Ni los “culos trompeteros” con los que retaba a sus críticos el arquitecto de Turespaña, ni el “psiquiatra” que, en un arranque de ironía, proponía este para las personas que vieran una gárgola “sodomizada” donde él solo veía la “más eficaz” solución para evacuar el agua de las cubiertas. La intensa y extensa polémica —surgida en Santiago de Compostela por ese remedio para la lluvia que atravesó con caños metálicos las figuras de la cornisa renacentista del Hostal dos Reis Católicos— ha dado un giro total con el informe del órgano consultivo de la Unesco. El Comité Nacional Español del Icomos, Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, recibió la pasada primavera la denuncia de Apatrigal (Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego) y de la asociación de vecinos del Casco Histórico, y medio año después ha emitido su veredicto. Una docena de expertos independientes vinculados al organismo han estudiado el caso y han concluido, según informa a EL PAÍS una fuente conocedora del documento, que los tubos de cobre insertados en las 16 gárgolas no pueden consolidarse como solución definitiva y es preciso buscar alternativas menos lesivas. Existe, según el “informe valorativo sobre la intervención en las gárgolas” que firman estos especialistas en patrimonio (y cuya respuesta no es vinculante), una alteración “visual” apreciable. Y, aunque las llamadas “lanzas metálicas” sean eficaces para evacuar la lluvia sin dañar los demás elementos de la fachada, ha de tenerse en cuenta su impacto estético.
El aluvión de críticas (entre la ciudadanía y en la prensa nacional y extranjera) a la solución dada por el estudio vallisoletano contratado por Turespaña para la rehabilitación del parador gallego desembocó el pasado junio en una charla del arquitecto responsable, Fernando Cobos. El acto se celebraba en el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) y al ponente le llovieron los aplausos de la mayoría de los invitados. El jefe del plan director del Hostal dos Reis Católicos se despachó con las voces discordantes y solo dos asistentes le afearon su postura.
Uno le recordó que estaría bien informar a la gente y atender al sentir de los vecinos que consideran el patrimonio como un bien de todos. Otro le dijo que la solución de empalar las gárgolas era “agresiva”, no solo para la célebre figura que representa a un hombre agachado enseñando el ano, sino para todas las demás, monstruos con las fauces abiertas en las que también Turespaña introdujo aparatosos caños. Este asistente que criticó abiertamente a Cobos era Benxamín Vázquez, periodista jubilado y autor de libros sobre las gárgolas de Compostela, uno de los primeros ciudadanos en lanzar la voz de alarma cuando la fachada del hotel más antiguo de España quedó al aire tras su rehabilitación.
En su conferencia en el COAG, Cobos describió todas las intervenciones que dirigió dentro del plan director del Hostal dos Reis Católicos y luego se centró en rebatir las críticas a las “lanzas” de 90 centímetros ensartadas en las gárgolas. Habló largamente acerca del personaje “sodomizado” y empezó a exhibir en la pantalla imágenes y jocosos montajes hechos con inteligencia artificial. Bromeó entonces con convertir la famosa figura en lo que llamó un “maravilloso culo trompetero”. Es decir, al estilo de las representaciones medievales en las que aparecían seres humanos y animales soplando flautas y trompas con el ano. “No soy psiquiatra: si usted ve una gárgola sodomizada, no puedo hacer mucho”, clamó ante un público que asistía con invitación y que reía y aplaudía cada ocurrencia. “Ha habido polémica porque hay un culo”, zanjó este reputado arquitecto que también es asesor del Icomos, y defendió sus decisiones como la consecuencia del “más profundo estudio” del edificio histórico.
El órgano consultivo oficial de la Unesco para la evaluación, conservación y protección del patrimonio en el planeta considera, no obstante, que la obra dirigida por Cobos es reversible, tal y como el propio arquitecto recalcó en su conferencia en Santiago (“no hemos roto nada”, insistió aquel día). La polémica, que se extendió como la pólvora, a través de la prensa, las redes sociales, los comentarios de expertos y el río incesante de peregrinos, obligó a reunirse varias veces a los representantes de la entidad estatal Turespaña y a los de la Consellería de Cultura de la Xunta, responsable también en materia de permisos. El lunes que viene, Apatrigal y la Asociación de Veciños Fonseca da Cidade Histórica desmenuzarán el informe del Icomos en rueda de prensa. El presidente de Apatrigal, Carlos Henrique Fernández Coto, también arquitecto de profesión, reivindica que la respuesta del organismo asesor de la Unesco es lo que su colectivo y los vecinos habían “defendido desde el minuto uno″ y dice que a partir de ahora las autoridades deberán buscar el “consenso” con ellos en la valoración de las alternativas.
Fernández Coto asegura que el agua de la lluvia puede canalizarse de forma oculta hasta las fachadas laterales y evacuarse por bajantes sin perturbar la estética secular de las gárgolas que caracterizan el frente de un edificio que mira directamente a la Praza do Obradoiro, un lugar que describe como “el corazón de Galicia”. Deshacer y rehacer la intervención en las gárgolas entubadas obligará a una nueva inversión por parte del ente que gestiona los paradores.
Source: El País · Silvia R. Pontevedra
At a glance
- Topic
- World
- Country
- 🇪🇸 ES
- Publisher language
- ES
- Added to Allnira