País · Elsa García de Blas

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