Netflix necesita más y más youtubers para que la llama siga ardiendo. Este lunes, la plataforma de streaming anunció que retransmitirá en exclusiva La velada del año de Ibai Llanos hasta 2029, pero el español es solo el último creador de contenidos de la plataforma de Google al que Netflix ha echado el guante en su estrategia de los últimos meses. Llanos es parte de un engranaje que va mucho más allá.
El pasado julio, en cuestión de días, Netflix adquiría los derechos de los canales de YouTube de Alan Chikin Chow, Nick DiGiovanni y los programas de Mythical Entertainment, que emitirán su contenido al mismo tiempo en ambas plataformas. Esa semana fantástica era una continuación de los acuerdos con la creadora de contenido infantil Ms. Rachel (que tiene la novena serie más vista este año en Netflix), los concursos de Kevin Langue, el ingeniero Mark Rober (84 millones de seguidores), Drew Binsky, Salish & Jordan Matter, Danny Go!, el programa de entrevistas donde famosos comen alitas picantes Hot Ones y los gemelos Stoke, el sexto canal más popular en Youtube con 148 millones de suscriptores. Algunos emiten programas especiales o crean series propias, y otros simplemente comparten contenido. Entre todos los canales suman 500 millones de seguidores registrados.
Al mismo tiempo, Netflix cada vez apuesta más por los videopodcasts para sumar horas de visualización en su servicio. “Son conscientes de que la atención deriva a YouTube y necesitan más tiempo de enganche, pero no es una lucha de iguales, porque YouTube es gratuita. La pelea es por mantenerte más tiempo en su plataforma”, explicaba la investigadora Elena Neira. “La llegada a Netflix abre una nueva etapa para un formato que, desde su nacimiento, ha redefinido la relación entre los creadores digitales, el entretenimiento en directo y las grandes audiencias”, anunciaba Netflix en la nota de prensa sobre La velada del año.
Hasta tal punto llegó la tensión de este mercado de fichajes veraniegos que en agosto trascendió en Bloomberg que YouTube había ofrecido grandes cantidades a más de 15 creadores para que no compartieran sus vídeos con otras plataformas. Ofrecía financiar sus programas o llegar a acuerdos con marcas. Las cifras alcanzaron los 10 millones de dólares por cabeza, según algunas estimaciones. Al mismo tiempo, el gigante de Google amenazaba a los creadores: si pasaban a Netflix, los excluiría de campañas promocionales. Netflix, a su vez, ha gastado unos mil millones de dólares en seducirlo, según la firma de análisis Lightsed, pero su contenido es mucho más barato que producir series o películas.
Ambas plataformas enfrentadas son monstruos muy distintos, pero desde que Netflix apuesta por los anuncios, cada vez se asemejan más. En verano, Netflix dijo que busca alcanzar 3.000 millones de dólares en ganancias publicitarias en 2026. Pero la principal diferencia es la gratuidad de YouTube, que le permite acaparar una porción más amplia del mercado. Netflix, sin embargo, lucha por mantener a sus más de 328 millones de suscriptores de pago más tiempo en la plataforma.
Por eso, este año Netflix invertirá el 5% de su presupuesto en directos, algo que comienza por comprar el Mundial 2030 para España y Andorra. El fichaje de Ibai con su espectáculo anual de boxeo y música es un paso lógico para comenzar a atraer a este público, dado que el creador de contenidos es también conocido por sus retransmisiones futbolísticas e impulsó la liga Kings League. Según los organizadores, de los 34 millones de dispositivos que alcanzó la sexta edición de la Velada este año, 20 se conectaron por YouTube y el resto desde Twitch y TikTok. Ahora Netflix (la misma semana en la que despide a 1.000 trabajadores, el 6% de su plantilla, y echa a su jefa de contenidos y de cine tras bajar un 40% en bolsa en un año en el que ha tenido pocos éxitos) tendrá la exclusividad. También es un paso para mantener la estrategia con el público de habla hispana.
En el otro lado del cuadrilátero, YouTube intenta que su público crezca en los televisores, con emisiones como la gala de los Oscar desde 2029 o varios partidos de la NFL. En España, ya es la tercera plataforma más vista en televisores, con 13,6 millones de espectadores únicos en noviembre de 2025, solo por detrás de Netflix (19 millones) y Amazon Prime Video, según datos recopilados por la consultora Barlovento. El mismo informe refleja que el 10,4% del tiempo que se le dedica está muy por encima de Movistar Plus o Disney+. En el ranking de multidispositivos, el único rival cercano es Instagram. Sigue dando, además, relevantes éxitos que recuerdan a la televisión de siempre como The Wild Project, que en este ciclo electoral ha ofrecido una entrevista larga a los cuatro principales candidatos a la presidencia española. Y eso sin contar YouTube TV, un servicio proveedor de canales de televisión de pago limitado a EE UU, que supera, con 10 millones de suscriptores, a algunas de las grandes compañías del mercado. Y crece también en música, deportes y videojuegos, otro campo en el que Netflix está entrando.
Pero eso no quita que los creadores quieran más. Netflix y otras plataformas ofrecen millones a celebridades que ya iban a crear este contenido. Sus estrellas nutren a las plataformas: Netflix se valió de la cancelación de la serie Cobra Kai (la ficción es una materia pendiente en YouTube) para continuarla; Mr. Beast, el youtuber más seguido del mundo con 522 millones, también tiene un acuerdo para rodar programas con Amazon Prime Video. HBO Max firmó un reality show, Paul American, con los hermanos Logan y Jake Paul, también habituales de Netflix. El youtuber Mark Fischbach, por su parte, decidió lanzarse al cine con la película independiente Iron Lung: Océano de sangre, dirigida y protagonizada por él y con distribución propia, a lo que se unieron los superéxitos de Backrooms, de Kane Parsons, y Obsession, de Curry Baker. Ambos empezaron en YouTube.
“Es la nueva televisión porque los creadores son el nuevo prime time. Las dos nominaciones a los Emmy de Ms. Rachel demuestran que los creadores están definiendo la próxima era del entretenimiento”, exponía el consejero delegado de YouTube, Neal Mohan, en su carta de prioridades para 2026. El año pasado pagó más de 100.000 millones a sus creadores, aunque sigue sin querer convertirse en productor. Por eso, otros creadores se han negado a dar el salto, dado que las plataformas de pago asumen un mayor control sobre lo que emitirán y las marcas con las que colaboran.
El fichaje de Ibai Llanos a Netflix es una evolución lógica para la plataforma; también otro paso más para que ambos rivales, reyes del streaming, cada vez se parezcan más tanto entre ellos como a la televisión tradicional.
Source: El País · Eneko Ruiz Jiménez
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