La primera reacción del Gobierno italiano de Giorgia Meloni a los incidentes de Milán del fin de semana ha sido, como en muchos otros momentos de crisis y más aún cuando hay elecciones a la vista, aprobar un decreto con nuevos delitos que endurecen las medidas de seguridad. Ya van ocho decretos en cuatro años, más otras normas y proyectos de ley. Además, ha habido críticas a la escasa presencia policial, pues un gran despliegue no se hizo hasta el lunes. Pero al margen de que las protestas surgen de un claro descontento social, los servicios de inteligencia italianos van más allá: el análisis de las redes sociales de esos días indica que no todo fue tan espontáneo en la movilización de unos 2.000 chavales, sin ninguna organización ni reivindicación, que súbitamente se dirigieron al centro de Milán y rompieron escaparates para robar zapatillas y ropa de marca. “Es el punto culminante de una guerra híbrida”, ha dicho sin rodeos el ministro de Defensa, Guido Crosetto, que desde hace años alerta sobre el problema.
“Los sucesos en Milán y otras partes del país son profundamente diferentes a lo que hemos vivido en otras épocas”, ha afirmado Crosetto. “Son el fruto, la culminación de una guerra híbrida que alguien está llevando a nuestras naciones utilizando herramientas no convencionales, como las redes sociales, TikTok o YouTube, sin que Occidente se dé cuenta ni reaccione”.
Los servicios de inteligencia, según los medios italianos, ven similitudes con lo ocurrido en Ceuta a finales de julio, cuando más de 70.000 personas atravesaron la frontera desde Marruecos. Están analizando las dinámicas de las redes sociales durante el fin de semana, cómo se multiplicaron los mensajes de convocatoria a los disturbios y las sospechas apuntan a Rusia.
Aunque el líder de la Liga, Matteo Salvini —históricamente cercano a Vladímir Putin— lo ha rechazado, este asunto siempre ha causado una división patente entre él y sus socios de Gobierno. En todo caso, se acercan las elecciones generales, que pueden anticiparse a la próxima primavera, y el Ejecutivo ya ha mostrado varias veces su preocupación por el riesgo de interferencias extranjeras.
El propio juez que ha convalidado los arrestos en Milán escribe en su auto que ha existido “un proyecto preciso de desestabilización del orden público”. También considera “altísimo a corto plazo” el riesgo de que los incidentes se repitan. Asegura que las misteriosas cuentas de redes sociales de las que partieron los llamamientos, Italia in piazza (Italia en la calle) y Movimento 17 ottobre (Movimiento de 17 octubre), pretenden una movilización permanente “violenta y subversiva”. En las redes sociales corre ya una convocatoria para el próximo sábado y se temen nuevos altercados. Esta tarde del miércoles hay una manifestación en Milán organizada por los sindicatos para rechazar la violencia.
Mensajes en TikTok
Los mismos jóvenes detenidos han contado, en sus declaraciones ante el juez, que fueron a la plaza del Duomo de Milán tras recibir mensajes de TikTok que les animaban a ir al centro a “montar follón”. En la mayoría de los casos estos chicos —el 80% de los 271 detenidos eran menores— relatan problemas económicos y situaciones familiares difíciles que les llevaron a sumarse a la protesta. Y confiesan que, luego, se dejaron llevar en el asalto a comercios.
El diario Corriere della Sera ha hablado con jóvenes detenidos en los disturbios que contaban que fueron incorporados a un chat de Telegram donde ya había cientos de mensajes publicados por alguien desconocido. “El grupo se llamaba 17 de octubre y algo…”, señalan. En los mensajes llamaban a ir al centro a protestar porque la vida es demasiado cara y los precios muy altos. “Decían que ellos romperían escaparates y nosotros podíamos coger unas Nike”. En TikTok comenzaron a circular mensajes que decían: “Nike, estamos llegando”; “Foot Locker, estamos llegando”.
El ministro de Defensa se separa incluso de la idea, dominante en el Gobierno estos días, de poner el foco en el origen extranjero de muchos de los que protagonizaron los incidentes, los italianos de segunda generación. “Si tres de cada diez jóvenes participaron en las manifestaciones, no jóvenes de segunda generación, sino principalmente italianos, y si seis de cada diez las comparten, es porque en los últimos años han sido sometidos a una contraeducación, no por parte de sus familias ni de sus escuelas, sino desde algún lugar que les ha proporcionado puntos de referencia, valores, ambiciones y visiones que entran en conflicto con el mundo en el que viven e incluso con las normas democráticas”, ha argumentado.
Crosetto asegura que su mayor preocupación hoy “es la capacidad que algunas naciones tienen ahora, tras haber estudiado las mentes de nuestros jóvenes con algoritmos, para conocerlos mucho mejor que nosotros e influir en ellos”. “Inculcar en la mente de las personas, especialmente en las más jóvenes, ideas y formas de pensar que creen propias, pero que en realidad provienen de una manipulación sumamente sofisticada: este es uno de los escenarios que más me preocupan hoy en día. Y no lo digo ahora: llevo cuatro años diciéndolo en Europa e incluso en la OTAN”, ha advertido.
Source: El País · Íñigo Domínguez
At a glance
- Topic
- World
- Country
- 🇪🇸 ES
- Publisher language
- ES
- Added to Allnira