José Luis Moris es un policía nacional sevillano que trabaja cubriendo la noche en Puente de Vallecas (Madrid). El pasado miércoles, como tantas otras veces, salió de su turno nocturno y cogió el tren para regresar a Sevilla y reunirse con su mujer y su hija recién nacida, de pocos meses. Era un trayecto que hacía semanalmente para reencontrarse con su familia. En esta ocasión cogió el Iryo que salía a las 7.54 hacía la capital hispalense. Ataviado con su material de trabajo habitual, que lleva siempre por si acaso, y que incluía un botiquín repartido en los bolsillos de un chaleco, se sentó en su asiento. Tan solo 59 minutos más tarde, noqueado por el tremendo golpe que sufrió su convoy, parado a la altura de la estación de Urda (Toledo), al ser embestido por detrás por un AVE, se encontraría inmerso en un escenario de guerra apagando fuegos y haciendo torniquetes. Su labor, como la de otras dos agentes de la UFAM (la Unidad de Atención a la Familia y a la Mujer de la Policía Nacional) que también iban en el tren camino de un congreso, resultó providencial en los primeros momentos del brutal siniestro.

Acabamos de recibir la confirmación del fallecimiento de nuestro compañero Iván tras ser identificado entre las víctimas del accidente ferroviario de Urda

Nuestro más sentido pésame a la familia, amigos y seres queridos así como a los del resto de víctimas

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— Policía Nacional (@policia) October 31, 2026

Noelia y Carmela, una policía y una facultativa de la UFAM Central, habían tomado el mismo tren para acudir a un curso en Ciudad Real, donde darían una charla sobre violencia de género. Los tres agentes, sin conocerse previamente, coincidieron en medio de la catástrofe. Ellos salieron casi ilesos del choque, con pequeñas contusiones, pero otro compañero, que viajaba en el AVE esa mañana a Sevilla, Iván Romano Ramos, de 42 años, destinado en la Comisaría General de Seguridad Ciudadana y originario de Alcalá de Guadaira, corrió mucha peor suerte. El ayuntamiento de la localidad y sus familiares confirmaban su muerte en la tarde de este sábado.

“Primero se produjo un incendio en el vagón y conseguimos apagarlo”, narraba Moris, aún de uniforme, entrando en directo en un programa de Canal Sur Andalucía. “Y, a partir de ahí, empieza la hecatombe: gente chillando, gente encerrada, muchos hierros, asientos... Los que estábamos allí intentamos sacar a los que pudimos: primero un chico, que estaba casi fuera, aunque con mucho material encima, y mientras lo hacíamos, escuchamos unos gritos debajo, de otro varón que estaba ahí...”, contaba poco antes de romper a llorar ante las cámaras.

Su pequeño botiquín, fue crucial en su actuación, ya que le permitió realizar al menos dos torniquetes a personas heridas que estaban perdiendo mucha sangre. “Son conocimientos de primeros auxilios y una vocación que lleva dentro el 99% de los policías que, ante una catástrofe, asumen automáticamente la responsabilidad y se ponen a trabajar”, explicaba posteriormente un portavoz de la Policía Nacional, en cuyo perfil oficial de X pusieron un hilo describiendo la actuación de los tres policías.

“A la altura de Urda, golpes secos, el tren había sufrido un alcance”, arrancaba el hilo. “José Luis ayudó a evacuar a los pasajeros pero se iniciaba un incendio y entro de nuevo por la ventana de emergencia, cogió dos extintores y su botiquín y con otro pasajero apagó el fuego”, relataba. “Auxilió a varios pasajeros y se encontró con Noelia y Carmela: ”Soy policía", les dijo, “nosotras también”, respondieron ellas. Y comenzaron a colaborar y a coordinarse en la ayuda a los heridos mientras llegaban los servicios de Emergencia.

Dejaron de lado el el shock y se pusieron a trabajar, realizando las primeras labores de triaje, es decir, de evaluación de aquellos heridos que podían ser auxiliados. Y así comienzan a cruzarse las historias de héroes y supervivientes en el accidente. Porque entre esos heridos a los que atendieron estaba Rafa, Rafael Hernández, un hombre atrapado entre el amasijo de hierros, que ha protagonizado una de las emocionantes historias de supervivencia tras el accidente. Su mujer Carmen, y su hija, también Carmen, solo tienen palabras de agradecimiento por la actuación de los agentes, concretamente para la policía Noelia, a quien atribuyen principalmente el mérito de que el hombre saliera de allí con vida. Hoy sigue en la UCI del hospital de Toledo y evoluciona favorablemente, según lo relatado por su hija, enfermera de profesión.

Noelia es, desde entonces, para la familia, su ángel de la guarda, porque le hizo un torniquete en la pierna que evitó que se desangrara y que se mantuviera consciente. Hasta el punto de que pudo hablar por teléfono con su mujer: “No te preocupes, nene, que es como me llama él a mí cariñosamente, que de esta salgo”, contó Carmen que le dijo su marido. Noelia trataba de que Rafa no perdiera la consciencia y le preguntaba por su vida. Él le pidió incluso que no llamaran a su hija Inés, que vive en Milán, para no preocuparla.

Carmen contó que, al día siguiente, habló por teléfono con Noelia, en una conversación muy emocionante. La policía, entre lágrimas, se interesó por el estado de Rafa y Carmen pudo expresarle todo su agradecimiento: “Tú salvaste a mi marido, o sea, que es que es mi vida”, le dijo, antes de poder encontrarse en persona “cuando pase esta pesadilla”.

Los tres agentes, que permanecieron en el lugar de la catástrofe y que se pusieron a las órdenes de los servicios de Emergencia según iban llegando a la zona, están ya en sus casas, tratando de recuperarse del shock anímico. La Policía ha puesto a su disposición el equipo psicosocial de psicólogos “porque aún no están enteros, están procesando lo vivido”.

Source: El País · Patricia Ortega Dolz

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