Francesc Augé ya tiene fecha para recibir la eutanasia que tanto ansiaba y que ha visto paralizada en los tribunales durante más de dos años. Será el próximo 27 de noviembre, la fecha que ha escogido para ejercer su derecho a morir con dignidad, según ha explicado él mismo y ha confirmado este diario a través de su abogada. “Quería hacerlo el día de las elecciones [del 29-N], pero en domingo no puede ser… Es el día más cercano, porque ningún partido político ha mostrado respeto”, explica a este diario Augé, que en este tiempo de espera, un total de 856 días desde que le fue concedido el derecho por el órgano competente, se ha mostrado muy crítico con los poderes públicos al ver lastrada su voluntad en los tribunales. “No respetan mi derecho a morir”, lamentaba en una entrevista con este diario.

La Comisión de Garantía y Evaluación de la Generalitat, el órgano que vela por el cumplimiento de la ley de eutanasia en Cataluña, ha podido reactivar su caso después de que el juzgado de lo contencioso 5 de Barcelona archivara hace unos pocos días, de manera definitiva, la causa judicial abierta. Todas las partes, incluido su padre (que había promovido inicialmente la acción judicial para evitar que se aplicara la medida a su hijo) habían renunciado a seguir por esa vía. Augé, que tiene 56 años, recibió el aval de la Comisión a la eutanasia el 24 de julio de 2024, después de sufrir cuatro ictus y dos infartos que le han dejado secuelas graves, incluidos problemas de movilidad y una afasia que le impide comunicarse con normalidad.

Su padre se opuso a la voluntad de su hijo y recurrió la eutanasia ante los juzgados, lo que ha dado lugar a un largo y complejo periplo judicial que ha alcanzado diversos órganos hasta llegar al Tribunal Supremo. Augé ha visto cómo el derecho que le había reconocido la Administración se ha visto paralizado más de dos años. Pero su caso le trasciende, puesto que el alto tribunal ha fijado doctrina sobre una cuestión espinosa: hasta qué punto los familiares de personas a las que se reconoce la eutanasia tienen derecho a acudir a los tribunales. El Supremo concluyó que sí, que pueden oponerse, aunque con ciertas limitaciones.

El juzgado de Barcelona no admitió, en un primer momento, el recurso contra la decisión de la Generalitat. Pero tanto la Fiscalía como el padre presentaron a su vez un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que admitió el “interés legítimo” de ciertos familiares para oponerse a la eutanasia. El Supremo, por mayoría de 23 magistrados, avaló finalmente que los familiares puedan acudir a esa vía siempre que acrediten un vínculo especialmente intenso con el paciente. El caso volvió entonces al juzgado de Barcelona y solo el desistimiento del padre ha permitido archivarlo y reactivar la eutanasia a través de la Comisión.

Augé ha protestado en todo este tiempo por lo que ha considerado una vulneración de sus derechos. Ha pasado momentos de hartazgo, rabia y desesperación, y ha hecho alusiones constantes durante, todos estos meses, a la posibilidad de quitarse la vida si no se le concedía la eutanasia. Eso es lo que intentó, precisamente, el pasado septiembre, cuando tuvo que ser ingresado de urgencias por un intento de suicidio. Fue entonces cuando la familia desistió de seguir adelante con el procedimiento judicial.

Source: El País · Jesús García Bueno

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